<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Alameda de Hércules &#8211; Bonjour Séville</title>
	<atom:link href="https://bonjourseville.com/es/category/alameda-de-hercules-es/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://bonjourseville.com/es/</link>
	<description>Un proyecto sobre Sevilla hecho desde París</description>
	<lastBuildDate>Fri, 01 Oct 2021 15:00:55 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.12</generator>

<image>
	<url>https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2019/02/cropped-favicon-32x32.png</url>
	<title>Alameda de Hércules &#8211; Bonjour Séville</title>
	<link>https://bonjourseville.com/es/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Libreros de Sevilla: La Fuga</title>
		<link>https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=libreros-de-sevilla-la-fuga</link>
					<comments>https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Oct 2021 14:51:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alameda de Hércules]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Libros]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://bonjourseville.com/?p=5806</guid>

					<description><![CDATA[<p>Todos fantaseamos con la idea de escapar. La fuga puede estar motivada por una urgencia amenazante, pero uno puede también fugarse solo por un momento, en un pequeño acto de rebeldía cotidiana. Una evasión que otorga perspectiva, un respiro ante las fauces del día a&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/">Libreros de Sevilla: La Fuga</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Todos fantaseamos con la idea de escapar. La fuga puede estar motivada por una urgencia amenazante, pero uno puede también fugarse solo por un momento, en un pequeño acto de rebeldía cotidiana. Una evasión que otorga perspectiva, un respiro ante las fauces del día a día. Fugas reales o imaginarias, tal vez la más espectacular de todas, y la más extendida, sea la de uno mismo. Huir, escapar son actividades sanas y necesarias. Un amigo que conozco desde hace años reivindica su derecho a vivir en la ficción, a preferirla a la realidad. En cualquier caso, fugarse constituye un acto legítimo practicado por muchos, en soledad o en grupo. La Fuga, la librería de la calle Conde de Torrejón, en el barrio de la Alameda de Hércules, está abierta a todas las formas de la huida liberadora. Luis Gallego, su creador y propietario, se propuso abrir un espacio donde ejercer el oficio de librero, a la vez que un lugar al servicio de los movimientos sociales y artísticos de Sevilla. </p>



<p>«Abrí La Fuga en noviembre de 2004. Todos estos años me han ayudado a tener una panorámica bastante completa de lo que pasa en la ciudad. Desde esa posición de observador privilegiado, puedo poner en contacto a gente que trabaja en temas afines. Ese es uno de los roles más importantes del librero: ser un puente entre las personas».</p>



<p><strong>¿Cómo ha cambiado la ciudad, y sobre todo el barrio, desde 2004?</strong></p>



<p>Yo puedo estar aquí porque en su día compré el local. Hoy me sería imposible pagar un alquiler, por pequeño que fuera, en este barrio. La Alameda ha cambiado muchísimo en 17 años, sobra decirlo. Primero se gentrificó y luego se turistificó. En 2006, publicamos <em>El Gran Pollo de la Alameda</em>, un libro que retrataba los últimos años de lucha social en el barrio cuando ya todo estaba perdido: aquel año se acometieron las obras que supusieron el desmantelamiento social de la zona. A pesar de todo, desde principios del siglo XX, la Alameda, como todo el norte del casco antiguo, ha sido el barrio de la lucha, de la contestación. También de la creación y del arte. Tiene sentido que La Fuga esté donde está.</p>



<p><strong>Frente a la ciudad del turismo y el tópico, La Fuga ofrece un espacio para la resistencia.   </strong></p>



<p>La Fuga es una librería política. No porque haya mucho ensayo (de hecho, hay mucha narrativa, además de poesía o de cómic), sino porque el enfoque es político. La política está en todas partes: en cómo cuentas una historia o en qué visión del mundo vehiculas, independientemente de tu calidad literaria. Por ejemplo, yo no tengo nada de Vargas Llosa, ni del Grupo Prisa; no voy a legitimar sus tomas de posición. Esa decisión ya es política.</p>



<figure class="wp-block-image"><img width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/30EF4C6B-2A80-4897-9FB1-0D406EA56FC1-e1633099805945-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-5884" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/30EF4C6B-2A80-4897-9FB1-0D406EA56FC1-e1633099805945-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/30EF4C6B-2A80-4897-9FB1-0D406EA56FC1-e1633099805945-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/30EF4C6B-2A80-4897-9FB1-0D406EA56FC1-e1633099805945-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure>



<p></p>



<p><strong>¿De qué hay que fugarse?</strong></p>



<p>Encontré el nombre de la librería charlando con unos amigos poetas. Nos gustó a todos. Se puede justificar como se quiera, por ejemplo la fuga del trabajo asalariado, de la normatividad. Resulta un nombre casi misterioso. </p>



<p><strong>¿Y un librero puede ayudar en esa huida?</strong></p>



<p>Bueno, paradójicamente, el oficio de librero tiene una parte importante e invisible de trabajo administrativo, que te ata a la realidad del negocio. Es una faceta monótona y tediosa pero imprescindible para constituir un buen fondo. Tener un buen fondo, coherente y de calidad, es lo más importante. En ese sentido, me parece que Palas es la mejor librería de Sevilla. Luego está el rol de prescriptor: debes recomendar libros a tus clientes, a medida que conoces sus gustos e intereses. Eso se aprende con el tiempo. Ahí sí puedes aportar tu granito de arena en la fuga, metafórica o real, de algunos de ellos.</p>



<p><strong>¿Hay que leer mucho para desempeñar ese rol?</strong></p>



<p>Yo suelo leer una hora al día, en casa o en el autobús. Evidentemente, es imposible leerlo todo. Hay que conocer el perfil de los autores y de las editoriales, sobre todo de las independientes. Suelen tener un catálogo muy trabajado, con unas líneas muy definidas. Cuando entiendes esas líneas, el trabajo de prescripción se vuelve más claro. Hay que tener cierto olfato, porque en España se publica mucho, demasiado. El mercado editorial nacional se comporta como una burbuja que crece sin parar a base de novedades. Los clientes también me descubren cosas constantemente, incluso me hacen replantearme aspectos de la librería en los que nunca había pensado. Es como un trabajo en equipo. Realmente, hay muchas formas de apoyar un negocio, no solamente comprando. Por eso, el fuerte de La Fuga es la gente que gira alrededor, de muchas formas diferentes. Todos forman parte de la aventura.</p>



