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	<title>Centro &#8211; Bonjour Séville</title>
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	<description>Un proyecto sobre Sevilla hecho desde París</description>
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		<title>Antigua Cerería del Salvador</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Dec 2021 20:12:07 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Conozco a alguien en París que, al caer la noche, ilumina su apartamento únicamente con velas. La vela, ese artilugio de pasmosa simplicidad, tiene también el poder de crear, de evocar atmósferas con solo aplicarle una breve llama. En Sevilla, más que el interior de&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/antigua-cereria-del-salvador-2/">Leer más</a></p>
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<p>Conozco a alguien en París que, al caer la noche, ilumina su apartamento únicamente con velas. La vela, ese artilugio de pasmosa simplicidad, tiene también el poder de crear, de evocar atmósferas con solo aplicarle una breve llama. En Sevilla, más que el interior de las casas, las velas alumbran el interior de los templos. El fuego se utiliza aquí para convocar y para convencer a la divinidad. Para embellecerla también. Desde hace más de 100 años, los maestros cereros de <a href="https://www.cereriadelsalvador.es">Antigua Cerería del Salvador</a> manejan como nadie este poder asombroso. Al igual que los orfebres de Seco, cuya historia relaté en<a href="https://bonjourseville.com/es/seco/"> otro post</a>, esta familia contribuye con su <em>savoir-faire</em> a insuflar vida a las imágenes de las iglesias sevillanas, esa población muda que sin embargo palpita y suspira a la luz de los cirios. La historia de esta venerable casa comienza en 1845, en una finca de Puebla del Río. La familia coloca panales en los abundantes eucaliptos y vende la miel que las abejas producen. «La cera se utilizaba para fabricar velas allí mismo, en el cortijo. Fue mi bisabuelo, o quizás mi tatarabuelo, Antonio López, quien empezó a comercializarlas. En la familia siempre hemos sido <em>Antonios</em> y <em>Manueles</em>«, me cuenta Manuel López. Esta mañana visito la tienda de la plaza del Salvador, último emplazamiento de un negocio que ha viajado por toda Sevilla. «A principios del siglo XX mi familia se trasladó al Centro. Primero a una casa en la calle Siete Revueltas, donde se fabricaban y se vendían las velas. Luego al número 8 de la plaza del Salvador, a una casa que hacía las veces de fábrica, tienda y vivienda. En las fotografías de la época se puede ver que ya se vendían objetos de decoración, como en un bazar. Esa vertiente del negocio se fue abandonando progresivamente hasta quedar circunscrita al arte sacro. En cualquier caso, las velas siempre han sido el centro de nuestra actividad». Hoy la cera se compra a una cooperativa de apicultores y las velas se fabrican en un polígono industrial de las afueras. </p>



<p>La tienda del Salvador se encuentra en la unión de las calles Álvarez Quintero y Villegas. Esa curva, recoleta y añeja, albergó hasta hace poco establecimientos que nada tenían que ver con los que ahora la afean. Siempre he querido pensar que aquellas tiendas inspiraron a Luis Cernuda uno de los textos de <em>Ocnos</em>: <em>El bazar</em>. En él, el poeta rememora la atmósfera de los viejos negocios burgueses de interior acolchado y chic (perfumerías, sombrererías, boutiques de novedades y decoración), cuyo encanto flota en el aire, <em>impersonal e indivisible, como el aroma mismo de las pieles, los polvos de arroz y el opponax, hecho ya época él mismo, leyenda e historia.</em> Yo recuerdo, en ese tramo de calle, pasar por delante de escaparates primorosos, instalados en otro momento y en otra ciudad: frascos de <em>eau de Cologne</em>, guantes y monederos de piel, sombreros de fieltro con pluma. Hoy solo Antigua Cerería mantiene esa solera que escapa al tiempo. Como en el bazar cernudiano, el aire huele aquí a cera, a incienso y a resinas. «El incienso se preparaba antiguamente en enormes mantas que extendíamos por el suelo de casa. Allí mezclábamos la mirra y las otras esencias. En función de la cosecha, cada año los ingredientes huelen diferente y la mezcla tiene su propio carácter». Manuel saca de un mueble bajo una inmensa tableta de cera virgen, cuyo olor, denso y dulzón, no es comparable con nada. «Mucha gente compra la cera pura en tacos para tratar muebles antiguos. También la buscan los restauradores y los estudiantes de bellas artes».</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-5947" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p>Evidentemente, la actividad de la Cerería se acelera cuando se aproxima un culto especial en alguna iglesia de la ciudad y, sobre todo, cuando se acerca la Semana Santa. La Iglesia estipula la composición que deben tener las velas utilizadas en las misas y en otras funciones litúrgicas. «Algunas están hechas de una mezcla de cera virgen con parafina, a diferentes porcentajes. Pero, para las procesiones, la mayoría de cofradías intenta que sus pasos lleven únicamente cera virgen de abeja», explica Manuel. La priostía hace un encargo por medidas de cera y cada vela lleva un economizador o capitel en el extremo superior. Este pequeño recipiente, que recoge la cera que se va fundiendo, impide que esta chorree y se pierda. «La cera es una materia cara, hay que evitar desperdicios. Toda debe arder». Nada se deja al azar, todo es de una precisión asombrosa. Los cirios que lleva un paso, sobre todo un paso de palio, deben tener cierta flexibilidad para no romperse durante una <em>levantá</em>. Esto se consigue, además de gracias a la pureza de la materia prima, mediante el método de inmersión utilizado por los fabricantes de la Cerería. Las mechas se introducen una y otra vez en la cera fundida que, capa a capa, van conformando la vela. Así se garantizan robustez y resistencia. Maravillado por estas explicaciones, pienso en mi amigo parisino y en su ritual vespertino. Antes de salir de la tienda, compro dos velas de cera pura para llevárselas a París. A mi lado, dos chicos conversan con una de las vendedoras. Creo que se disponen a comprar alguna figura sagrada (un angelito, un santo, una virgen). Son jóvenes, casi adolescentes. Hablan de coronas, tejidos y advocaciones de vírgenes con soltura y conocimiento. Prodigios de Sevilla.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-5951" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-1024x683.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-300x200.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-768x512.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>
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		<title>Historia(s) de Itaca (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Feb 2021 08:40:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alameda de Hércules]]></category>
		<category><![CDATA[Centro]]></category>
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<p><em>Esta serie de textos nace de mis conversaciones con José Antonio Campillo, fundador y propietario de Itaca, el mítico espacio, abierto en 1979, de la calle Amor de Dios. Las primeras tuvieron lugar por teléfono, entre París y Sevilla, a lo largo de octubre de 2020. Luego se sucedieron otros encuentros&nbsp;cara&nbsp;a&nbsp;cara&nbsp;en&nbsp;varios&nbsp;cafés&nbsp;y&nbsp;bares&nbsp;sevillanos,&nbsp;que&nbsp;me&nbsp;permitieron&nbsp;afinar&nbsp;el&nbsp;relato&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;historia&nbsp;del&nbsp;club,&nbsp;indisociable&nbsp;del&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;vida&nbsp;de&nbsp;José&nbsp;Antonio y de la propia ciudad. Para este segunda parte, he contado además con el testimonio de Luis Yanguas, dj en Itaca entre 1988 y 2000.&nbsp;</em></p>



