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	<title>Artesanía &#8211; Bonjour Séville</title>
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	<description>Un proyecto sobre Sevilla hecho desde París</description>
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	<title>Artesanía &#8211; Bonjour Séville</title>
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		<title>Taller de encuadernación Sebastián Rodríguez</title>
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		<pubDate>Sun, 22 May 2022 07:11:47 +0000</pubDate>
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<p>Como siempre me pasa cuando visito el taller de un artesano, me siento ridículo. ¿Qué pinto yo aquí, tratando de entender en un rato un <em>savoir faire</em> pulido a lo largo de los siglos? Qué inconsistente mi móvil, mi cámara de fotos, mi cuaderno para tomar notas. Uno tiene que quitarse el sombrero cuando escucha hablar a alguien como Sebastián Rodríguez, encuadernador desde hace casi 60 años. Hoy todos amamos la artesanía, lo hecho a mano. Instagram, las revistas de tendencias y las guías de viaje se extasían ante esos talleres más o menos escondidos donde se afanan artesanos anclados en otra época. Las imágenes de esos lugares, hermosos y pintorescos, junto a la idea del trabajo manual, nos seducen al plantearnos una alternativa a la vida hiperconectada que llevamos. Pero realmente ¿quién de nosotros sería capaz de encerrarse durante años para perfeccionar una técnica artesanal, casi siempre en soledad y con una retribución económica más que fluctuante? A mí me costaría mucho. Admiro a los que eligen ese camino y cuando los visito en su lugar de trabajo, siempre me presento con reverencia y humildad. </p>



<p>Hace años que paso por delante del taller de encuadernación de la calle Amparo. Cuando por fin un día decido entrar, Sebastián está terminando un trabajo sobre el mostrador. Le hablo de Bonjour Séville, de mi interés por escribir un texto sobre su historia. Él se muestra sorprendido ante la posibilidad de que su vida y su oficio puedan interesar a alguien. A lo largo de nuestra conversación, percibo en él cierta incredulidad: ¿quién es este extraño que se presenta en mi taller y que me pide que le hable mi actividad? ¿Para qué todo esto? Por mi parte, vacilo: ¿no debería dejar tranquilo a este señor? ¿Qué necesidad hay de escudriñar los rincones de la ciudad, de exponer en las redes sociales lugares como este, felizmente ajeno a tecnologías y tendencias? Mi determinación flojea más que nunca. Me siento un mercader, un <em>influencer</em>, lo peor. Pero es Sebastián quien me saca de mis dudas. Me invita a entrar en la casa, a atravesar el patio y visitar la parte trasera del taller. Qué privilegio, pienso. ¿Cómo rechazar semejante amabilidad? Después comprenderé que se trata también de desapego. Sebastián me abre las puertas de su casa y de su oficio desde la libertad que da la modestia. «En mi casa siempre hubo libros, cajas llenas debajo de las camas. Mi padre era librero de viejo y compraba y vendía constantemente. Cuando compró esta casa, instaló aquí el negocio, en la planta baja, donde estamos ahora mismo. Al poco tiempo tuvo la oportunidad de comprar toda la maquinaria y los instrumentos del antiguo taller de encuadernación Márquez, que estaba en la calle Mateos Gago, y se lo trajo todo aquí». Sebastián me muestra su colección de hierros para marcar las pieles que se utilizan en la encuadernación: letras, escudos, coronas, símbolos&#8230; Todos los estilos están representados, desde el mudéjar al romántico, pasando por el plateresco. «Yo ya había comenzado, a los 14 años, a trabajar en la imprenta y en el taller de los Salesianos. Hay que tener en cuenta que entonces, en los años 60, había muchas imprentas por toda Sevilla. Los comerciantes recurrían mucho a ellas para imprimirlo todo: facturas, cartas, libros de cuentas&#8230; En paralelo, encuadernar era bastante más frecuente que hoy; se encuadernaban las tesis doctorales, por supuesto, pero también las colecciones de varios números de una revista. Hoy se ha convertido en algo minoritario».  </p>



<p></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-6174" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-683x1024.jpg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-200x300.jpg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-768x1152.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-1024x1536.jpg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-1365x2048.jpg 1365w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_0737-scaled.jpg 1707w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p></p>



<p>En la librería paterna, Sebastián utiliza los conocimientos adquiridos en los Salesianos para encuadernar y restaurar libros antiguos. Por el momento, su trabajo reproduce lo que ha aprendido en Sevilla de la mano de viejos artesanos: labores repetitivas, sin demasiada proyección artística. «Entonces me fui a Barcelona a completar mi formación. Cuando volví, empecé a emplear una técnica más cuidada y más en la corriente de la encuadernación artística moderna. Resulta curioso: tuve que salir de Sevilla para perfeccionar y para actualizar mi oficio». Volvemos al espacio principal del taller, el que da a la calle. Una hilera de hermosos papeles de aguas cuelga al fondo, todos confeccionados aquí. Sebastián me muestra entonces algunas de las operaciones que intervienen en la encuadernación de un libro, un proceso rico y complejo, lleno de posibilidades. Acepto que no voy a comprender ese proceso en estos pocos minutos. Lo que sí hago es sumergirme en el vocabulario técnico del oficio. Descubro que un objeto en apariencia sencillo como un libro está compuesto por numerosas partes, cada una con un nombre evocador: gracias, cabezadas, cofia, media caña, nervios&#8230; «El oficio ha evolucionado mucho. Hoy hay gente que hace cosas totalmente nuevas, muy interesantes. Yo también he introducido innovaciones en la técnica, como el uso del metal en las tapas y guardas. Cuando uno encuaderna un libro clásico, es necesario adaptarse a la época, al estilo; sin embargo, cuando se trata de algo moderno, el libro es como un lienzo en blanco que permite una gran libertad al encuadernador. Ahí es donde se puede experimentar». </p>



<p>Lo antiguo, lo moderno: conceptos que, lejos de limitar, parecen liberar el trabajo de Sebastián. Con su mirada pragmática y libre, la nostalgia le es ajena. Por más que intento arrancarle alguna queja, algún suspiro por el pasado, él no cae en la trampa. «Todo va cambiando. Ya casi no quedan imprentas en el centro. Todo el mundo imprime por Internet. Tampoco talleres de encuadernación. El paisaje de la ciudad ha cambiado enormemente en ese aspecto. ¿Era mejor antes? A mí hay cosas en la Sevilla de hoy que no me gustan, pero antes también las había. Las cosas son así y hay que aceptarlas». Yo, a través de mi iPhone y de mi cámara, me aferro a la melancolía; Sebastián, trabajando con sus manos, rodeado de herramientas más que centenarias, está anclado en el presente, desprendido y ligero. Tal vez ese sea el secreto del artesano. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-6172" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-1152x1536.jpeg 1152w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-1536x2048.jpeg 1536w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-360x480.jpeg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2022/05/IMG_8764-scaled.jpeg 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure></div>