<p>Como una pantalla de cine, los grandes ventanales enmarcan la intersección de las calles Correduría y Conde de Torrejón, ese cruce señero en el barrio.  Veo gente que se dirige al trabajo, que pasea al perro, en bici. Es un día cualquiera entre semana y me sorprende ver que hasta cuatro clientes entran en la librería para preguntarle a Luis por varios títulos, que acaban comprando. Los prejuicios (Sevilla, ciudad que no lee, inculta) y el desconocimiento me pueden a menudo. </p>



<p>«Es verdad que Andalucía occidental supone una parte ínfima en las ventas de las distribuidoras. He escuchado decir a editoriales de Madrid que en Sevilla hay pocas librerías, pero lo cierto es que sobrevivimos todas&#8230; En cualquier caso, es seguro que a veces resulta difícil vender libros en esta ciudad». </p>



<p><strong>¿Qué relación tiene Sevilla con la lectura, con la cultura?</strong></p>



<p>Es complicado, no sabría qué decirte. Ademas de la imagen típica, hay otras Sevillas. Por ejemplo, el tema de la contracultura está muy olvidado aquí, mientras que en Barcelona se reivindica y se ha integrado en la historia y en el imaginario de la ciudad. Se ha capitalizado. En Sevilla parece como si nunca hubiera existido, sigue siendo subterráneo (lo que, por otro lado, es aun más contracultura). La realidad es que Barcelona miraba más a Sevilla que a Madrid en los años 70. Hay una memoria de espacios y personajes que pervive en la memoria de los que vivieron aquellos años, pero la cultura oficial nunca se ha interesado por esa vertiente, imprescindible para comprender la ciudad en toda su riqueza. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="1024" height="683" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/91814F93-6D36-4976-BBDB-372E168DEA61-1024x683.jpeg" alt="" class="wp-image-5886" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/91814F93-6D36-4976-BBDB-372E168DEA61-1024x683.jpeg 1024w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/91814F93-6D36-4976-BBDB-372E168DEA61-300x200.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/10/91814F93-6D36-4976-BBDB-372E168DEA61-768x512.jpeg 768w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/">Libreros de Sevilla: La Fuga</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://bonjourseville.com/es/libreros-de-sevilla-la-fuga/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Historia(s) de Itaca (II)</title>
		<link>https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=historias-de-itaca-ii</link>
					<comments>https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 06 Feb 2021 08:40:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alameda de Hércules]]></category>
		<category><![CDATA[Centro]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://bonjourseville.com/?p=4917</guid>

					<description><![CDATA[<p>Esta serie de textos nace de mis conversaciones con José Antonio Campillo, fundador y propietario de Itaca, el mítico espacio, abierto en 1979, de la calle Amor de Dios. Las primeras tuvieron lugar por teléfono, entre París y Sevilla, a lo largo de octubre de&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/">Historia(s) de Itaca (II)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Esta serie de textos nace de mis conversaciones con José Antonio Campillo, fundador y propietario de Itaca, el mítico espacio, abierto en 1979, de la calle Amor de Dios. Las primeras tuvieron lugar por teléfono, entre París y Sevilla, a lo largo de octubre de 2020. Luego se sucedieron otros encuentros&nbsp;cara&nbsp;a&nbsp;cara&nbsp;en&nbsp;varios&nbsp;cafés&nbsp;y&nbsp;bares&nbsp;sevillanos,&nbsp;que&nbsp;me&nbsp;permitieron&nbsp;afinar&nbsp;el&nbsp;relato&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;historia&nbsp;del&nbsp;club,&nbsp;indisociable&nbsp;del&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;vida&nbsp;de&nbsp;José&nbsp;Antonio y de la propia ciudad. Para este segunda parte, he contado además con el testimonio de Luis Yanguas, dj en Itaca entre 1988 y 2000.&nbsp;</em></p>



<p><em>El Diccionario panhispánico de dudas de la Real Academia Española señala que Ítaca se pronuncia habitualmente en español como palabra esdrújula y que, por tanto, debe llevar tilde. He preferido utilizar&nbsp;la&nbsp;forma&nbsp;llana&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;misma,&nbsp;Itaca,&nbsp;tal&nbsp;vez&nbsp;incorrecta&nbsp;pero&nbsp;consagrada&nbsp;por&nbsp;los&nbsp;miles&nbsp;de&nbsp;personas&nbsp;que,&nbsp;desde&nbsp;hace&nbsp;40&nbsp;años,&nbsp;han&nbsp;frecuentado&nbsp;esta&nbsp;isla&nbsp;de&nbsp;libertad&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;centro&nbsp;de&nbsp;Sevilla.</em></p>



<p>En esta segunda entrega, la llegada de películas porno desde París supone un giro radical en la historia de Itaca, que, con entusiasmo y cierta inconsciencia, se suma a los vientos de liberación que los años 70 hacen soplar sobre España.</p>



<p><strong>«De chico, los únicos hombres medio en pelotas que veíamos eran los gladiadores de las películas o Tarzán. Luego, con los años, uno se recrea en la cultura clásica, en el arte griego y romano. Esa fascinación por la Antigüedad, y también por el Barroco, tan presentes en Sevilla, se encuentra en el origen de Itaca. Para cerrar el círculo, cuando me despidieron de la fábrica y del sindicato, llegó a mis manos el famoso poema de Cavafis, <em>Ítaca</em>, tan marica en cierto sentido y que recoge numerosos elementos del mundo clásico. Así elegimos, Antonio Morillo y yo, el nombre del pequeño bar que decidimos abrir en la calle Amor de Dios».</strong></p>