<p><em>El Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española señala que Ítaca se pronuncia habitualmente en español como palabra esdrújula y que, por tanto, debe llevar tilde. He preferido utilizar&nbsp;la&nbsp;forma&nbsp;llana&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;misma,&nbsp;Itaca,&nbsp;tal&nbsp;vez&nbsp;incorrecta&nbsp;pero&nbsp;consagrada&nbsp;por&nbsp;los&nbsp;miles&nbsp;de&nbsp;personas&nbsp;que,&nbsp;desde&nbsp;hace&nbsp;40&nbsp;años,&nbsp;han&nbsp;frecuentado&nbsp;esta&nbsp;isla&nbsp;de&nbsp;libertad&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;centro&nbsp;de&nbsp;Sevilla.</em></p>



<p>En esta segunda entrega, la llegada de películas porno desde París supone un giro radical en la historia de Itaca, que, con entusiasmo y cierta inconsciencia, se suma a los vientos de liberación que los años 70 hacen soplar sobre España.</p>



<p><strong>«De chico, los únicos hombres medio en pelotas que veíamos eran los gladiadores de las películas o Tarzán. Luego, con los años, uno se recrea en la cultura clásica, en el arte griego y romano. Esa fascinación por la Antigüedad, y también por el Barroco, tan presentes en Sevilla, se encuentra en el origen de Itaca. Para cerrar el círculo, cuando me despidieron de la fábrica y del sindicato, llegó a mis manos el famoso poema de Cavafis, <em>Ítaca</em>, tan marica en cierto sentido y que recoge numerosos elementos del mundo clásico. Así elegimos, Antonio Morillo y yo, el nombre del pequeño bar que decidimos abrir en la calle Amor de Dios».</strong></p>



<p>Con frecuencia, lo mejor de salir de noche son los momentos previos en casa. Uno elige ropa, se ducha, se viste, se toma una primera cerveza y baila una primera canción imbuido de un sentimiento de posibilidad. El viaje ya ha empezado. En <em>Ítaca</em>, Constantino Cavafis nos insta a disfrutar de cada etapa del periplo, cualquier periplo, sin pensar demasiado en el destino final. La isla del mar Jónico que da título al poema es solo una excusa para hacerse al mar, a la vida o simplemente a la noche. «En los 70, teníamos mucha hambre de libertad, de sexo. Todo estaba por hacer. En aquella época, los maricones se ocultaban para ligar detrás de los matojos en los jardines públicos o en los servicios de las estaciones. No existían locales de sociabilidad gay. Itaca nació con vocación de servicio, con el objetivo de ser un lugar seguro de encuentro y de desarrollo». Desde su juventud en el pueblo hasta su implicación en la lucha obrera, la voluntad de aglutinar, de crear comunidad, impregna todas las etapas de la vida de José Antonio. Cargando estoicamente con el sambenito de empresario LGTB («una espina que llevo clavada»), su trayectoria lo eleva muy por encima de esta etiqueta. Su valentía y generosidad no entienden de beneficios.</p>



<p><strong>EL PRIMER ITACA </strong></p>



<p>Sevilla, 1979. Los mariquitas de la ciudad practican cada tarde la famosa <em>carrera</em>, ese paseo desde la Campana al bar Coliseo, en la Puerta de Jerez. Solos o en pequeños grupos, recorren la calle Sierpes y la avenida de la Constitución (entonces de José Antonio Primo de Rivera) buscando un respiro a la opresión cotidiana. Allí se encuentran, se ponen al día, se escuchan, socializan, se evaden. Desde hace años, la <em>carrera</em> es un verdadero ritual y también es una trampa. La policía acecha; la Ley de Peligrosidad Social se ceba en el menor ademán afeminado, en cualquier vestimenta equívoca. Es fácil acabar en el calabozo, apaleado e insultado. «En Sevilla había mucha represión, mucho dolor. Cuando empecé a frecuentar el <em>ambiente</em>, todo me pareció muy sórdido. El <em>cruising</em> se practicaba en Chapina, que entonces era más peligroso por los chaperos, por los navajeros, que por los fachas; luego en los Jardines de Murillo, un espacio algo más seguro por estar más cerca del Centro. Todo era clandestino, como no podía ser de otro modo», recuerda José Antonio. Existían algunos bares de <em>ambiente</em> por Marqués de Paradas, que cerraban temprano: Chandelier, Prisma, Tibu&#8230; «Itaca fue concebido como algo diferente; queríamos ofrecer un espacio de expresión y diálogo. Antonio y yo montamos el bar con cuatro duros en una antigua marmolería donde se fabricaban lápidas. Lo inauguramos durante la Semana Santa del 79.&nbsp;Recuerdo que al fondo de la barra había una cortina y detrás estaban mi hermana y algunos amigos haciendo bocadillos y tortillas para los clientes». Sin ser declaradamente gay, el primer local, en el número 25 de la calle Amor de Dios, bebe del espíritu libertario de la época. Itaca convoca a la gente progresista del barrio de la Alameda de Hércules, «los románticos del anarquismo»: anticuarios, actores, ceramistas y pintores que frecuentan el mercadillo de los domingos por la mañana y forman una comunidad inquieta y comprometida en la Sevilla del momento. En su barra se habla de arte, de sexo, de Concha Piquer. «La ciudad necesitaba un lugar así, un espacio donde socializarnos, donde generar corrientes de opinión y debate. Yo incentivaba el rollo cultureta y alternativo. Organizamos exposiciones de artistas como Juan Luis Aguado o Rafael Abad Mejías. También lecturas de poesía, durante las cuales estábamos todos tirados en cojines por el suelo, fumando lo que se fumaba en aquella época. La Alameda siempre ha sido el barrio señero de la contestación y creo que no se ha subrayado lo suficiente la importancia de la actividad de su gente en aquellos años. Por ejemplo, el primer intento de carnavales, prohibidos tras la Guerra Civil, fue organizado por los vecinos del barrio. Aunque con menos repercusión mediática, aquello generó más dinamita que la manifestación del 78».</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="789" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-789x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4947" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-789x1024.jpeg 789w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-231x300.jpeg 231w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-768x996.jpeg 768w" sizes="(max-width: 789px) 100vw, 789px" /><figcaption>Amor de Dios, 25: primera dirección de Itaca. </figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="696" height="403" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4.jpeg" alt="" class="wp-image-4926" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4.jpeg 696w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4-300x174.jpeg 300w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Constantino Cavafis.</figcaption></figure>