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		<title>Antigua Cerería del Salvador</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Dec 2021 20:12:07 +0000</pubDate>
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<p>Conozco a alguien en París que, al caer la noche, ilumina su apartamento únicamente con velas. La vela, ese artilugio de pasmosa simplicidad, tiene también el poder de crear, de evocar atmósferas con solo aplicarle una breve llama. En Sevilla, más que el interior de las casas, las velas alumbran el interior de los templos. El fuego se utiliza aquí para convocar y para convencer a la divinidad. Para embellecerla también. Desde hace más de 100 años, los maestros cereros de <a href="https://www.cereriadelsalvador.es">Antigua Cerería del Salvador</a> manejan como nadie este poder asombroso. Al igual que los orfebres de Seco, cuya historia relaté en<a href="https://bonjourseville.com/es/seco/"> otro post</a>, esta familia contribuye con su <em>savoir-faire</em> a insuflar vida a las imágenes de las iglesias sevillanas, esa población muda que sin embargo palpita y suspira a la luz de los cirios. La historia de esta venerable casa comienza en 1845, en una finca de Puebla del Río. La familia coloca panales en los abundantes eucaliptos y vende la miel que las abejas producen. «La cera se utilizaba para fabricar velas allí mismo, en el cortijo. Fue mi bisabuelo, o quizás mi tatarabuelo, Antonio López, quien empezó a comercializarlas. En la familia siempre hemos sido <em>Antonios</em> y <em>Manueles</em>«, me cuenta Manuel López. Esta mañana visito la tienda de la plaza del Salvador, último emplazamiento de un negocio que ha viajado por toda Sevilla. «A principios del siglo XX mi familia se trasladó al Centro. Primero a una casa en la calle Siete Revueltas, donde se fabricaban y se vendían las velas. Luego al número 8 de la plaza del Salvador, a una casa que hacía las veces de fábrica, tienda y vivienda. En las fotografías de la época se puede ver que ya se vendían objetos de decoración, como en un bazar. Esa vertiente del negocio se fue abandonando progresivamente hasta quedar circunscrita al arte sacro. En cualquier caso, las velas siempre han sido el centro de nuestra actividad». Hoy la cera se compra a una cooperativa de apicultores y las velas se fabrican en un polígono industrial de las afueras. </p>



<p>La tienda del Salvador se encuentra en la unión de las calles Álvarez Quintero y Villegas. Esa curva, recoleta y añeja, albergó hasta hace poco establecimientos que nada tenían que ver con los que ahora la afean. Siempre he querido pensar que aquellas tiendas inspiraron a Luis Cernuda uno de los textos de <em>Ocnos</em>: <em>El bazar</em>. En él, el poeta rememora la atmósfera de los viejos negocios burgueses de interior acolchado y chic (perfumerías, sombrererías, boutiques de novedades y decoración), cuyo encanto flota en el aire, <em>impersonal e indivisible, como el aroma mismo de las pieles, los polvos de arroz y el opponax, hecho ya época él mismo, leyenda e historia.</em> Yo recuerdo, en ese tramo de calle, pasar por delante de escaparates primorosos, instalados en otro momento y en otra ciudad: frascos de <em>eau de Cologne</em>, guantes y monederos de piel, sombreros de fieltro con pluma. Hoy solo Antigua Cerería mantiene esa solera que escapa al tiempo. Como en el bazar cernudiano, el aire huele aquí a cera, a incienso y a resinas. «El incienso se preparaba antiguamente en enormes mantas que extendíamos por el suelo de casa. Allí mezclábamos la mirra y las otras esencias. En función de la cosecha, cada año los ingredientes huelen diferente y la mezcla tiene su propio carácter». Manuel saca de un mueble bajo una inmensa tableta de cera virgen, cuyo olor, denso y dulzón, no es comparable con nada. «Mucha gente compra la cera pura en tacos para tratar muebles antiguos. También la buscan los restauradores y los estudiantes de bellas artes».</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-5947" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/1BAF55AA-45D3-4933-9C55-D1549C43F32D-e1640289805552-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p>Evidentemente, la actividad de la Cerería se acelera cuando se aproxima un culto especial en alguna iglesia de la ciudad y, sobre todo, cuando se acerca la Semana Santa. La Iglesia estipula la composición que deben tener las velas utilizadas en las misas y en otras funciones litúrgicas. «Algunas están hechas de una mezcla de cera virgen con parafina, a diferentes porcentajes. Pero, para las procesiones, la mayoría de cofradías intenta que sus pasos lleven únicamente cera virgen de abeja», explica Manuel. La priostía hace un encargo por medidas de cera y cada vela lleva un economizador o capitel en el extremo superior. Este pequeño recipiente, que recoge la cera que se va fundiendo, impide que esta chorree y se pierda. «La cera es una materia cara, hay que evitar desperdicios. Toda debe arder». Nada se deja al azar, todo es de una precisión asombrosa. Los cirios que lleva un paso, sobre todo un paso de palio, deben tener cierta flexibilidad para no romperse durante una <em>levantá</em>. Esto se consigue, además de gracias a la pureza de la materia prima, mediante el método de inmersión utilizado por los fabricantes de la Cerería. Las mechas se introducen una y otra vez en la cera fundida que, capa a capa, van conformando la vela. Así se garantizan robustez y resistencia. Maravillado por estas explicaciones, pienso en mi amigo parisino y en su ritual vespertino. Antes de salir de la tienda, compro dos velas de cera pura para llevárselas a París. A mi lado, dos chicos conversan con una de las vendedoras. Creo que se disponen a comprar alguna figura sagrada (un angelito, un santo, una virgen). Son jóvenes, casi adolescentes. Hablan de coronas, tejidos y advocaciones de vírgenes con soltura y conocimiento. Prodigios de Sevilla.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-5951" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-1024x683.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-300x200.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/12/7332AF99-A029-4FB8-AAE8-92FF936AE8EA-768x512.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>
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		<title>Orfebres Seco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Nov 2020 13:20:47 +0000</pubDate>
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<p class="has-drop-cap">La aparición de un paso de palio en la noche es uno de los recuerdos más vivos que guardo de mi niñez. Con el tiempo, uno entiende que esa primitiva impresión es posible gracias sobre todo a la luz. La miríada de llamas que arde ante la cara de la Virgen se multiplica en las lentejuelas, en las lágrimas y en los diamantes. Y sobre todo, en la plata. Yo no lo sabía pero este <em>ascua de oro</em>, como la llama Cháves Nogales, que avanza por las callejas apagadas se labra desde 1860 en el taller de Seco. Esta familia de orfebres lleva cinco generaciones cincelando los respiraderos, los varales, y los candelabros que engarzan la imagen de algunas Dolorosas andaluzas en su salida procesional.</p>