<p>Con frecuencia, lo mejor de salir de noche son los momentos previos en casa. Uno elige ropa, se ducha, se viste, se toma una primera cerveza y baila una primera canción imbuido de un sentimiento de posibilidad. El viaje ya ha empezado. En <em>Ítaca</em>, Constantino Cavafis nos insta a disfrutar de cada etapa del periplo, cualquier periplo, sin pensar demasiado en el destino final. La isla del mar Jónico que da título al poema es solo una excusa para hacerse al mar, a la vida o simplemente a la noche. «En los 70, teníamos mucha hambre de libertad, de sexo. Todo estaba por hacer. En aquella época, los maricones se ocultaban para ligar detrás de los matojos en los jardines públicos o en los servicios de las estaciones. No existían locales de sociabilidad gay. Itaca nació con vocación de servicio, con el objetivo de ser un lugar seguro de encuentro y de desarrollo». Desde su juventud en el pueblo hasta su implicación en la lucha obrera, la voluntad de aglutinar, de crear comunidad, impregna todas las etapas de la vida de José Antonio. Cargando estoicamente con el sambenito de empresario LGTB («una espina que llevo clavada»), su trayectoria lo eleva muy por encima de esta etiqueta. Su valentía y generosidad no entienden de beneficios.</p>



<p><strong>EL PRIMER ITACA </strong></p>



<p>Sevilla, 1979. Los mariquitas de la ciudad practican cada tarde la famosa <em>carrera</em>, ese paseo desde la Campana al bar Coliseo, en la Puerta de Jerez. Solos o en pequeños grupos, recorren la calle Sierpes y la avenida de la Constitución (entonces de José Antonio Primo de Rivera) buscando un respiro a la opresión cotidiana. Allí se encuentran, se ponen al día, se escuchan, socializan, se evaden. Desde hace años, la <em>carrera</em> es un verdadero ritual y también es una trampa. La policía acecha; la Ley de Peligrosidad Social se ceba en el menor ademán afeminado, en cualquier vestimenta equívoca. Es fácil acabar en el calabozo, apaleado e insultado. «En Sevilla había mucha represión, mucho dolor. Cuando empecé a frecuentar el <em>ambiente</em>, todo me pareció muy sórdido. El <em>cruising</em> se practicaba en Chapina, que entonces era más peligroso por los chaperos, por los navajeros, que por los fachas; luego en los Jardines de Murillo, un espacio algo más seguro por estar más cerca del Centro. Todo era clandestino, como no podía ser de otro modo», recuerda José Antonio. Existían algunos bares de <em>ambiente</em> por Marqués de Paradas, que cerraban temprano: Chandelier, Prisma, Tibu&#8230; «Itaca fue concebido como algo diferente; queríamos ofrecer un espacio de expresión y diálogo. Antonio y yo montamos el bar con cuatro duros en una antigua marmolería donde se fabricaban lápidas. Lo inauguramos durante la Semana Santa del 79.&nbsp;Recuerdo que al fondo de la barra había una cortina y detrás estaban mi hermana y algunos amigos haciendo bocadillos y tortillas para los clientes». Sin ser declaradamente gay, el primer local, en el número 25 de la calle Amor de Dios, bebe del espíritu libertario de la época. Itaca convoca a la gente progresista del barrio de la Alameda de Hércules, «los románticos del anarquismo»: anticuarios, actores, ceramistas y pintores que frecuentan el mercadillo de los domingos por la mañana y forman una comunidad inquieta y comprometida en la Sevilla del momento. En su barra se habla de arte, de sexo, de Concha Piquer. «La ciudad necesitaba un lugar así, un espacio donde socializarnos, donde generar corrientes de opinión y debate. Yo incentivaba el rollo cultureta y alternativo. Organizamos exposiciones de artistas como Juan Luis Aguado o Rafael Abad Mejías. También lecturas de poesía, durante las cuales estábamos todos tirados en cojines por el suelo, fumando lo que se fumaba en aquella época. La Alameda siempre ha sido el barrio señero de la contestación y creo que no se ha subrayado lo suficiente la importancia de la actividad de su gente en aquellos años. Por ejemplo, el primer intento de carnavales, prohibidos tras la Guerra Civil, fue organizado por los vecinos del barrio. Aunque con menos repercusión mediática, aquello generó más dinamita que la manifestación del 78».</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="789" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-789x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4947" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-789x1024.jpeg 789w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-231x300.jpeg 231w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FF23BD38-A010-4787-98B2-1EA3CA1AC681_1_201_a-768x996.jpeg 768w" sizes="(max-width: 789px) 100vw, 789px" /><figcaption>Amor de Dios, 25: primera dirección de Itaca. </figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="696" height="403" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4.jpeg" alt="" class="wp-image-4926" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4.jpeg 696w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/FEA7D2AE-2786-472B-9C50-999ABB3B25E4-300x174.jpeg 300w" sizes="(max-width: 696px) 100vw, 696px" /><figcaption>Constantino Cavafis.</figcaption></figure>