<p><strong>LLEGA EL PORNO</strong>  </p>



<p>La dinamita, en Itaca, llega de París. Alrededor de tres años después de la apertura del bar, un amigo comienza a traer películas porno gay de la capital francesa, que, cada noche, son proyectadas a un grupo de elegidos a puerta cerrada. El sistema VHS aun no se ha extendido: los films llegan a Sevilla en forma de bobinas. El cine X de la época, que, visto hoy, resulta algo inocente y naïf, refleja sin embargo el entusiasmo, la osadía que los movimientos de liberación homosexual hicieron florecer por el mundo desde finales de los 60 y hasta la llegada del SIDA. La película <em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur</em>, 2018, Yann Gonzalez) retrata la industria francesa de producción de porno homosexual en el momento en que Itaca abre sus puertas. El personaje principal, interpretado por Vanessa Paradis, está inspirado en Anne-Marie Tensi, la misteriosa directora y productora de cine para adultos cuyas cintas, rodadas bajo seudónimo y en su mayor parte desaparecidas, son hoy obras de culto. Quién sabe si alguna de ellas fue proyectada en aquel primer Itaca. «El éxito fue inmediato. Empezamos a proyectar las películas tras el cierre del bar, entre amigos, pero enseguida se corrió la noticia y la gente se quedaba para ver lo que allí pasaba. Comenzaron a pedirme que adelantase la hora. Aquello acabó siendo un <em>totum revultum</em> de amigos, parejas, gente sola. Algunos se calentaban viendo el porno; otros simplemente se tomaban una copa y miraban. Todos lo vivíamos con naturalidad». Luis Yanguas recuerda cómo en la ciudad se comenzó a hablar de «un pub <em>hyppioso</em> en Amor de Dios donde ponían vídeos porno. Hay que tener en cuenta que, aparte de los bares de maricas antiguas, había poca oferta en Sevilla. Tan solo el Trastamara y el Metal, en Jesús del Gran Poder, tenían ciertas aspiraciones de modernidad. Itaca acabó imponiéndose a los dos». Sin embargo, la situación se vuelve complicada: cada vez más gente viene atraída por las películas X y José Antonio debe manejar varios tipos de público. Decide entonces cerrar un tiempo para reflexionar. Es en ese ínterin cuando prende la llama de Itaca, de ese espíritu libre y osado que marcará a toda una generación. «Nos dimos cuenta de que el porno, y posteriormente el cuarto oscuro, también participaban de aquella voluntad de servicio del primer momento. Queríamos liberar la represión latente que existía en la ciudad, sacar a los maricones de las sombras y los subterráneos. El éxito de aquellas proyecciones nos decidió a seguir por aquel camino y, además, nos ayudó a ser más honestos con nosotros mismos. Fue algo que se impuso por sí mismo. También queríamos, necesitábamos, pasárnoslo bien, para qué te voy a mentir», me guiña un ojo José Antonio por encima de su café. Itaca, que aun no es discoteca, reabre tras una pequeña obra: puertas pintadas de rosa, cortinas de encaje, lámparas de mimbre, alfombras, cojines y una luna y un sol en papel maché. La proyección de cine X ya forma parte de la oferta del local. «Nos atrevimos a institucionalizar aquella parte del proyecto, aunque con mucho miedo. En Sevilla se folla hasta en la sacristía pero el lema es <em>Haz lo que quieras sin que se note</em>. Fuimos muy prudentes desde el principio. La policía hacía constantes redadas en los bares de Marqués de Paradas. A pesar de todo, era evidente que la ciudad estaba preparada para un lugar como Itaca». Sin embargo, una parte de la clientela potencial del bar aun no se atreve a cruzar sus puertas. José Antonio observa a ciertos chicos que, noche tras noche, pasan por delante sin decidirse a entrar. Víctimas de una homofobia salvaje, merodean por Amor de Dios buscando el valor de dar el paso. Manolo es uno de ellos. Su aire timorato atrae la atención de José Antonio, que, con delicadeza, lo hace sentir en seguridad y le invita a entrar. Tras una serie de citas, de charlas, de evidencias, acaban haciendo el amor una noche en Itaca, cuando todos los clientes se han marchado. Manolo, «con su sonrisa eterna y su capacidad de empatía», será parte esencial del proyecto, además de compañero de vida hasta el día de hoy.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="932" height="582" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4.jpeg" alt="" class="wp-image-4942" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4.jpeg 932w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4-300x187.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4-768x480.jpeg 768w" sizes="(max-width: 932px) 100vw, 932px" /><figcaption>Vanessa Paradis en <em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur</em>, 2018, Yann Gonzalez).</figcaption></figure>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="14176" height="19008" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/Numériser-10.jpeg" alt="" class="wp-image-4937"/><figcaption>Fiesta romana en Itaca, años 90 (fotografía José Antonio Campillo). </figcaption></figure></div>