<span id="more-4134"></span>



<p><strong>La visita</strong></p>



<p>Visito este mítico taller, en el entorno de la avenida de Miraflores, una mañana de verano. Las viviendas del Retiro Obrero y el esqueleto de la fábrica de vidrios La Trinidad atestiguan el pasado de esta zona de la ciudad, punta de lanza del tímido proceso de industrialización de Sevilla desde finales del siglo XIX. Otras manufacturas, transformadas en edificios de viviendas, han conservado únicamente sus hermosas fachadas de ladrillo. Situado en una breve calle, el taller de Seco ocupa un amplio hangar, precedido de un frondoso patio y coronado por una enorme claraboya que inunda el espacio de luz natural. Aquí trabajo y voluntad pedagógica no están reñidos: el taller invita a un recorrido libre pero sumamente instructivo por la historia de la casa y por las diferentes técnicas del trabajo de la plata. Todos estamos en nuestro lugar, el visitante y los trabajadores. Nadie se estorba en su ocupación. Seco produce piezas destinadas tanto a enriquecer el patrimonio de las hermandades como a decorar casas de particulares. Empiezo por el museo. Una larga pared exhibe los innumerables modelos en bronce, latón y madera, para el exorno doméstico, que el taller ha producido a lo largo de su historia: santos, animales, cruces, una Giralda en miniatura, flores&#8230; incluso una serie de cabezas de mujer egiptizantes. La acumulación de formas, colgadas unas sobre otras, hace pensar en el muro de un templo que los fieles hubieran cubierto de exvotos cargados de misteriosa intención. El uso y el envejecimiento, diferente según el material, recubre los modelos de una delicada pátina. Uno tiene la sensación de encontrarse en un recinto casi sagrado, depositario de montañas de historia y de vida.</p>



<p><strong>El taller</strong></p>



<p>En el taller propiamente dicho, los retratos de los miembros de la saga familiar bendicen el trabajo que aquí se realiza. Todo está a la vista: bellamente dispuestos, herramientas, moldes y muebles cuentan el devenir de la familia y trazan la evolución de las técnicas de orfebrería a lo largo del tiempo. El espacio, que ha aparecido en algunas revistas de interiorismo, responde a las necesidades de un taller sin dejar de ser sumamente hermoso, evocador pero vivo. Me explican que, contrariamente a la herrería, la orfebrería utiliza técnicas que revisten una mayor delicadeza. Así, desde el dibujo previo del modelo hasta su terminación, la pieza atraviesa diversos procesos de elaboración, ornados de un poético vocabulario especializado: fundición del metal en el crisol, vertido en el molde, repujado, pulido, montaje final ejecutado por el experto en lampistería&#8230; Jerónimo, uno de los dos herederos de la saga, cincela una pieza de plata con un pequeño martillo. Los golpes son decididos pero también delicados. He admirado <em>La fragua de Vulcano</em> muchas veces colgado en el Prado. El dios de la mitología clásica no es orfebre, sino herrero, pero no puedo evitar pensar en los gestos, en los sonidos del cuadro. Qué diferente del mustio teclear que acompaña buena parte de nuestra vida ante la pantalla. En el otro extremo del taller, me muestran cómo el metal fundido penetra por los orificios (los bebederos) del molde, colmando todas sus concavidades. Sorprendentemente, el interior del molde está compactado con arena. Cuesta creer que un material tan maleable resista el empuje abrasador del metal, que lo obligue a adoptar una forma específica. Parece que ya los musulmanes utilizaban este procedimiento. Me paseo por el espacio, impregnándome del ambiente distendido y concentrado, hacendoso. Una aprendiz observa con atención cada gesto del maestro, como siempre ha sucedido en los talleres de los diferentes gremios. Siento entonces nostalgia por algo que nunca he conocido: el trabajo manual, el estar absorbido en la creación de algo tangible. Ser el depositario de una pericia que han pulido generaciones de devoción por el oficio y que se manifiesta en los gestos certeros de unas manos.</p>



<p>Antes de marcharme, visito el despacho del taller, presidido por una colosal Inmaculada barroca al óleo de la escuela de Murillo. Una corona de Dolorosa labrada en plata centellea dentro de una urna. Me acuerdo de aquellas Semanas Santas de mi infancia, mágicas y luminosas.</p>



<p><a href="https://www.orfebreseco.com">www.orfebreseco.com </a></p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/7B782E7F-669F-4038-8B8C-532ED07F8DB9_1_201_a-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4192" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/7B782E7F-669F-4038-8B8C-532ED07F8DB9_1_201_a-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/7B782E7F-669F-4038-8B8C-532ED07F8DB9_1_201_a-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/7B782E7F-669F-4038-8B8C-532ED07F8DB9_1_201_a-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption>El museo.</figcaption></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/9D39F096-D879-411B-B012-A8626526D470_1_201_a-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4194" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/9D39F096-D879-411B-B012-A8626526D470_1_201_a-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/9D39F096-D879-411B-B012-A8626526D470_1_201_a-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/9D39F096-D879-411B-B012-A8626526D470_1_201_a-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption>Un rincón del taller.</figcaption></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/13A894BC-584C-4F62-9B3C-6C023D35F0EE_1_201_a-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4196" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/13A894BC-584C-4F62-9B3C-6C023D35F0EE_1_201_a-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/13A894BC-584C-4F62-9B3C-6C023D35F0EE_1_201_a-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/11/13A894BC-584C-4F62-9B3C-6C023D35F0EE_1_201_a-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure></div>
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		<title>The Exvotos</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 09 Jul 2020 20:29:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
		<category><![CDATA[Barrio de la Macarena]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura andaluza]]></category>
		<category><![CDATA[Imprescindible]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Made in Séville]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El otro día le puse a mi novio francés la película Ocaña, retrato intermitente. Él nunca ha visitado Andalucía y siempre he pensado que el artista de Cantillana es uno de los mejores médiums para entrar en contacto con la cultura popular y el espíritu&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/the-exvotos/">Leer más</a></p>
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<p>El otro día le puse a mi novio francés la película <em>Ocaña, retrato intermitente</em>. Él nunca ha visitado Andalucía y siempre he pensado que el artista de Cantillana es uno de los mejores médiums para entrar en contacto con la cultura popular y el espíritu andaluces. En un momento de la película, Ocaña dice que Andalucía es «&nbsp;un gran cuadro surrealista.&nbsp;» En abril de 2020, durante esa Feria que no pudo ser, Daniel y Luciano, <a href="https://www.instagram.com/theexvotos/?hl=fr">The Exvotos</a>, crearon una pieza de cerámica que representaba a una payasa vestida de gitana. Esta pareja de artistas fundía con maestría y espontaneidad dos aspectos esenciales de la fiesta: la reivindicación del folklore y el gusto por la teatralidad. «&nbsp;La vida sin humor no va a ninguna parte. Nosotros lo cultivamos sin forzarlo, de forma natural. Además, podemos ser muy irónicos. Nuestro humor es surrealista.&nbsp;» Ellos en su casa del centro de Sevilla y yo en mi apartamento en París, Daniel, Luciano y yo invocamos al espíritu de Ocaña. «&nbsp;La vida misma es un gran contraste y Andalucía tiene mucho de eso: la sangre y el oro, la lágrima y la corona&nbsp;», afirma Luciano. </p>