<p><strong>LLEGA EL PORNO</strong>  </p>



<p>La dinamita, en Itaca, llega de París. Alrededor de tres años después de la apertura del bar, un amigo comienza a traer películas porno gay de la capital francesa, que, cada noche, son proyectadas a un grupo de elegidos a puerta cerrada. El sistema VHS aun no se ha extendido: los films llegan a Sevilla en forma de bobinas. El cine X de la época, que, visto hoy, resulta algo inocente y naïf, refleja sin embargo el entusiasmo, la osadía que los movimientos de liberación homosexual hicieron florecer por el mundo desde finales de los 60 y hasta la llegada del SIDA. La película <em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur</em>, 2018, Yann Gonzalez) retrata la industria francesa de producción de porno homosexual en el momento en que Itaca abre sus puertas. El personaje principal, interpretado por Vanessa Paradis, está inspirado en Anne-Marie Tensi, la misteriosa directora y productora de cine para adultos cuyas cintas, rodadas bajo seudónimo y en su mayor parte desaparecidas, son hoy obras de culto. Quién sabe si alguna de ellas fue proyectada en aquel primer Itaca. «El éxito fue inmediato. Empezamos a proyectar las películas tras el cierre del bar, entre amigos, pero enseguida se corrió la noticia y la gente se quedaba para ver lo que allí pasaba. Comenzaron a pedirme que adelantase la hora. Aquello acabó siendo un <em>totum revultum</em> de amigos, parejas, gente sola. Algunos se calentaban viendo el porno; otros simplemente se tomaban una copa y miraban. Todos lo vivíamos con naturalidad». Luis Yanguas recuerda cómo en la ciudad se comenzó a hablar de «un pub <em>hyppioso</em> en Amor de Dios donde ponían vídeos porno. Hay que tener en cuenta que, aparte de los bares de maricas antiguas, había poca oferta en Sevilla. Tan solo el Trastamara y el Metal, en Jesús del Gran Poder, tenían ciertas aspiraciones de modernidad. Itaca acabó imponiéndose a los dos». Sin embargo, la situación se vuelve complicada: cada vez más gente viene atraída por las películas X y José Antonio debe manejar varios tipos de público. Decide entonces cerrar un tiempo para reflexionar. Es en ese ínterin cuando prende la llama de Itaca, de ese espíritu libre y osado que marcará a toda una generación. «Nos dimos cuenta de que el porno, y posteriormente el cuarto oscuro, también participaban de aquella voluntad de servicio del primer momento. Queríamos liberar la represión latente que existía en la ciudad, sacar a los maricones de las sombras y los subterráneos. El éxito de aquellas proyecciones nos decidió a seguir por aquel camino y, además, nos ayudó a ser más honestos con nosotros mismos. Fue algo que se impuso por sí mismo. También queríamos, necesitábamos, pasárnoslo bien, para qué te voy a mentir», me guiña un ojo José Antonio por encima de su café. Itaca, que aun no es discoteca, reabre tras una pequeña obra: puertas pintadas de rosa, cortinas de encaje, lámparas de mimbre, alfombras, cojines y una luna y un sol en papel maché. La proyección de cine X ya forma parte de la oferta del local. «Nos atrevimos a institucionalizar aquella parte del proyecto, aunque con mucho miedo. En Sevilla se folla hasta en la sacristía pero el lema es <em>Haz lo que quieras sin que se note</em>. Fuimos muy prudentes desde el principio. La policía hacía constantes redadas en los bares de Marqués de Paradas. A pesar de todo, era evidente que la ciudad estaba preparada para un lugar como Itaca». Sin embargo, una parte de la clientela potencial del bar aun no se atreve a cruzar sus puertas. José Antonio observa a ciertos chicos que, noche tras noche, pasan por delante sin decidirse a entrar. Víctimas de una homofobia salvaje, merodean por Amor de Dios buscando el valor de dar el paso. Manolo es uno de ellos. Su aire timorato atrae la atención de José Antonio, que, con delicadeza, lo hace sentir en seguridad y le invita a entrar. Tras una serie de citas, de charlas, de evidencias, acaban haciendo el amor una noche en Itaca, cuando todos los clientes se han marchado. Manolo, «con su sonrisa eterna y su capacidad de empatía», será parte esencial del proyecto, además de compañero de vida hasta el día de hoy.</p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="932" height="582" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4.jpeg" alt="" class="wp-image-4942" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4.jpeg 932w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4-300x187.jpeg 300w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/014526DD-2292-4091-8D44-F102724AE6B4-768x480.jpeg 768w" sizes="(max-width: 932px) 100vw, 932px" /><figcaption>Vanessa Paradis en <em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur</em>, 2018, Yann Gonzalez).</figcaption></figure>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="14176" height="19008" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2021/02/Numériser-10.jpeg" alt="" class="wp-image-4937"/><figcaption>Fiesta romana en Itaca, años 90 (fotografía José Antonio Campillo). </figcaption></figure></div>



<p>Esta nueva etapa de Itaca asiste al nacimiento de uno de sus elementos distintivos, indisociable del aura de subversión y leyenda que el espacio irá adquiriendo con los años. Al fondo del bar, junto a los servicios, se encuentra el almacén, un pequeño espacio lleno de cajas con botellas. Una noche, José Antonio decide dejarlo abierto, con la luz apagada. «A la salida del servicio, algunos chicos empezaron a meterse dentro de forma espontánea. Aquel fue el primer cuarto oscuro de Itaca. Llegó un punto en el que algunos iban del servicio al almacén sin guardarse la churra. Era todo muy evidente pero, como ocurrió con las proyecciones, a nadie parecía chocarle». En este momento, ciudad y hombre se escuchan y se comprenden cada vez mejor: Sevilla pide diversión y libertad y José Antonio le ofrece un espacio donde cultivarlas y, al mismo tiempo, donde exorcizar sus propios demonios. El proyecto hace encajar lo personal y lo social con fluidez. Sin embargo, la época de oro de Itaca aun está por llegar. Esa que verá a Cleopatra entrar en su fiesta romana cubierta de velos y portada en su trono; la que hará de la discoteca de la calle Amor de Dios un lugar de peregrinación para los homosexuales de España y de Europa, que vendrán a Sevilla para visitar el Alcázar, la Catedral y su pista de baile.</p>