<p>Esta nueva etapa de Itaca asiste al nacimiento de uno de sus elementos distintivos, indisociable del aura de subversión y leyenda que el espacio irá adquiriendo con los años. Al fondo del bar, junto a los servicios, se encuentra el almacén, un pequeño espacio lleno de cajas con botellas. Una noche, José Antonio decide dejarlo abierto, con la luz apagada. «A la salida del servicio, algunos chicos empezaron a meterse dentro de forma espontánea. Aquel fue el primer cuarto oscuro de Itaca. Llegó un punto en el que algunos iban del servicio al almacén sin guardarse la churra. Era todo muy evidente pero, como ocurrió con las proyecciones, a nadie parecía chocarle». En este momento, ciudad y hombre se escuchan y se comprenden cada vez mejor: Sevilla pide diversión y libertad y José Antonio le ofrece un espacio donde cultivarlas y, al mismo tiempo, donde exorcizar sus propios demonios. El proyecto hace encajar lo personal y lo social con fluidez. Sin embargo, la época de oro de Itaca aun está por llegar. Esa que verá a Cleopatra entrar en su fiesta romana cubierta de velos y portada en su trono; la que hará de la discoteca de la calle Amor de Dios un lugar de peregrinación para los homosexuales de España y de Europa, que vendrán a Sevilla para visitar el Alcázar, la Catedral y su pista de baile.</p>



<p><em><strong>Alameda bonita </strong></em></p>



<p>El documental <em>La</em> <em>Alameda</em>, rodado en 1978 por Juan Sebastián Bollaín, recorre el barrio y el momento en los que Itaca aparece en escena. Objeto de deseo maltratado, profanado, el paseo aparece en las imágenes en blanco y negro devorado por los coches y la mugre. El enorme boquete de las obras del metro perfora su centro como una herida abierta. Las casas tradicionales, medio en ruinas, conviven con nuevas construcciones, hijas del desmán inmobiliario que el documental denuncia. Poco queda en aquella época del lugar de esparcimiento, con sus quioscos, fuentes, teatrillos y cines de verano que el barrio fue hasta la Guerra Civil. También la ilustre huella flamenca ha desaparecido. La Alameda ya no es <em>universidad del cante</em>. El tiempo se ha llevado por delante locales míticos como Los Majarones o Las Siete Puertas. El barrio es, en los 70, un cuerpo aquejado de innumerables males: miseria, delincuencia, especulación&#8230; Pero también es un organismo muy vivo. La protesta y la creatividad impregnan sus calles y el mercadillo de los domingos es un ágora de libertad. El Carnaval renace de sus cenizas a finales de la década de la mano de Ocaña y de un vecindario activo e implicado. Tiene sentido que Itaca se estableciera en esta zona de la ciudad donde placer y reivindicación, cultura y libertad, han ido siempre de la mano. Un barrio donde, como canta El Pali en una de sus sevillanas, hasta <em>los Hércules </em>bailan por bulerías.</p>



<p><strong>Libros</strong></p>



<p>Constantino Cavafis, <em>Poesía completa</em>, Visor, 2003. </p>



<p>Miguel A. Domínguez Pérez, José María Marchante, Francisco A. Macera Garfia, <em>Origen del movimiento LGTB en Sevilla</em>, Punto Rojo, 2019. </p>



<p>Jordi Costa, <em>Cómo acabar con la contracultura</em>, Taurus, 2018.</p>



<p>Juan Ramon Barbancho, Pablo Morterero, <em>Lo personal es politico. Historia del activismo homosexual en Andalucia,&nbsp;</em>Diputación de Cadiz, 2019.</p>



<p><strong>Películas</strong></p>



<p><em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur)</em>, Yann Gonzalez, 2018.</p>



<p><em>La Alameda</em>, Juan Sebastián Bollaín, 1978. </p>



<p><br></p>
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		<title>Ramitos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 28 Jan 2021 16:31:08 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Sevilla es una ciudad de flores aunque la gente no tiene costumbre de llevarlas a casa. Las flores adornan los jardines, los balcones y los altares de las iglesias. También se encuentran en las metáforas y en las canciones dedicadas a la ciudad. El sevillano&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/ramitos/">Leer más</a></p>
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<p>Sevilla es una ciudad de flores aunque la gente no tiene costumbre de llevarlas a casa. Las flores adornan los jardines, los balcones y los altares de las iglesias. También se encuentran en las metáforas y en las canciones dedicadas a la ciudad. El sevillano gasta poco dinero en flor. Quizás no entiende pagar por algo bello pero destinado a marchitarse en poco tiempo. A lo mejor tiene bastante con la explosión de la primavera y la Semana Santa. Este compleja relación flor-ciudad tiene su reflejo en la historia de Ramitos. «Ahora se vende más que antes, sin llegar al volumen que se factura en otros países de Europa. La gente ha viajado y se ha traído hábitos que ya existían en otros lugares. Antes la flor cortada era un artículo de lujo, solo al alcance de las familias pudientes, de los hoteles, de las hermandades. En Sevilla, las flores iban en maceta, que se compraban en los viveros y se colgaban en los patios y en los balcones. Eso sí ha existido siempre». Manuel Ramos es el penúltimo eslabón de esta saga de floristas que lleva obrando en el entorno de la Encarnación desde los años 20. Su hija, María, ya ha aceptado el testigo y atiende en el pequeño local que la familia regenta en la esquina de José Gestoso con Misericordia.</p>



<p>El abuelo Manuel llegó a Sevilla, de la provincia de Cádiz, no se sabe cuándo. Personaje misterioso, su espíritu alegre y emprendedor ha quedado sin embargo en las crónicas del antiguo mercado de la Encarnación, donde cogió un puesto de flores en 1920. Su hijo se hizo cargo del negocio, y del apodo <em>Ramitos</em>, a los 19 años. «Mi abuelo se abastecía en las huertas de la ciudad; los viveros no existían en aquella época. La Macarena, por ejemplo, fue hasta hace un siglo barrio de hortelanos y jardines. Mi padre ya conoció la producción que llegaba de fuera: primero de Barcelona y Granada; luego de Almería. La oferta era bastante limitada, sujeta a las temporadas: clavellinas y claveles, rosas, gladiolos, crisantemos, anémonas. Después llegó Chipiona y se hizo con el mercado». A principios de los 70, la familia se instala en un kiosco detrás del mercado, que aun sigue ahí. «Mi padre vivía entregado a su trabajo. Llegó a ocuparse de 25 hermandades. Se pasaba el día entero recorriendo las iglesias de la ciudad, haciendo las entregas. Le llevábamos el almuerzo y se lo comía de pie, en una tabla que colocaba encima de un contenedor. Con todo, entonces el trabajo tenía un cariz más humano, más próximo a la gente. Yo me pasaba muchas horas en el kiosco y recuerdo, por ejemplo, las charlas con los tenderos del mercado. Hoy no hay tiempo para esos momentos».</p>