<span id="more-3386"></span>



<p><strong>El arte </strong></p>



<p>Los Exvotos son los enfants terribles de la creación sevillana. Su trabajo mezcla tradición y modernidad y juega con la religiosidad popular y con el paganismo. El metal, la madera y, sobre todo, la cerámica se transforman entre sus manos en piezas cargadas de humor y de sofisticación. Sus referencias recorren el Barroco y la Antigüedad, las vanguardias, el misticismo e incluso el kitsch. Un torrente de genio andaluz. «&nbsp;Nosotros no buscamos la perfección, creemos mucho en la espontaneidad. No nos interesa lo perfecto, lo simétrico. Nos atrae la asimetría, lo impuro, lo ajado. Esa maravillosa imperfección que termina siendo doblemente bella.&nbsp;Lo que más me gusta pintar son bizcos. De hecho, son las piezas que mejor vendemos&nbsp;», explica Daniel. «&nbsp;Nosotros no vedemos humo. Somos amantes de la belleza y tenemos una idea concreta de lo que nos gusta, pero también nos dejamos llevar por el momento. Tiene que ser fresco. Buscamos la chispa, la autenticidad, la luz. La luz natural lo es todo. Aunque no lo parezca, no nos gusta el artificio. Por ejemplo, la serie #lahoradelafruta, que publicamos regularmente en nuestro perfil de Instagram, nace de un hábito que realmente forma parte de nuestra rutina diaria.&nbsp;» Los Exvotos hacen de la vida una obra de arte. No solo en lo material: ser recibido en su taller constituye una experiencia teñida de espíritu costumbrista y, al mismo tiempo, enteramente cosmopolita. Cada visita tiene algo de ritual iniciático bajo el signo de la naturalidad y, en definitiva, del arte. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/D09985F5-913C-4DF2-B4B9-8C0E6163EBEE-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3776" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/D09985F5-913C-4DF2-B4B9-8C0E6163EBEE-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/D09985F5-913C-4DF2-B4B9-8C0E6163EBEE-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/D09985F5-913C-4DF2-B4B9-8C0E6163EBEE-360x480.jpg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/D09985F5-913C-4DF2-B4B9-8C0E6163EBEE.jpg 1537w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p></p>



<p><strong>El taller</strong> </p>



<p>Situado en el norte del casco antiguo, el taller de Daniel y Luciano es un lugar de peregrinación para <em>connaisseurs</em>. Un auténtico <em>cabinet de curiosités</em> donde, cuando no tiene visitas, la pareja trabaja en un ambiente monacal. La exuberancia de las piezas contrasta con la concentración que se respira. #quieroelconvento es de hecho el hashtag que más repiten los Exvotos últimamente en las redes sociales. «&nbsp;Somos conventuales en cuanto a nuestra rutina. Es el estilo de vida que nuestro trabajo necesita y también al que aspiramos: la vida de los monjes, centrada en rezar y en trabajar. La oración tomada como una meditación, un estar en contacto con uno mismo.&nbsp;» Daniel y Luciano vuelcan toda su energía en encontrar un lugar en el que alcanzar este ideal. «&nbsp;Comprar una casa en la que que el trabajo se fundiera con la vida.&nbsp;» Tras el confinamiento, parece que todo el mundo anda detrás de lo mismo: la demanda de viviendas con patio, terraza o jardín se ha disparado. «&nbsp;Hace años que quiero comprar un espacio al aire libre que solo sea mío y ahora parece que todos quieren el convento&nbsp;», exclama Luciano. «&nbsp;No hay nada que nos guste más que un horizonte. Lo que más me remueve les entrañas es la Campiña sevillana: un olivar, una tierra carma, los paisajes de mi infancia, la Vega de Carmona. La naturaleza es una de nuestras mayores fuentes de inspiración, pero porque la anhelamos.&nbsp;»</p>



<p><strong>La ciudad</strong> </p>



<p>Entre el centro, donde viven, y la Macarena, donde trabajan, la cotidianidad de los Exvotos se reparte entre dos Sevillas bien diferentes. «&nbsp;Vivimos en la zona cero de Sevilla: una ciudad bellísima y alegre pero anónima. No hay barrio, no hay convivencia. Durante los aplausos de las 8, éramos pocos los que salíamos a la ventana porque todo son apartamentos turísticos que, durante el confinamiento, estaban vacíos. Por el contrario, San Luis es un barrio de verdad, con personalidad&nbsp;», sentencia Luciano. «&nbsp;Sevilla ha cambiado muchísimo. Cuando nosotros llegamos, era una ciudad ensimismada, parada. De repente, todo empezó a apoyarse en el turismo y eso tuvo consecuencias en el precio de la vivienda y de los locales.&nbsp;» Daniel añade: «&nbsp;Sevilla está muy descafeinada. Hemos conocido una Alameda, una Carbonería, unos ambientes que ya no existen. Quedan reductos, pero tienes que saber encontrarlos. Se ha perdido la autenticidad.&nbsp;Lo comprobamos cuando vamos a nuestros pueblos y vemos que allí sigue existiendo vida de verdad. » Luciano abunda: «&nbsp;Una ciudad no son solo sus edificios, sino sobre todo su gente. Los turistas vienen hoy a Sevilla como quien va a Disneylandia. ¿En Disneylandia vive alguien? No, ¿verdad? Pues en el centro de Sevilla ya tampoco vive nadie.&nbsp;» </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/51BB699B-0AA2-4F67-A625-8C66F15D5196-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3778" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/51BB699B-0AA2-4F67-A625-8C66F15D5196-1024x1024.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/51BB699B-0AA2-4F67-A625-8C66F15D5196-150x150.jpeg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/51BB699B-0AA2-4F67-A625-8C66F15D5196-300x300.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/51BB699B-0AA2-4F67-A625-8C66F15D5196-768x768.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3788" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1-1024x1024.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1-150x150.jpeg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1-300x300.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1-768x768.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/6E7B3885-5C5B-4DA4-8499-E8B5AA0E9632-1.jpeg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2-1024x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3792" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2-1024x1024.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2-150x150.jpeg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2-300x300.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2-768x768.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0552A5DE-E0B6-4A07-A033-D54E157D2EAA-2.jpeg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3796" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1-1024x1024.jpg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1-150x150.jpg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1-300x300.jpg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1-768x768.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/0A7F6E4D-B723-4B0E-9CA5-9B5D049957B9-1.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p></p>