<p><em><strong>Alameda bonita </strong></em></p>



<p>El documental <em>La</em> <em>Alameda</em>, rodado en 1978 por Juan Sebastián Bollaín, recorre el barrio y el momento en los que Itaca aparece en escena. Objeto de deseo maltratado, profanado, el paseo aparece en las imágenes en blanco y negro devorado por los coches y la mugre. El enorme boquete de las obras del metro perfora su centro como una herida abierta. Las casas tradicionales, medio en ruinas, conviven con nuevas construcciones, hijas del desmán inmobiliario que el documental denuncia. Poco queda en aquella época del lugar de esparcimiento, con sus quioscos, fuentes, teatrillos y cines de verano que el barrio fue hasta la Guerra Civil. También la ilustre huella flamenca ha desaparecido. La Alameda ya no es <em>universidad del cante</em>. El tiempo se ha llevado por delante locales míticos como Los Majarones o Las Siete Puertas. El barrio es, en los 70, un cuerpo aquejado de innumerables males: miseria, delincuencia, especulación&#8230; Pero también es un organismo muy vivo. La protesta y la creatividad impregnan sus calles y el mercadillo de los domingos es un ágora de libertad. El Carnaval renace de sus cenizas a finales de la década de la mano de Ocaña y de un vecindario activo e implicado. Tiene sentido que Itaca se estableciera en esta zona de la ciudad donde placer y reivindicación, cultura y libertad, han ido siempre de la mano. Un barrio donde, como canta El Pali en una de sus sevillanas, hasta <em>los Hércules </em>bailan por bulerías.</p>



<p><strong>Libros</strong></p>



<p>Constantino Cavafis, <em>Poesía completa</em>, Visor, 2003. </p>



<p>Miguel A. Domínguez Pérez, José María Marchante, Francisco A. Macera Garfia, <em>Origen del movimiento LGTB en Sevilla</em>, Punto Rojo, 2019. </p>



<p>Jordi Costa, <em>Cómo acabar con la contracultura</em>, Taurus, 2018.</p>



<p>Juan Ramon Barbancho, Pablo Morterero, <em>Lo personal es politico. Historia del activismo homosexual en Andalucia,&nbsp;</em>Diputación de Cadiz, 2019.</p>



<p><strong>Películas</strong></p>



<p><em>Knife&nbsp;+&nbsp;Heart</em> (<em>Un couteau dans le cœur)</em>, Yann Gonzalez, 2018.</p>



<p><em>La Alameda</em>, Juan Sebastián Bollaín, 1978. </p>



<p><br></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/">Historia(s) de Itaca (II)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://bonjourseville.com/es/historias-de-itaca-ii/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un paseo con Rafael de León (II)</title>
		<link>https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=un-paseo-con-rafael-de-leon-ii</link>
					<comments>https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 19 Oct 2020 09:37:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alameda de Hércules]]></category>
		<category><![CDATA[Barrio de la Macarena]]></category>
		<category><![CDATA[Barrio de Santa Cruz]]></category>
		<category><![CDATA[Barrios]]></category>
		<category><![CDATA[Cádiz]]></category>
		<category><![CDATA[Calle Sierpes]]></category>
		<category><![CDATA[Paseos]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://bonjourseville.com/?p=3895</guid>

					<description><![CDATA[<p>Tatuaje es una canción de 1941. Más que una canción, es un mito. Es La vie en rose de la canción española. Sonó en la radio durante más de dos décadas, marcando de forma indeleble la cultura popular nacional. Narra el encuentro entre una prostituta&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/">Un paseo con Rafael de León (II)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><em>Tatuaje</em> es una canción de 1941. Más que una canción, es un mito. Es <em>La vie en rose</em> de la canción española. Sonó en la radio durante más de dos décadas, marcando de forma indeleble la cultura popular nacional. Narra el encuentro entre una prostituta y un marinero,&nbsp;<em>hermoso y rubio como la cerveza</em>. Sentados en la barra de un bar, él le muestra, tatuado en su brazo, el nombre de la mujer que lo abandonó, pero que él sigue amando. Tras una noche juntos, el marinero desaparece y la protagonista, completamente enamorada, termina tatuándose su nombre y buscándolo de puerto en puerto. El final se abre de esta manera a una historia en espiral, en la que el nombre de la persona deseada viajará de piel en piel en forma de tatuaje.</p>



<span id="more-3895"></span>



<p><strong>LA PROSTITUTA </strong></p>



<p>La acción se sitúa en un puerto, desde luego no el de Sevilla. Se trata de un puerto marítimo, con un trasiego incesante de barcos que hacen escala en su periplo por el mundo. Curtidos, los marineros buscan diversión en los tugurios del muelle a través del alcohol, del juego y del sexo. Saben que van a embarcarse por varios meses, así que los encuentros deben ser intensos y anónimos. Dicen que Rafael de León llevó siempre una vida apartada de las convenciones impuestas por sus raíces aristocráticas. Amante de la farándula y de la bohemia, vivió la noche de Sevilla, Madrid o Barcelona. Con toda probabilidad, frecuentó la Alameda de Hércules, ese barrio rojo sevillano que fue además universidad del cante y del baile flamencos. La relación entre copla y flamenco es indudable, aunque es verdad que, por sus arreglos, <em>Tatuaje&nbsp;</em>se acerca más al espíritu del tango argentino y del vals, al menos en la versión canónica de Concha Piquer. El flamenco floreció en los cafés-cantante del siglo XIX, amamantado en gran parte por el hambre de los artistas y por el dinero de los empresarios y señoritos. En Sevilla, existieron numerosos establecimientos de este tipo, que sobrevivieron hasta los años 30, donde flamenco, bebida y prostitución iban a menudo de la mano. Posteriormente, negocios como las tascas, los restaurantes o las ventas abonaron en sus reservados el terreno en el cual el flamenco ya había hundido sus raíces. En el centro de Sevilla, el célebre Café del Burrero, en la calle Tarifa primero y luego en Sierpes, competía con el de Silverio, situado en la calle Rosario y gestionado por el famoso cantaor Silverio Franconetti. Volviendo a la Alameda, numerosos artistas nacieron, vivieron o trabajaron y se formaron en este paseo: Manuel Torre, Pastora Pavón, <em>Niña de los Peines</em>, y su hermano Tomás, Manuel Vallejo, la Macarrona&#8230; En su autobiografía, <em>Botín de guerra</em>, Miguel de Molina, que cantaría varias composiciones de Rafael de León, evoca su etapa en Sevilla a finales de los años 20. Mucho antes de hacerse famoso, el artista se ganó la vida organizando juergas en los locales del célebre paseo: «&nbsp;Aquel barrio de la Alameda, con sus colmadillos, podía dar lugar, por el mundo que lo frecuentaba, a decenas de coloridos sainetes. En sus bares solían rondar flamencos, cantaores, bailaoras, de segundo plano, para ver si caía algún ganadero o torero rumboso y se organizaba una juerga para ganar unas pesetas.&nbsp;» Pocas son las huellas que nos quedan de ese ilustre pasado flamenco: las estatuas de Manolo Caracol y de Pastora Pavón en el extremo norte del paseo, el azulejo en la fachada de la academia de baile del maestro Realito, en el número 51 de la calle Trajano&#8230; Algo menos evidente, la intersección de las calles Amor de Dios y Conde de Torrejón acogió durante años el restaurante Las Siete Puertas, cuyos azulejos aun coronan el edificio que allí se levanta. Los reservados de este establecimiento fueron escenario de legendarias juergas, financiadas por señoritos aficionados al cante. La prostitución formaba parte de la oferta del local, que perfectamente pudo servir de decorado a la historia de <em>Tatuaje</em>. Todo eso pertenece al pasado. Hoy, la memoria flamenca de la Alameda late en la peña Torres Macarena, del otro lado de la muralla; entre recitales, espectáculos y tertulias, su equipo realiza una labor encomiable.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="683" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/476E7982-1782-4EF1-8F9B-000FA2BA1FE9-e1603101666972-683x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4064" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/476E7982-1782-4EF1-8F9B-000FA2BA1FE9-e1603101666972-683x1024.jpeg 683w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/476E7982-1782-4EF1-8F9B-000FA2BA1FE9-e1603101666972-200x300.jpeg 200w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/476E7982-1782-4EF1-8F9B-000FA2BA1FE9-e1603101666972-768x1152.jpeg 768w" sizes="(max-width: 683px) 100vw, 683px" /></figure></div>