<p>En un reportaje publicado en el diario <em>Ahora</em> en 1935, Manuel Cháves Nogales escribe: «En Sevilla no hay más que dos o tres floreros que sean capaces de poner como es debido la canastilla de un paso. Uno de ellos es el jardinero del hospital de la Caridad. Estos artistas de la flor se hacen cargo del paso la madrugada anterior a la salida de la cofradía. (&#8230;) Con el ramo de flores en la mano, y a veces con un minúsculo capullito de azahar entre el pulgar y el índice, el artista de la flor, frente al paso, mira y remira, se acerca, se retira, ladea la cabeza, guiña los ojos, sube, baja y se abstrae, como un iluminado, antes de poner la breve pincelada de una flor». ¿Es el florista un artista? En Francia se les considera artesanos (<em>artisan&nbsp;fleuriste</em>). «No es igual vender flores que hacer creaciones florales. Vestir un paso, una iglesia o simplemente un salón requiere sensibilidad y creatividad. Mi abuelo y mi padre fueron autodidactas, se formaron a base de observación y de criterio. Mi hija y yo ya estudiamos en la Escuela de Arte Floral de Madrid y en la de Bollullos. El oficio de florista ha evolucionado, se ha sofisticado con el tiempo. Antes era mucho más duro, más físico». Levantar el monte de flores de un paso de Semana Santa era antaño un trabajo de Titanes. Las flores se clavaban en un amasijo hecho con pasto de cerezas, esto es, con las ramas, tallos y hojas que guardaban la frescura de esta fruta durante su transporte en verano y que, para primavera, habían tenido tiempo de secarse. Bien compactada, esta materia vegetal se moldeaba y se retenía al paso pasándole por encima varias filas de alambres. Este era el soporte del monte, en el que se hincaban los claveles. Cada flor iba atada a un trozo de caña con un poco de alambre, que se obtenía quemando colchones viejos y sacándoles los muelles. El extremo de la caña se afilaba para obtener una especie de flor-puñal que, clavadas una a una, iban cubriendo la superficie. Todo se aprovechaba. Un verdadero ejemplo de ingenio, artesanía y reciclaje. Un paso de Cristo lleva 250 docenas de claveles.</p>



<p>Tras la construcción de las Setas, Ramitos abandona la cooperativa del mercado y se instala en el local que ocupa todavía hoy. De allí sale toda la decoración floral, primorosamente seleccionada y compuesta, para la Catedral y para la Macarena. El grueso del negocio sigue estando destinado a las hermandades y el momento de mayor actividad sigue siendo la Semana Santa. «Mi abuelo y mi padre tenían que emplear a personal extra durante esa semana. Todo era mucho más laborioso. En los 80 apareció la esponja, que permite clavar la flor directamente, y todo se volvió más sencillo. Desde la nostalgia por el pasado, aquello era bonito, el ambiente y los lazos que se creaban durante la decoración del paso. Pero también era una auténtica paliza». ¿Y el sevillano? ¿Qué compra el cliente particular? Mucho nardo en temporada y margaritas todo el año. «&nbsp;El sevillano sigue comprando más plantas que flor cortada porque quiere que le dure para siempre. Eso, evidentemente, es bastante irrealista», bromea Manuel cortando unos claveles blancos. </p>



<p>Ramitos, calle Misericordia 2. </p>
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		<title>Almacenes Pérez Cuadrado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Oct 2020 18:40:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>«&#160;Tengo que pasar por José Gestoso para comprarme calzoncillos.&#160;» Muchos somos los que hemos dicho esta frase más de una vez. Y más de dos y de tres. Desde los años 60, los almacenes Pérez Cuadrado surten a Sevilla de ropa interior. Varias generaciones de&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/almacenes-perez-cuadrado/">Leer más</a></p>
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<p>«&nbsp;Tengo que pasar por José Gestoso para comprarme calzoncillos.&nbsp;» Muchos somos los que hemos dicho esta frase más de una vez. Y más de dos y de tres. Desde los años 60, los almacenes Pérez Cuadrado surten a Sevilla de ropa interior. Varias generaciones de sevillanos han atravesado su puerta, repitiendo un hábito que a menudo pasa de padres, o más bien de madres, a hijos.</p>



<span id="more-4009"></span>



<p>La historia comienza en 1944. El 2 de enero de aquel año, tres socios, Francisco Ledesma y Luis y Rafael Pérez Cuadrado, abren un almacén de paquetería en la planta baja de una casa del siglo XVIII de la calle José Gestoso. El patio de columnas genovesas, una de las cuales luce el escudo de la familia que construyó la morada, se llena de mostradores y de estanterías de madera. Aquel primer negocio vendía de todo: lanas, papel, botones, hilo&#8230; El vínculo entre la ciudad y el nuevo establecimiento se estrecha a lo largo de aquellos años en los que el comercio no solo proponía artículos en venta, sino que ofrecía también contacto humano y sentimiento de comunidad. Rafael Pérez, hijo de Luis y actual propietario del establecimiento, me explica que, sin escaparate alguno, la reputación del negocio se ha cimentado siempre en el boca a boca. Los buenos precios y la calidad del producto han hecho el resto. Algunas clientes piden hoy ser atendidas por el mismo vendedor que conoció a su madre o incluso a su abuela. Ese componente afectivo tiñe las relaciones entre el establecimiento y su clientela, que acude desde las barriadas o desde los pueblos de la región para comprar ropa interior, de casa o artículos de perfumería. El equipo de vendedores, enteramente masculino, aconseja pacientemente a una clientela compuesta casi en exclusiva por mujeres acompañadas de sus maridos o de sus hijos. La inversión de roles (vendedora-mujer, cliente-hombre) ha sido marca de la casa desde el principio, me confirma Rafael. Su madre, Pepita, presidió el negocio durante años; hoy es su hija, Ángela, la que toma progresivamente las riendas del establecimiento. </p>