<p><strong>Epílogo </strong></p>



<p>«&nbsp;A veces nos encontramos a la Esmeralda por la calle («&nbsp;sois los muñecos de la tarta&nbsp;»). Esos momentos nos dan la vida y nos devuelven aquella Sevilla. Grandes figuras como ella no reciben la atención que merecen. Sevilla puede ser muy dejada y olvidadiza. Ocaña se fue a Barcelona y brilló.&nbsp;» Una vez acabadas, la mayoría de las piezas de The Exvotos viajan fuera de Sevilla. El genio que esta ciudad amamanta sigue encontrando su mejor público en otros lugares. «&nbsp;También es verdad que aquellos personajes geniales siempre han abundado en Andalucía. Eran parte de la vida cotidiana y tal vez por eso no se les cuidó, y no se les cuida, como es debido.&nbsp;» </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/25A45AA4-BD4B-48B3-A5D8-32EDB3F3A988-1-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3794" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/25A45AA4-BD4B-48B3-A5D8-32EDB3F3A988-1-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/25A45AA4-BD4B-48B3-A5D8-32EDB3F3A988-1-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/25A45AA4-BD4B-48B3-A5D8-32EDB3F3A988-1-360x480.jpg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/07/25A45AA4-BD4B-48B3-A5D8-32EDB3F3A988-1.jpg 1537w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>
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		<title>Cordonería Alba</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2020 17:26:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
		<category><![CDATA[Centro]]></category>
		<category><![CDATA[Compras]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Made in Séville]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>Forrar un cordón se dice entorchar el alma. Esto me lo explica Jesús la mañana que visito su mítico local en la calle Francos. Entrar en este espacio de unos pocos metros cuadrados es hacer un viaje en el tiempo. Detrás de un mostrador recubierto de estampas de cristos y vírgenes, Jesús está cosiendo uno de sus cordones. De las paredes cuelga todo tipo de trabajos de pasamanería: caireles, borlas&#8230; Más santos, esta vez enmarcados, observan la paciente labor que aquí se lleva a cabo. Este negocio lleva aquí desde 1904, en manos de la misma familia. Jesús me detalla la diferencia entre una cordelería, cuyo proceso de fabricación es industrial, y una cordonería, donde todo es elaborado de manera artesanal. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3546" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/3819B8FC-5131-4283-9BB1-A9662A2DB457-1-e1589914211777-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p></p>



<p>Ranilla, urdidera, devanadora&#8230; así se llaman las máquinas, algunas con 150 años, que se utilizan en este establecimiento. Términos de otra época, cargados de magia y poesía. Jesús las saca a la calle algunas mañanas para entorchar o para trenzar un cordón. Los viandantes se paran a mirar; los turistas hacen fotos. La Giralda se asoma al final de la calle. Parece un milagro que esta escena ocurra en Sevilla, una ciudad tan olvidadiza, tan ingrata con sus artesanos. El sonido de la máquina y el brillo de los hilos de oro tendidos al sol conforman un momento de gran belleza. Hay algo desafiante en esa imagen: el hecho de sacar el trabajo manual a la calle supone una pequeña revolución en estos tiempos digitales. También algo reconfortante, familiar, el recuerdo de una época que no vivimos pero en la que fuimos más felices. </p>



<p>Jesús me confirma la importancia de las hermandades en la pervivencia de los oficios. Una parte importante de los encargos que recibe tiene como objetivo embellecer las imágenes de la Semana Santa. Es hermoso el vínculo que existe en Sevilla entre las cofradías y la artesanía. Una relación de dependencia que tiene sin duda su contrapartida. El espigao, una forma de trenzado, es la marca de la casa. Los cordones de este tipo han salido todos del taller de la calle Francos, el único que los entrelaza así desde hace años, conectando de esta manera a varias generaciones de sevillanos.</p>



<p>Calle Francos, 38</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="576" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-576x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3552" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-576x1024.jpeg 576w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-169x300.jpeg 169w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/0F800C3E-E64C-479E-9AA9-1D193CA1FB9B-e1589914380750-768x1365.jpeg 768w" sizes="(max-width: 576px) 100vw, 576px" /></figure></div>
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		<title>Yukiko Kitahara: « La primera vez que visité la plaza de España fue como estar en Disneylandia. »</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 17 May 2020 08:09:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
		<category><![CDATA[Compras]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[La gente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El año pasado visité el taller de esta artista japonesa en un pueblo del Aljarafe. Ahora, durante estos días de confinamiento, Yukiko me atiende por teléfono con su habitual humildad y sencillez. Una charla entre París y Sevilla para profundizar más en la vida y&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/yukiko-kitahara-y/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p>El año pasado visité el taller de esta <a href="https://bonjourseville.com/es/yukiko-kitahara/">artista japonesa</a> en un pueblo del Aljarafe. Ahora, durante estos días de confinamiento, Yukiko me atiende por teléfono con su habitual humildad y sencillez. Una charla entre París y Sevilla para profundizar más en la vida y en el trabajo de esta mujer única.</p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/sans-titre-2-online-audio-converter.com_.mp3"></audio><figcaption><br></figcaption></figure>



<p><strong>Budismo y confinamiento </strong></p>



<p>Las cosas dependen de la mirada que proyectamos sobre ellas. El confinamiento puede ser una oportunidad para ejercitar una nueva forma de mirar, que nos enseñe a extraer lo positivo de lo adverso. Como las piezas de Yukiko: objetos desechables, condenados a una existencia efímera, pero reinterpretados y dignificados gracias a la porcelana. «Hay dos tipos de personas: las que se quejan y las que buscan nuevas maneras de ver la vida.»</p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/Yukiko-7-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p></p>



<p><strong>Azar y arrojo</strong></p>



<p>La importancia de dar sentido a lo que hacemos. «Trabajaba en una multinacional en Japón y mis compañeras solo pensaban en casarse. Sin embargo, a mí no me interesaba ese tipo de vida.» Una mezcla de determinación y de casualidad ha guiado los pasos de Yukiko, que decidió dedicarse a la cerámica y cambiar radicalmente. Durante su formación en la ciudad de Seto, un compañero español fue la excusa perfecta para cambiar de país. </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/Yukiko-3-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="846" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/5C291378-C289-495E-B569-C32E055181AB_1_201_a-846x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3500" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/5C291378-C289-495E-B569-C32E055181AB_1_201_a-846x1024.jpeg 846w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/5C291378-C289-495E-B569-C32E055181AB_1_201_a-248x300.jpeg 248w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/5C291378-C289-495E-B569-C32E055181AB_1_201_a-768x929.jpeg 768w" sizes="(max-width: 846px) 100vw, 846px" /></figure>



<p></p>



<p><strong>Disneylandia en Sevilla</strong></p>



<p>Después de vivir en Granada y en las Alpujarras, Yukiko aterriza en Sevilla. En la Plaza de España, la artista descubre el uso de la cerámica como elemento arquitectónico. El relato de su encuentro con el monumento deja claro su talento para poetizar la vida, añadiendo además una pizca de humor. </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/Yukiko-4-online-audio-converter.com_.mp3"></audio><figcaption><br><br></figcaption></figure>