<p></p>



<p><strong>EL MARINERO </strong></p>



<p>El marinero de <em>Tatuaje</em>,&nbsp;<em>más rubio que la miel</em>, no parece ser español: llega <em>en un barco de nombre extranjero</em> y se marcha <em>con rumbo ignorado</em>. Como si fuera un turista llegado en una aerolínea de bajo coste, su estancia es corta; su huella, por el contrario, es honda. Aunque siempre ha atraído a viajeros y trotamundos, Sevilla mantiene actualmente una relación problemática con el turismo. Cualquier paseo por el casco histórico revela el ingente número de hoteles y de tiendas de souvenirs que han abierto en los últimos años. Frente a un Ayuntamiento que ha decidido poner en venta la ciudad, todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿el turismo es el único camino?, ¿dónde está el límite?, ¿qué pasará cuando Sevilla deje de figurar entre los destinos de moda? El Centro se vacía de vecinos reales y se llena de gente de paso, alojada en apartamentos turísticos. La señal con las siglas AT (Edificio completo), colocada en innombrables fachadas, forma ya parte del paisaje visual urbano, como el traqueteo de las ruedecillas de las maletas lo es del paisaje sonoro. Pero, cuando parecía que todo estaba perdido, la crisis del Covid-19 ha devuelto temporalmente Sevilla a sus habitantes. Tras el confinamiento de la primavera pasada, un idilio nuevo floreció entre la ciudad y los sevillanos, que redescubrieron lugares sacrificados desde hacía años al turismo: los jardines del Alcázar, la plaza de España, el entorno de la Catedral&#8230; Las callejuelas del barrio de Santa Cruz aparecían de repente libres de veladores y de grupos de visitantes, tal y como Rafael de León las evocó en varias de sus coplas. «&nbsp;Había borrado Santa Cruz de mis paseos&nbsp;» o «&nbsp;hacía años que no visitaba el Alcázar&nbsp;» se volvieron frases recurrentes. Mientras el Ayuntamiento, como la protagonista de <em>Tatuaje</em>, buscaba desesperadamente al turista perdido a golpe&nbsp;de campañas de promoción y de planes de urgencia, Sevilla se reencontraba consigo misma.</p>