<p>Acercarse una mañana a Pérez Cuadrado tiene algo de viaje en el tiempo. Los muebles originales (mostradores, estanterías) permanecen ahí, custodiados por las columnas del patio. Las marcas de siempre (Abanderado, Instituto Español) siguen presentes a pesar de los años. En Navidad, los clientes hacen cola para comprar los regalos de Reyes. Sin embargo, este viaje no se detiene en el pasado. Tan solo recoge sus mejores frutos (autenticidad, cercanía, identidad) para proyectarlos en el futuro: Pérez Cuadrado y los negocios de su estirpe representan el porvenir que debería ser. La ciudad que debería volver. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/DB4FF698-60C5-4E29-AA7E-3696C1F91A32-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4010" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/DB4FF698-60C5-4E29-AA7E-3696C1F91A32-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/DB4FF698-60C5-4E29-AA7E-3696C1F91A32-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/DB4FF698-60C5-4E29-AA7E-3696C1F91A32-360x480.jpg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/DB4FF698-60C5-4E29-AA7E-3696C1F91A32.jpg 1537w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption><br></figcaption></figure>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/1C0390D2-6543-460B-8F7C-C5A8EBEAA2FC-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-4018" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/1C0390D2-6543-460B-8F7C-C5A8EBEAA2FC-1024x683.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/1C0390D2-6543-460B-8F7C-C5A8EBEAA2FC-300x200.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/1C0390D2-6543-460B-8F7C-C5A8EBEAA2FC-768x512.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/53B45EDB-BB89-43D6-BFB9-823BA5E0E8AF-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-4020" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/53B45EDB-BB89-43D6-BFB9-823BA5E0E8AF-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/53B45EDB-BB89-43D6-BFB9-823BA5E0E8AF-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/53B45EDB-BB89-43D6-BFB9-823BA5E0E8AF-360x480.jpg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/53B45EDB-BB89-43D6-BFB9-823BA5E0E8AF.jpg 1537w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure></div>
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		<title>Garlochí</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2020 15:25:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Cultura andaluza]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lo local no está reñido con lo universal. Garlochí, el mítico bar de la calle Boteros, es un santuario en honor del Barroco sevillano. El universo de la Semana Santa, con sus vírgenes, sus encajes y sus dorados, ocupa hasta el último rincón de este&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/garlochi-2/">Leer más</a></p>
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<p>Lo local no está reñido con lo universal. Garlochí, el mítico bar de la calle Boteros, es un santuario en honor del Barroco sevillano. El universo de la Semana Santa, con sus vírgenes, sus encajes y sus dorados, ocupa hasta el último rincón de este espacio que, paradójicamente, es uno de los lugares más cosmopolitas de Sevilla. Tomarse algo en Garlochí es como asistir a una clase sobre idiosincrasia sevillana en una universidad abierta a todos. Su clientela más que heterogénea se codea en la barra con total naturalidad, produciendo contrastes insólitos e inesperados. Como la ciudad y la vida mismas. </p>



<p>Entre París y Sevilla, la siguiente charla invita a Miguel Fragoso, el artífice de todo esto. Su talento y su dedicación moldean desde 1978 el interior y el espíritu de un lugar en el que cabe buena parte de la ciudad. ¿Qué fue antes: Sevilla o Garlochí?</p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/GarlochÃ­-BonjourSÃ©ville-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="765" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/C31863B1-D855-48DE-B9D3-04ABA343A79B-1024x765.jpeg" alt="" class="wp-image-3672" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/C31863B1-D855-48DE-B9D3-04ABA343A79B-1024x765.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/C31863B1-D855-48DE-B9D3-04ABA343A79B-300x224.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/C31863B1-D855-48DE-B9D3-04ABA343A79B-768x574.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/A8C6D5C1-79AC-4E0E-8DEB-B65853755310-e1593012741382-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3677" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/A8C6D5C1-79AC-4E0E-8DEB-B65853755310-e1593012741382-1024x1024.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/A8C6D5C1-79AC-4E0E-8DEB-B65853755310-e1593012741382-150x150.jpeg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/A8C6D5C1-79AC-4E0E-8DEB-B65853755310-e1593012741382-300x300.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/06/A8C6D5C1-79AC-4E0E-8DEB-B65853755310-e1593012741382-768x768.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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		<title>Cordonería Alba</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2020 17:26:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Forrar un cordón se dice entorchar el alma. Esto me lo explica Jesús la mañana que visito su mítico local en la calle Francos. Entrar en este espacio de unos pocos metros cuadrados es hacer un viaje en el tiempo. Detrás de un mostrador recubierto&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/cordoneria-alba/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Forrar un cordón se dice entorchar el alma. Esto me lo explica Jesús la mañana que visito su mítico local en la calle Francos. Entrar en este espacio de unos pocos metros cuadrados es hacer un viaje en el tiempo. Detrás de un mostrador recubierto de estampas de cristos y vírgenes, Jesús está cosiendo uno de sus cordones. De las paredes cuelga todo tipo de trabajos de pasamanería: caireles, borlas&#8230; Más santos, esta vez enmarcados, observan la paciente labor que aquí se lleva a cabo. Este negocio lleva aquí desde 1904, en manos de la misma familia. Jesús me detalla la diferencia entre una cordelería, cuyo proceso de fabricación es industrial, y una cordonería, donde todo es elaborado de manera artesanal. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3546" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p></p>



<p>Ranilla, urdidera, devanadora&#8230; así se llaman las máquinas, algunas con 150 años, que se utilizan en este establecimiento. Términos de otra época, cargados de magia y poesía. Jesús las saca a la calle algunas mañanas para entorchar o para trenzar un cordón. Los viandantes se paran a mirar; los turistas hacen fotos. La Giralda se asoma al final de la calle. Parece un milagro que esta escena ocurra en Sevilla, una ciudad tan olvidadiza, tan ingrata con sus artesanos. El sonido de la máquina y el brillo de los hilos de oro tendidos al sol conforman un momento de gran belleza. Hay algo desafiante en esa imagen: el hecho de sacar el trabajo manual a la calle supone una pequeña revolución en estos tiempos digitales. También algo reconfortante, familiar, el recuerdo de una época que no vivimos pero en la que fuimos más felices. </p>



<p>Jesús me confirma la importancia de las hermandades en la pervivencia de los oficios. Una parte importante de los encargos que recibe tiene como objetivo embellecer las imágenes de la Semana Santa. Es hermoso el vínculo que existe en Sevilla entre las cofradías y la artesanía. Una relación de dependencia que tiene sin duda su contrapartida. El espigao, una forma de trenzado, es la marca de la casa. Los cordones de este tipo han salido todos del taller de la calle Francos, el único que los entrelaza así desde hace años, conectando de esta manera a varias generaciones de sevillanos.</p>