<p><strong>«Cuando trabajo, me olvido del tiempo.»</strong> </p>



<p>En japonés, kúu significa cielo, pero también espacio vacío. Un vacío positivo, libre de pensamientos. Una puerta hacia lo esencial. Las piezas de porcelana de Taller Kúu están impregnadas del espíritu budista que el abuelo de Yukiko cultivó y que ella redescubrió en Sevilla. «Me sentí muy perdida durante toda una época. Me ayudó mucho reencontrarme en las enseñanzas de mi abuelo.» Su taller en el Aljarafe constituye un «sitio sagrado» en el que se debe buscar ese vacío, paso previo a la inspiración. Un lugar donde el tiempo se detiene y el equilibrio se alcanza. «Mis piezas son una demostración de mi estilo de vida.» Serenas, casi austeras, pero también tiernas y poéticas. </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/yukiko-5-6-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p></p>



<p><strong>Entre el Centro y la Alameda</strong></p>



<p>Más de una década en Sevilla y un análisis certero de la ciudad.</p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/yukiko8-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p> </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/IMG_7649-e1571080988819-1024x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3262" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/IMG_7649-e1571080988819-1024x1024.jpg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/IMG_7649-e1571080988819-150x150.jpg 150w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/IMG_7649-e1571080988819-300x300.jpg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/10/IMG_7649-e1571080988819-768x768.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="682" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/FAD25D1B-711B-458C-8775-2B5D19813C0C_1_201_a-682x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-3502" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/FAD25D1B-711B-458C-8775-2B5D19813C0C_1_201_a-682x1024.jpeg 682w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/FAD25D1B-711B-458C-8775-2B5D19813C0C_1_201_a-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/FAD25D1B-711B-458C-8775-2B5D19813C0C_1_201_a-768x1153.jpeg 768w" sizes="(max-width: 682px) 100vw, 682px" /></figure></div>
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		<title>La Colorería: « La gente ha vuelto a sacar las sillas a la calle »</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 May 2020 12:00:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte]]></category>
		<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
		<category><![CDATA[Barrios]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Diseño]]></category>
		<category><![CDATA[La gente]]></category>
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		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>«&#160;Una simple línea puede decir mucho&#160;» Pepe y Paco, La Colorería, se exponen en todas sus obras. Estos maestros de la pintura decorativa son especialistas en crear mundos inexistentes que caben entre cuatro paredes. Selvas, bosques y jardines que transforman espacios de vida. Muebles y&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/la-coloreria-2/">Leer más</a></p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>«&nbsp;Una simple línea puede decir mucho&nbsp;» </strong></p>



<p>Pepe y Paco, La Colorería, se exponen en todas sus obras. Estos maestros de la pintura decorativa son especialistas en crear mundos inexistentes que caben entre cuatro paredes. Selvas, bosques y jardines que transforman espacios de vida. Muebles y objetos que, tras pasar por sus pinceles, renacen a una segunda existencia. «&nbsp;Tenemos cierta tendencia a la exuberancia, quizás por la ciudad en la que hemos crecido. Aunque empecemos con una idea sencilla, normalmente el cuerpo nos pide más.&nbsp;» Y sin embargo, la disciplina y la precisión impregnan el trabajo diario de la pareja. En su taller, la concentración es casi religiosa y contrasta con la sensualidad que los dos artistas insuflan a sus creaciones.  </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/La-ColorerÃ­a-1-online-audio-converter.com_.mp3"></audio><figcaption>«&nbsp;Esto es un trabajo de monjas&nbsp;» </figcaption></figure>



<p></p>



<p><strong>«&nbsp;He sentido la llamada&nbsp;»</strong></p>



<p>El arte es una vocación que está desapareciendo. Cada vez son menos los que sienten la llamada, como ocurre con la profesión religiosa. Cabe preguntarse: ¿Sevilla cuida a sus artistas y artesanos? Esta ciudad sin industria, sin burguesía ilustrada, siempre ha volcado en el arte su exuberante idiosincrasia. Sin embargo, parece que el artista sigue enfrentándose a la incomprensión general: « eso lo hace cualquiera&nbsp;», «&nbsp;eso no es un trabajo de verdad&nbsp;», «&nbsp;¿que quieres dedicarte a pintar?&nbsp;»&#8230; Paco descubrió que quería estudiar Bellas Artes en una exposición de Kandinsky. «&nbsp;Prefiero las carencias económicas a un trabajo de oficina, con una rutina repetitiva.&nbsp;» </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/La-ColorerÃ­a-2-online-audio-converter.com_.mp3"></audio><figcaption>«&nbsp;Por amor al arte&nbsp;» </figcaption></figure>



<p></p>



<p><strong>«&nbsp;Sevilla es una ciudad capaz de todo&nbsp;» </strong></p>



<p>Pepe tuvo un bar junto a la Catedral. Un bar frecuentado por los sevillanos. Algo impensable hoy en día en ese parque temático llamado Santa Cruz. Eran los años 80. «&nbsp;No había turismo. Las tiendas cerraban a las ocho y media y el Centro se quedaba vacío.&nbsp;» A pesar de la invasión turística actual, Pepe y Paco sienten una gran energía en la ciudad, quizás aun mayor tras el confinamiento. La gente ha vuelto a sacar las sillas a la calle. </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/La-ColorerÃ­a-3-online-audio-converter.com_.mp3"></audio><figcaption>«&nbsp; Ganas de vida&nbsp;» </figcaption></figure>



<p><strong>Epílogo</strong> <em>La poesía del confinamiento&nbsp;«&nbsp;</em>La vida se abre paso entre el adoquín.&nbsp;» </p>



<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/La-ColorerÃ­a-4-online-audio-converter.com_.mp3"></audio></figure>



<p></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/1d6f1795-e684-44db-912c-0ffa3296e50c-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-3408" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/1d6f1795-e684-44db-912c-0ffa3296e50c-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/1d6f1795-e684-44db-912c-0ffa3296e50c-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/1d6f1795-e684-44db-912c-0ffa3296e50c-360x480.jpg 360w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/05/1d6f1795-e684-44db-912c-0ffa3296e50c.jpg 1200w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption>Durante el confinamiento, Paco me envió esta fotografía desde Sevilla.</figcaption></figure>