<p><strong>HOMBRES GUAPOS </strong></p>



<p>El protagonista de <em>Tatuaje</em> es, además, superlativamente guapo. ¿Y los sevillanos? ¿Son guapos los hombres de esta ciudad? Siempre me ha parecido que sí, aunque quizás, después de tantos años en París, mi mirada sea una mirada extranjera, como la de aquellos románticos que venían buscando a Carmen. Tras leer en sus apartamentos parisinos los relatos de los viajeros que les habían precedido, llegaban a Andalucía sabiendo lo que iban, o más bien lo que querían, hallar: la mujer morena, de ojos seductores y porte altivo. <em>La andaluza</em> tal y como la concibió Europa en el siglo XIX. Tal vez yo llevo ese mismo prisma en la mirada y vengo a Sevilla predispuesto a encontrar hombres de pelo ensortijado y piel bronceada, de pelo en pecho y muslos firmes. El arquetipo del andaluz. Basta con cruzarme con un par de ellos por la calle para concluir que el sevillano es verdaderamente guapo. Uno ve lo que quiere ver. En cualquier caso, cabe preguntarse por dónde se mueven los hombres más hermosos de Sevilla: ¿atendiendo en el mercado de Triana?, ¿practicando footing por el río?, ¿conduciendo un autobús de Tussam?&#8230; Rafael de León tendría mucho que decir al respecto. Es fácil imaginárselo por la calle Sierpes, admirando bajo el ala de su sombrero la belleza de algún sevillano apuesto o buscando una mirada cómplice en el reflejo de los escaparates. Aunque los descendientes y los exégetas del poeta siguen empeñados en cubrir su vida sentimental de un pacato velo, lo cierto es que sus composiciones han conectado con varias generaciones de homosexuales. <em>Romance de la otra</em>, <em>Compuesta y sin novio</em> o <em>Madrina</em> son algunas de las coplas cuya letra da fácilmente lugar a una doble lectura en clave gay. Durante el franquismo, escuchar y tararear estas historias de pasiones prohibidas podía constituir un espejo en el que reconocer el propio deseo sexual frustrado. En este sentido, Stephanie Sieburth defiende el papel terapéutico que la copla tuvo entre los vencidos de la Guerra civil en su libro <em>Coplas para sobrevivir: Conchita Piquer, los vencidos y la represión franquista</em>. Los encuentros homosexuales estaban condenados al silencio y a los márgenes. ¿Conoció Rafael de León los urinarios públicos que había bajo la Plaza del Duque? ¿Merodeó al caer la noche por el entorno del Prado de San Sebastián? Y aun antes, ¿frecuentó el poeta el Barrio Moro construido para la Exposición del 29? Su célebre cafetín causó furor entre los homosexuales sevillanos, pues los apuestos camareros  ofrecían sus servicios a los clientes dispuestos a pagar por ellos. El propio Miguel De Molina perdió la virginidad con uno de aquellos trabajadores, aunque sin mediar dinero, según cuenta en su autobiografía. </p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="738" height="1024" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/BF0BE210-BE81-4358-A657-C2CB1BABE94F-738x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-4066" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/BF0BE210-BE81-4358-A657-C2CB1BABE94F-738x1024.jpeg 738w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/BF0BE210-BE81-4358-A657-C2CB1BABE94F-216x300.jpeg 216w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/BF0BE210-BE81-4358-A657-C2CB1BABE94F-768x1066.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/BF0BE210-BE81-4358-A657-C2CB1BABE94F.jpeg 1300w" sizes="(max-width: 738px) 100vw, 738px" /><figcaption>Jean Genet fotografiado por Brassaï, París, 1950.</figcaption></figure></div>



<p>Jean Genet recorrió España a pie a principios de los años 30. En Diario del ladrón (<em>Journal du voleur</em>), donde reconstruye su errático deambular por el país, el escritor francés recuerda aquel periodo como <em>l’époque de ma vie la plus misérable.</em> De Barcelona, donde malvivió robando y prostituyéndose a los marineros del puerto, Genet bajó a Cádiz. Es el verano de 1934 y el autor describe el sur de España con estas palabras: <em>L’Andalousie était belle, chaude et stérile. Je l’ai toute parcourue</em>. No sabemos si Genet escuchó <em>Tatuaje</em> alguna vez en su vida. Tal vez la copla sonó en la radio de algún café durante sus años en Tánger. En cualquier caso, un hermoso vínculo fluye entre la composición de Rafael de León y <em>Querelle de Brest</em>, la novela publicada por el escritor en 1947. Querelle es un rubio marinero, traficante de opio, cuya excepcional belleza hace vibrar los bajos fondos del famoso puerto de Bretaña. Todos sucumben a su poder de atracción, desde el teniente Seblon (como el bar del barrio del Pópulo, en Cádiz) hasta Madame Lysiane, dueña del prostíbulo más famoso de Brest, <em>La Feria</em>. Poseer a Querelle, que además es un asesino en serie, pero esa es otra historia, se convierte en una obsesión para estos personajes. En 1982, Rainer Werner Fassbinder adaptó al cine la novela de Genet. Andy Warhol creó el cartel de la película. Rodada en estudio, los decorados constituyen una vision estilizada y algo kitsch del puerto de Brest, con sus murallas ornadas de enormes penes de piedra. El film retoma la mitología en torno a la figura del marinero que Genet y Rafael de León, cada uno a su manera, ya habían evocado: alcohol, soledad, prostitución&#8230; Brad Davis, que interpreta el papel principal, bien podría haber inspirado el personaje del marinero de <em>Tatuaje</em> si Rafael de León se lo hubiera cruzado por la calle Sierpes.</p>



<p><strong>Epílogo</strong></p>



<p>La protagonista de <em>Tatuaje</em> sigue buscando. En la calle Amor de Dios, un nombre capta su atención: <em>Ítaca</em>, como la patria del marinero más famoso de todos. Tal vez el suyo haya pasado por aquí. Este club forma parte del patrimonio de la noche sevillana. Sus salas, que se han llenado y se han vaciado varias veces según las modas, son escenario de espectáculos de copla y transformismo y de encuentros sexuales anónimos. Con más de 30 años, Ítaca resiste al paso del tiempo, tal vez por mantenerse fiel a sí misma. Su espíritu ha cambiado poco a lo largo de los años. Al entrar, nuestra prostituta siente pronto el alivio que otorgan los lugares encarnados, inmunes a los años. Una penumbra reconfortante la envuelve. Sentada en la barra, esta vez sola, piensa que quizás este sea un buen lugar para descansar de su búsqueda. </p>



<figure class="wp-block-image"><img loading="lazy" width="828" height="856" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/B662F70B-A4C7-42EC-A400-EA7031A0AE1D.jpeg" alt="" class="wp-image-4072" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/B662F70B-A4C7-42EC-A400-EA7031A0AE1D.jpeg 828w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/B662F70B-A4C7-42EC-A400-EA7031A0AE1D-290x300.jpeg 290w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/B662F70B-A4C7-42EC-A400-EA7031A0AE1D-768x794.jpeg 768w" sizes="(max-width: 828px) 100vw, 828px" /></figure>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="497" height="750" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/78401BDF-E14E-42C5-B750-A2A640F94989.jpeg" alt="" class="wp-image-4068" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/78401BDF-E14E-42C5-B750-A2A640F94989.jpeg 497w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/78401BDF-E14E-42C5-B750-A2A640F94989-199x300.jpeg 199w" sizes="(max-width: 497px) 100vw, 497px" /><figcaption>Brad Davis en <em>Querelle</em>, Rainer Werner Fassbinder, 1982.</figcaption></figure></div>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter"><img loading="lazy" width="359" height="466" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/A9E1FBBC-6C43-4C09-AC8F-2D93723C5B35_4_5005_c.jpeg" alt="" class="wp-image-4070" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/A9E1FBBC-6C43-4C09-AC8F-2D93723C5B35_4_5005_c.jpeg 359w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2020/10/A9E1FBBC-6C43-4C09-AC8F-2D93723C5B35_4_5005_c-231x300.jpeg 231w" sizes="(max-width: 359px) 100vw, 359px" /><figcaption>Concha Piquer.</figcaption></figure></div>