<p>Calle Francos, 38</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="576" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-576x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3552" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-576x1024.jpeg 576w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-169x300.jpeg 169w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-768x1365.jpeg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></figure></div>
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		<title>Ana Salas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2020 12:55:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La casa de Ana Salas en el Aljarafe está inundada de luz. Un gran patio interior la distribuye por las estancias. La decoración, sencilla y eficaz, la deja fluir por todos lados. No hace falta más. El espacio casi vacío de muebles parece vibrar. En&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/ana-salas/">Leer más</a></p>
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<p>La casa de Ana Salas en el Aljarafe está inundada de luz. Un gran patio interior la distribuye por las estancias. La decoración, sencilla y eficaz, la deja fluir por todos lados. No hace falta más. El espacio casi vacío de muebles parece vibrar. En la azotea, el taller de la ceramista también está bañado de claridad. Allí, moldea con delicadeza la porcelana que utiliza en la realización de sus joyas y piezas de vajilla. Como la casa, las creaciones de Ana utilizan un mínimo de recursos para conseguir una presencia sutil pero poética y evocadora, etérea y abierta a todas las posibilidades. Las formas son simples, casi infantiles a veces. La ornamentación se reduce a líneas y puntos dorados que parecen hechos al azar. Libres de efectismo, las piezas (broches, colgantes, platillos, bols&#8230;) se dejan interpretar sin imponer, impregnándose de la visión de cada uno. «Joyas para las personas que no lucen joyas.» Parece fácil. Sin embargo, detrás de esta sencillez existe un verdadero trabajo de reflexión.</p>



<p>Tras una extensa formación en cerámica, Ana afianzó su aprendizaje en Italia. Con esta sólida base, la artista ha afinado su estilo combinando libertad creativa e inspiración en otras tradiciones, siempre alejada de tendencias pasajeras. La delicadeza de sus piezas evoca más bien la estética wabi-sabi, esa corriente de origen japonés que busca la belleza en lo sencillo e imperfecto. Así, sus creaciones llevan inscrito el proceso de fabricación en la huella de sus manos o en las pinceladas visibles del barniz. Es una porcelana orgánica, en el extremo opuesto a las piezas producidas en serie y de acabados perfectos. Aquí, cada anillo, pendiente o cuenco parece recién salido del taller, acabado y al mismo tiempo inacabado, sencillo pero también sofisticado. Junto a lo japonés, la influencia de la estética escandinava se adivina también en algunas de estas piezas. Además, cada colección de Ana Salas lleva un nombre propio, siempre relacionado con las experiencias y la personalidad de la creadora.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-2573" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-1024x683.jpg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-300x200.jpg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2575" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-683x1024.jpg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-200x300.jpg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p>Cuando uno visita la tienda de la calle Zaragoza, percibe de inmediato la coherencia entre la vida y el trabajo de Ana. Al igual que en su casa, los recursos, seleccionados con criterio, se reducen al mínimo. Los muebles, entre sencillez y espíritu retro, sirven de soporte a las piezas, siempre sin eclipsarlas. Todo está dispuesto con mimo. No se puede entrar en este lugar si se tiene prisa: uno va descubriendo poco a poco cada anillo, cada broche. Diseminadas por todo el espacio, cada creación se desvela pausadamente al acercarse y mirar. «Joyas silenciosas.» Ana Salas sabe bien que discreción y elegancia van de la mano. Su diálogo con la porcelana (la creadora trabaja a veces en el pequeño taller que ha instalado en un rincón de la boutique) produce un mundo vulnerable, liviano, y al mismo tiempo muy presente. Como la luz.</p>



<p>Ana Salas vende sus creaciones en su tienda de la calle Zaragoza y, en diciembre, en el mercadillo de Navidad de la Plaza Nueva.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2577" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure></div>



<p></p>
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		<title>Le voilà</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Nov 2019 15:07:30 +0000</pubDate>
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<p>Un día pasé por delante y decidí entrar: <a rel="noreferrer noopener" href="http://le-voila.blogspot.com.es/" target="_blank">Le voilà</a>, un nombre bien francés, claro y directo. El espacio ha conservado los azulejos antiguos (un tesoro en Sevilla en los tiempos que corren) y el fresco del techo. Penélope, la creadora de la marca, me explicó que aquello había sido la sala de lectura de una casa señorial, y que ella lo había alquilado en un principio para instalar su taller. ¿Cómo presentar a Penélope? ¿Como una mezcla de cercanía y sofisticación, de desenvoltura e intelectualidad? Penélope vive en el punto donde se cruzan la calle Feria con el boulevard Saint-Germain. Esta creadora sevillana es una verdadera mujer del Renacimiento que desde pequeña no ha parado de explorar diferentes técnicas de fabricar objetos con las manos. Tras licenciarse en filosofía y trabajar varios años en una editorial, empezó a realizar bisutería, bolsos y otros complementos para encargos puntuales o para regalar. Penélope apunta en el móvil las ideas que le surgen a lo largo del día (y de la noche). Siempre pasando de tendencias, su creatividad parece no descansar. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2448" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Muy pronto, sus piezas atrajeron la atención de algunas boutiques y de la prensa especializada, por lo que, animada por su círculo de amigos, decidió abrir su taller al público y transformarlo en tienda donde exponer sus creaciones: colgantes, anillos, diademas, tocados&#8230; Fabricadas de manera artesanal, sus piezas hablan del pasado y del futuro, del aquí y del allá, de la naturaleza y del cosmos, de tradición, de modernidad. El Art déco, el Hollywood clásico, el espiritismo, la Antigüedad, el Modernismo&#8230; todo encaja en el estilo de Le Voilà. El espíritu surrealista de Francis Picabia (el nombre de la marca viene de una de sus fotografías) impregna estas creaciones, que revolotean sobre las manos, cabezas y cuellos de los clientes escapando a cualquier definición. Hoy, Le voilà es un espacio lleno de savoir-faire, nacido gracias al talento y a las fuerzas del destino.  </p>