<p></p>
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		<title>Ana Salas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 01 Jan 2020 12:55:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
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<p>La casa de Ana Salas en el Aljarafe está inundada de luz. Un gran patio interior la distribuye por las estancias. La decoración, sencilla y eficaz, la deja fluir por todos lados. No hace falta más. El espacio casi vacío de muebles parece vibrar. En la azotea, el taller de la ceramista también está bañado de claridad. Allí, moldea con delicadeza la porcelana que utiliza en la realización de sus joyas y piezas de vajilla. Como la casa, las creaciones de Ana utilizan un mínimo de recursos para conseguir una presencia sutil pero poética y evocadora, etérea y abierta a todas las posibilidades. Las formas son simples, casi infantiles a veces. La ornamentación se reduce a líneas y puntos dorados que parecen hechos al azar. Libres de efectismo, las piezas (broches, colgantes, platillos, bols&#8230;) se dejan interpretar sin imponer, impregnándose de la visión de cada uno. «Joyas para las personas que no lucen joyas.» Parece fácil. Sin embargo, detrás de esta sencillez existe un verdadero trabajo de reflexión.</p>



<p>Tras una extensa formación en cerámica, Ana afianzó su aprendizaje en Italia. Con esta sólida base, la artista ha afinado su estilo combinando libertad creativa e inspiración en otras tradiciones, siempre alejada de tendencias pasajeras. La delicadeza de sus piezas evoca más bien la estética wabi-sabi, esa corriente de origen japonés que busca la belleza en lo sencillo e imperfecto. Así, sus creaciones llevan inscrito el proceso de fabricación en la huella de sus manos o en las pinceladas visibles del barniz. Es una porcelana orgánica, en el extremo opuesto a las piezas producidas en serie y de acabados perfectos. Aquí, cada anillo, pendiente o cuenco parece recién salido del taller, acabado y al mismo tiempo inacabado, sencillo pero también sofisticado. Junto a lo japonés, la influencia de la estética escandinava se adivina también en algunas de estas piezas. Además, cada colección de Ana Salas lleva un nombre propio, siempre relacionado con las experiencias y la personalidad de la creadora.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-2573" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-1024x683.jpg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-300x200.jpg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9954-768x512.jpg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-683x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2575" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-683x1024.jpg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-200x300.jpg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_9950-e1577892893200-768x1152.jpg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p>Cuando uno visita la tienda de la calle Zaragoza, percibe de inmediato la coherencia entre la vida y el trabajo de Ana. Al igual que en su casa, los recursos, seleccionados con criterio, se reducen al mínimo. Los muebles, entre sencillez y espíritu retro, sirven de soporte a las piezas, siempre sin eclipsarlas. Todo está dispuesto con mimo. No se puede entrar en este lugar si se tiene prisa: uno va descubriendo poco a poco cada anillo, cada broche. Diseminadas por todo el espacio, cada creación se desvela pausadamente al acercarse y mirar. «Joyas silenciosas.» Ana Salas sabe bien que discreción y elegancia van de la mano. Su diálogo con la porcelana (la creadora trabaja a veces en el pequeño taller que ha instalado en un rincón de la boutique) produce un mundo vulnerable, liviano, y al mismo tiempo muy presente. Como la luz.</p>



<p>Ana Salas vende sus creaciones en su tienda de la calle Zaragoza y, en diciembre, en el mercadillo de Navidad de la Plaza Nueva.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2577" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/01/IMG_1159-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure></div>



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		<title>Ángeles Espinar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 23 Nov 2019 22:57:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
		<category><![CDATA[Compras]]></category>
		<category><![CDATA[Creación]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura andaluza]]></category>
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		<category><![CDATA[La gente]]></category>
		<category><![CDATA[Made in Séville]]></category>
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<p>«Tiene la <em>puntá</em> bonita». Así se definía antaño el talento de algunas bordadoras de mantones especialmente dotadas para el oficio. Porque una cosa es bordar bien y otra es tener ese algo indefinible que otorga vida al bordado. Algo que no se aprende, que se tiene o no se tiene. Todo esto me lo explica Ángeles Espinar en el salón de su casa, en Villamanrique de la Condesa. La puerta entreabierta del jardín deja entrar la luz del otoño. Fuera, puedo ver un ramo de rosas recién cortadas encima de una mesa. Ángeles, de 80 años, me cuenta con pasión la historia de <a href="http://www.angelesespinar.com">su taller</a>. «Mi madre empezó en los años 30. Villamanrique producía en aquella época casi todo el bordado para las fábricas de Sevilla. Anteriormente, los mantones venían todos de Canton en el galeón de Manila, pero con el tiempo empezaron a producirse localmente.» </p>



<p>Para ilustrar las explicaciones de su madre, María José, la hija que ha tomado el relevo en el <em>savoir</em>&#8211;<em>faire</em> familiar, va sacando algunas piezas de la colección de mantones antiguos que ambas han reunido con los años: mantones isabelinos, chinescos, de cigarrera, Art déco, mexicanos&#8230; «El oficio de bordadora se transmitía de madres a hijas. Desde muy pequeñas, las niñas se entrenaban con un pequeño bastidor y luego seguían su aprendizaje en un taller. El sueldo que una bordadora traía a casa era vital para la economía familiar.» Uno se pregunta cuántas horas de trabajo se lleva cada pétalo, cada hoja, cada motivo bordado en la seda. ¿En qué pensaría la bordadora mientras dibujaba con aguja e hilo las alas de ese pájaro? Ángeles prosigue: «A partir de los años 60, el mantón entró en crisis: se perdió la calidad del bordado, los matices en el color. Empezaron a producirse de forma casi industrial para los turistas. Yo siempre me esforcé por proteger, por recuperar la esencia del mantón antiguo». </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="753" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c55-753x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2487" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c55-753x1024.jpeg 753w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c55-221x300.jpeg 221w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c55-768x1045.jpeg 768w" sizes="(max-width: 753px) 100vw, 753px" /></figure>