<p><strong>Libros</strong></p>



<p>Rafael de León, <em>Poemas y canciones</em>, Alfar, 2003. </p>



<p>Miguel de Molina, <em>Botín de guerra</em>, Almuzara, 2012.</p>



<p>Stephanie Sieburth, <em>Coplas para sobrevivir: Conchita Piquer, los vencidos y la represión franquista</em>, Cátedra, 2016.</p>



<p>Miguel A. Domínguez Pérez, José María Marchante, Francisco A. Macera Garfia, <em>Origen del movimiento LGTB en Sevilla</em>, Punto Rojo, 2019. </p>



<p>Jean Genet, <em>Diario del ladrón</em>, RBA, 2010.</p>



<p>Jean Genet, <em>Querelle de Brest</em>, Debolsillo, 2004. </p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/">Un paseo con Rafael de León (II)</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://bonjourseville.com/es/un-paseo-con-rafael-de-leon-ii/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Estraperlo: comme à la maison</title>
		<link>https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=estraperlo-comme-a-la-maison</link>
					<comments>https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[alex]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 19 Jan 2016 09:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Alameda de Hércules]]></category>
		<category><![CDATA[Calma]]></category>
		<category><![CDATA[Comer]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[La ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[Made in Séville]]></category>
		<category><![CDATA[Sevilla]]></category>
		<category><![CDATA[Seville]]></category>
		<category><![CDATA[Tienda]]></category>
		<category><![CDATA[Andalousie]]></category>
		<category><![CDATA[Espagne]]></category>
		<category><![CDATA[gastronomie]]></category>
		<category><![CDATA[Séville]]></category>
		<category><![CDATA[tapas]]></category>
		<category><![CDATA[vacances]]></category>
		<category><![CDATA[voyage]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://bonjourseville.com/estraperlo-comme-a-la-maison/</guid>

					<description><![CDATA[<p>Bienvenue chez Ana et Beatriz. Mère et fille concoctent pour vous à l&#8217;heure du déjeuner un menu complètement fait maison. Les plats, d&#8217;inspiration méditerranéenne (andalouse, juive, turque&#8230;), sont élaborés à base d&#8217;ingrédients pour la plupart bio, issus de la production de petits fournisseurs locaux. Tout&#8230; <a class="read-more" href="https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/">Leer más</a></p>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/">Estraperlo: comme à la maison</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div style="text-align: justify;">Bienvenue chez Ana et Beatriz. Mère et fille concoctent pour vous à l&#8217;heure du déjeuner un menu complètement fait maison. Les plats, d&#8217;inspiration méditerranéenne (andalouse, juive, turque&#8230;), sont élaborés à base d&#8217;ingrédients pour la plupart bio, issus de la production de petits fournisseurs locaux. Tout est bon et frais. Mais c&#8217;est l&#8217;endroit que j&#8217;aime surtout: une fois passé la partie épicerie, où il est possible d&#8217;acheter des fruits et légumes bio, on accède à la cuisine-salle à manger, un espace accueillant entre design et tradition. Assis à la table commune (huit places), j&#8217;y ai déjeuné un jour de décembre. Toujours souriante, Ana m&#8217;a expliqué, en même temps qu&#8217;elle finissait les plats que nous allions savourer, comment <a href="http://www.estraperlosevilla.com/#about" target="_blank" rel="noopener">Estraperlo</a>, qui ne devait être qu&#8217;un commerce de plats à emporter (cette possibilité existe toujours), est devenu, grâce à l&#8217;enthousiasme des clients et à sa passion de la cuisine, un espace culinaire qui fait restaurant et atelier. Tout au long du repas, j&#8217;ai beaucoup apprécié la présence discrète de cette dame, qui nous expliquait chaque plat, ainsi que l&#8217;ambiance chaleureuse et décontracté de l&#8217;endroit. Un peu comme si on revenait manger chez ses parents, après des années d&#8217;absence, et que l&#8217;on retrovait les arômes et les saveurs du passé. Une des plus belles expériences culinaires que j&#8217;ai eu dernièrement.<br />
Alameda de Hércules, 79</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;">ATTENTION: Estraperlo a déménagé et se situe maintenant dans le quartier d&#8217;<a href="https://bonjourseville.com/calme/el-porvenir/">El Porvenir</a> (calle Santa Rosa, 4). Les photos qui accompagnent cet article correspondent à cette nouvelle adresse.</div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<div style="text-align: justify;"><a href="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-662 size-full" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3.jpeg" alt="fullsizeoutput_3" width="2448" height="3264" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3.jpeg 2448w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_3-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 2448px) 100vw, 2448px" /></a> <a href="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-663 size-full" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984.jpeg" alt="fullsizeoutput_984" width="2448" height="3264" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984.jpeg 2448w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_984-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 2448px) 100vw, 2448px" /></a> <a href="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757.jpeg"><img loading="lazy" class="aligncenter wp-image-664 size-full" src="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757.jpeg" alt="fullsizeoutput_757" width="2448" height="3264" srcset="https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757.jpeg 2448w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757-225x300.jpeg 225w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757-768x1024.jpeg 768w, https://bonjourseville.com/wp-content/uploads/2016/01/fullsizeoutput_757-360x480.jpeg 360w" sizes="(max-width: 2448px) 100vw, 2448px" /></a></div>
<div style="text-align: justify;"></div>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/">Estraperlo: comme à la maison</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://bonjourseville.com/es/">Bonjour Séville</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>https://bonjourseville.com/es/estraperlo-comme-a-la-maison/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