<p>Calle Pérez Galdós, 4 </p>



<p><a href="https://levoila.es">https://levoila.es </a></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2445" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Calle Pérez Galdós, 4</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2450" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>
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		<title>La Colorería</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 03 Oct 2019 19:33:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pepe y Paco. Paco y Pepe. Esta pareja de artistas hace magia con el color desde 1993. «¿Qué se puede hacer con las manos llenas de pintura y que dé de comer?», se preguntaron entonces. Aficionados a la pintura desde pequeños, tras haber trabajado en&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/la-coloreria/">Leer más</a></p>
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<p>Pepe y Paco. Paco y Pepe. Esta pareja de artistas hace magia con el color desde 1993. «¿Qué se puede hacer con las manos llenas de pintura y que dé de comer?», se preguntaron entonces. Aficionados a la pintura desde pequeños, tras haber trabajado en la restauración del Monasterio de la Cartuja, decidieron emplear su talento y su pasión común para crear un arte útil y cotidiano. Comenzaron pintando muebles, metamorfoseándolos gracias a la alquimia del color. El techo de la iglesia de los Negritos fue su primer encargo importante. Desde entonces, restaurantes boutiques y apartamentos de Sevilla, Madrid y París han cambiado de piel bajo los pinceles de La Colorería, cuya pintura decorativa insufla nueva vida a espacios antes apagados. Como artistas del Renacimiento, Pepe y Paco despliegan sobre las paredes paisajes exóticos o elementos en trampantojo de una exuberancia mesurada. Aves, flores, fieras ocultas tras la vegetación, arquitecturas indefinidas&#8230; La sofisticación y la naturalidad conviven en equilibrio en sus creaciones. «Tendemos al menos y terminamos en el más.»</p>



<p>Divertidos y acogedores como pocos, su taller-tienda en una callecita del centro de Sevilla es un lugar único. Tras uno de los escaparates más bonitos de la ciudad, dispuesto como un apartamento Art-déco, el minimalismo barroco marca de la casa impregna el espacio. Las superficies de madera o metal se cubren de motivos geométricos iluminados por el pan de oro. Los colores, como no podría ser de otra manera, vibran en tonos y en combinaciones inesperadas. Non plus ultra de la sofisticación, la Colorería es especialista es imitar el mármol y otras piedras nobles sobre mesas, <em>buffets</em> y lámparas. En una visita cualquiera, uno se los encuentra enfrascados en tratar de reproducir una piel de escamas para una cabecera de cama o en trazar una a una las líneas sinuosas de la malaquita azul. Reina un clima de concentración relajada. «Esto es un trabajo de monjas. Son muchas horas; es una actividad que solo compensa si es vocacional.» Cuando me enseñan sus trabajos de hace años, me doy cuenta de la evolución de su estilo, hoy más depurado y seguro. ¿Más artístico también? «El arte es todo lo que te conmueve. O como dijo alguien: Arte es todo aquello que el hombre llama arte,» dice Paco. Ambos son conscientes de que estos oficios se pierden, de que cada vez menos gente quiere dedicarse a ellos. En un acto de valentía, la pareja ha decidido no trabajar demasiado para el mundo cofrade, exceptuando algunos encargos puntuales. Una apuesta arriesgada en Sevilla. «Las profesiones relacionadas con las artes decorativas deberían estar mejor reglamentadas.» Más valoradas también. Al fin y al cabo, ¿no es algo mágico cambiar un espacio a través del color?<br></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acd-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2370" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acd-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acd-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acd-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acc-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2372" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acc-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acc-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/fullsizeoutput_2acc-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>
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		<title>Palacio de Lebrija</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 13 Sep 2019 10:14:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[Arte]]></category>
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		<category><![CDATA[Cultura andaluza]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Palacio]]></category>
		<category><![CDATA[Patio]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>(FRANÇAIS) Séville a un énorme patrimoine artistique, mais seulement une partie est accessible au public. Le reste, ce sont des églises, des maisons seigneuriales, des chapelles&#8230; qui restent fermées la plupart du temps ou qui ouvrent de façon exceptionnelle. Heureusement pour nous, ce fastueux palais,&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/palacio-de-lebrija/">Leer más</a></p>
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<p>(FRANÇAIS) Séville a un énorme patrimoine artistique, mais seulement une partie est accessible au public. Le reste, ce sont des églises, des maisons seigneuriales, des chapelles&#8230; qui restent fermées la plupart du temps ou qui ouvrent de façon exceptionnelle. Heureusement pour nous, ce fastueux palais, qui appartient à la même famille depuis plus d&#8217;un siècle, est ouvert à la visite. Le Palacio de Lebrija est avant tout l&#8217;oeuvre de Regla Manjón, Comtesse de Lebrija (1851-1938) et femme extrêmement cultivée. Passionnée d&#8217;archéologie, elle a &nbsp;contribué aux fouilles dans la ville romaine d&#8217;Italica, dans la banlieu de Séville, et a acheté quelques unes des plus belles mosaïques qui y ont été découvertes&#8230; Pour pouvoir les admirer à la maison, elle a remanié le rez-de-chaussée de son palais du 16e siècle, faisant rabattre des murs et adaptant les différentes pièces aux dimensions des nouveaux sols. Le résultat: des sols aux pavages exceptionnels, représentant des motifs géométriques et toute la constellation des divinités romaines. Le mélange avec les éléments originaux du palais produit un ensemble unique à Séville, souvent utilisé pour des séances photo de mode. Véritable noyau architectural, le patio principal est présidé d&#8217;une statue de Vénus qui semble veiller sur la demeure. Plus loin, au gré des différents espaces, les collections archéologiques de la comtesse, composées de pièces d&#8217;origine romaine, arabe et même aztèque, sont exposées dans de vieilles vitrines à la façon d&#8217;un cabinet de curiosités. Un esprit d&#8217;une autre époque, calme et négligé, se dégage de ces pièces peu fréquentées, qui invitent à s&#8217;offrir un moment de rêverie. Les styles se conjuguent avec harmonie ; tout se complémente et s&#8217;équilibre : les azulejos qui recouvrent les murs, les arabesques, les orangers du jardin d&#8217;hiver&#8230; Comme dans une métaphore de l&#8217;histoire de Séville, Rome, l&#8217;Islam et la Renaissance dialoguent à l&#8217;infini. À l&#8217;étage (visite guidée uniquement), les appartements privés de la famille recèlent du mobilier ancien et des toiles de Van Dyck et de Sorolla. Les heures semblent s&#8217;être arrêtées parmi ces murs, où flotte l&#8217;air insouciant et réconfortant d&#8217;un autre temps.</p>



<p>Calle Cuna, 8</p>



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