<p>En 1979, Ángeles Espinar expuso por primera vez en una muestra de artesanía celebrada en el paseo Marqués de Contadero. «Lo vendí todo y lo mismo ocurrió en todas las exposiciones posteriores.» Justo enfrente de su casa en Villamanrique, al otro lado de la calle, se encuentra el taller. «En la mejor época empleaba a alrededor de 100 bordadoras. Hoy tengo 5 o 6. La imagen tradicional de las bordadoras trabajando juntas en un taller no existe desde los años 50: ahora se llevan el trabajo a casa y lo entregan una vez terminado». María José me muestra cómo se dibujan las plantillas que sirven para los diferentes motivos de bordado. Además, me enseña una pequeña colección de plantillas antiguas, en papel de arroz, algunas con el sello de Canton estampado en tinta. También da algunas puntadas para mostrarme cómo se borda un mantón. Con precisión y delicadeza, maneja la aguja y el hilo para, una a una, dar las puntadas que irán dibujando el pétalo de una flor. Me siento un poco ridículo grabando con mi iPhone las manos de María José, cuya pericia encierra más belleza y más verdad que cualquier <em>gadget</em> tecnológico. Y es que una visita al taller de Ángeles Espinar tiene algo de viaje en el tiempo, o más bien de una pausa en el tiempo. Como si los minutos se quedaran prendidos en esas manos expertas, o en esos jardines bordados en seda y siempre en flor.  </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c86-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2497" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c86-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c86-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c86-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c84-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2489" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c84-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c84-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c84-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>«Elle a un beau point». C’est ainsi qu&#8217;était défini dans le passé le talent de certaines brodeuses de <em>mantones</em> spécialement douées pour le métier. Parce qu’une chose est de bien broder et une autre est d’avoir cette chose indéfinissable qui donne de la vie à la broderie. Quelque chose qui n&#8217;est pas apprise, que l&#8217;on a ou que l&#8217;on n&#8217;a pas. C&#8217;est Ángeles Espinar qui m&#8217;explique tout cela dans le salon de sa maison, dans le village de Villamanrique de la Condesa, à 30 kilomètres de Séville. La porte ouverte du jardin laisse pénétrer la lumière de l&#8217;automne. Dehors, je peux voir un bouquet de roses fraîchement coupées sur une table. Ángeles, 80 ans, me raconte avec passion l&#8217;histoire de son atelier. «Ma mère a commencé dans les années 30. Villamanrique fabriquait à cette époque presque toute la broderie pour les usines de Séville. Auparavant, les châles venaient tous de Canton, dans le galion de Manille, mais ils ont finalement commencé à être produits localement.» </p>



<p>Pour illustrer les explications de sa mère, María José, la fille qui a repris le  savoir-faire familial, sort quelques uns des <em>mantones</em> anciens de la collection que mère et fille ont rassemblée au fil des ans: des modèles <em>isabelinos</em>, chinois, de <em>cigarrera</em>, Art déco, mexicains … «Le métier de brodeuse était transmis de mère en fille. Dès leur plus jeune âge, les filles recevaient un petit châssis pour broder. Elles suivaient ensuite leur apprentissage dans un atelier. Le salaire qu’une brodeuse rapportait à la maison était vital pour l’économie familiale. » On se demande combien d&#8217;heures de travail prend chaque pétale, chaque feuille, chaque motif brodé dans la soie. À quoi penserait la brodeuse en dessinant au fil et à l&#8217;aiguille les ailes de cet oiseau-là ? Angeles poursuit: «A partir des années 60, le mantón est entré en crise: le savoir-faire de la broderie s&#8217;est perdu. Ils ont commencé à être produits presque de manière industrielle pour les touristes. De mon côté, je me suis appliquée à protéger, à récupérer l&#8217;essence du <em>mantón</em> à l&#8217;ancienne. «</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c87-768x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-2501" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c87-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c87-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/fullsizeoutput_2c87-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>En 1979, Ángeles Espinar expose pour la première fois lors d&#8217;une exposition d&#8217;artisanat à Séville «J&#8217;ai tout vendu et ça a été pareil dans toutes les expositions suivantes.» L&#8217;atelier se trouve juste en face de sa maison à Villamanrique, de l&#8217;autre côté de la rue. «À la meilleure époque, j&#8217;employais environ 100 brodeuses. Aujourd&#8217;hui, j&#8217;en ai 5 ou 6. L&#8217;image traditionnelle des brodeuses travaillant ensemble dans un atelier n&#8217;existe plus depuis les années 50: maintenant, elles ramènent le travail à la maison et le livrent une fois terminé» . María José me montre comment les modèles utilisés pour différents motifs de broderie sont dessinés. Elle me montre aussi une petite collection de vieux modèles, sur du papier de riz, certains avec le sceau de Canton estampé à l&#8217;encre. Elle fait également quelques points dans la soie pour me montrer comment on brode un <em>mantón</em>. Avec précision et délicatesse, elle manie l&#8217;aiguille et le fil pour donner, un à un, les points qui vont dessiner le pétale d&#8217;une fleur. Je me sens un peu ridicule d&#8217;enregistrer avec mon iPhone les mains de María José, dont le savoir-faire renferme plus de beauté et de vérité que n&#8217;importe quel <em>gadget</em> technologique. C&#8217;est qu&#8217;une visite de l&#8217;atelier de Ángeles Espinar est comme un voyage dans le temps, ou plutôt une pause dans le temps. Comme si les minutes restaient accrochées à ces mains expertes, ou à ces jardins brodés en soie et toujours en fleur.</p>



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		<title>Le voilà</title>
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		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 13 Nov 2019 15:07:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artesanía]]></category>
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		<category><![CDATA[Centro]]></category>
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<p>Un día pasé por delante y decidí entrar: <a rel="noreferrer noopener" href="http://le-voila.blogspot.com.es/" target="_blank">Le voilà</a>, un nombre bien francés, claro y directo. El espacio ha conservado los azulejos antiguos (un tesoro en Sevilla en los tiempos que corren) y el fresco del techo. Penélope, la creadora de la marca, me explicó que aquello había sido la sala de lectura de una casa señorial, y que ella lo había alquilado en un principio para instalar su taller. ¿Cómo presentar a Penélope? ¿Como una mezcla de cercanía y sofisticación, de desenvoltura e intelectualidad? Penélope vive en el punto donde se cruzan la calle Feria con el boulevard Saint-Germain. Esta creadora sevillana es una verdadera mujer del Renacimiento que desde pequeña no ha parado de explorar diferentes técnicas de fabricar objetos con las manos. Tras licenciarse en filosofía y trabajar varios años en una editorial, empezó a realizar bisutería, bolsos y otros complementos para encargos puntuales o para regalar. Penélope apunta en el móvil las ideas que le surgen a lo largo del día (y de la noche). Siempre pasando de tendencias, su creatividad parece no descansar. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2448" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0483-2-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Muy pronto, sus piezas atrajeron la atención de algunas boutiques y de la prensa especializada, por lo que, animada por su círculo de amigos, decidió abrir su taller al público y transformarlo en tienda donde exponer sus creaciones: colgantes, anillos, diademas, tocados&#8230; Fabricadas de manera artesanal, sus piezas hablan del pasado y del futuro, del aquí y del allá, de la naturaleza y del cosmos, de tradición, de modernidad. El Art déco, el Hollywood clásico, el espiritismo, la Antigüedad, el Modernismo&#8230; todo encaja en el estilo de Le Voilà. El espíritu surrealista de Francis Picabia (el nombre de la marca viene de una de sus fotografías) impregna estas creaciones, que revolotean sobre las manos, cabezas y cuellos de los clientes escapando a cualquier definición. Hoy, Le voilà es un espacio lleno de savoir-faire, nacido gracias al talento y a las fuerzas del destino.  </p>



<p>Calle Pérez Galdós, 4 </p>



<p><a href="https://levoila.es">https://levoila.es </a></p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2445" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0478-2-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>



<p>Calle Pérez Galdós, 4</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="768" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-2450" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-768x1024.jpg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-225x300.jpg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/11/IMG_0487-360x480.jpg 360w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /></figure>
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