{"id":9322,"date":"2026-07-28T17:16:35","date_gmt":"2026-07-28T15:16:35","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=9322"},"modified":"2026-07-28T17:16:40","modified_gmt":"2026-07-28T15:16:40","slug":"verano-en-paris-vi-versalles","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/verano-en-paris-vi-versalles\/","title":{"rendered":"Verano en Par\u00eds VI (Versalles)"},"content":{"rendered":"\n<p>Despertar indolente, ma\u00f1ana de domingo. El cielo est\u00e1 cubierto, el aire corre fresco. Salgo de la inercia y, por una vez, tomo una decisi\u00f3n: ir en bici hasta Versalles. Hab\u00eda previsto hacerlo el domingo, pero qui\u00e9n sabe cu\u00e1ntos grados habr\u00e1 ese d\u00eda. <\/p>\n\n\n\n<p>Recorro lo barrios del norte, Barb\u00e8s, Pigalle, Clichy, Ternes. La \u00faltima etapa del Tour de France, que llega hoy a Par\u00eds, ha obligado a cortar algunas avenidas, tengo que hacer un peque\u00f1o desv\u00edo para salir de la ciudad. <\/p>\n\n\n\n<p>Sigo el recorrido que me propone Google Maps, Par\u00eds-Versalles en una hora y cuarenta minutos. En la pantalla del m\u00f3vil parece un trayecto agradable, en gran parte sigue el curso del Sena hasta que se desv\u00eda hacia el oeste. En realidad resulta algo peligroso por la ausencia de carril bici a lo largo de varios kil\u00f3metros. Atravieso ciudades poco agraciadas de la periferia, S\u00e8vres, Ville d&#8217;Avray, Saint-Cloud por fin, con sus villas <em>Art nouveau<\/em> que suavizan la impresi\u00f3n de fealdad acumulada hasta aqu\u00ed. <\/p>\n\n\n\n<p>Luego me adentro en el bosque, <em>le bois<\/em>, que rodea a la ciudad de Versalles. Ya estoy cerca. Google promet\u00eda una hora y cuarenta y cinco minutos, yo he tardado una hora m\u00e1s. <\/p>\n\n\n\n<p>Solo una parte de los jardines del palacio es accesible en bici. Da igual, \u00fanicamente quiero visitar Trianon. Dejo la bici en la entrada y entro en el primero de los dos palacetes, el Grand Trianon. Hago el recorrido por los diferentes salones, siempre detr\u00e1s de la barandilla, como en el escaparate de una tienda de muebles. <em>Todo es una reconstituci\u00f3n<\/em>, pienso, <em>esos sillones no estaban aqu\u00ed<\/em>, <em>este tapizado es pura fantas\u00eda<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p>En el Petit Trianon admiro, dentro de una vitrina, una vajilla encargada en su d\u00eda por Mar\u00eda Antonieta. En los inventarios del palacio aparece bajo el nombre de <em>merde d&#8217;oie<\/em> (mierda de oca), por la tonalidad de verde, tan parecida a la de los excrementos del ave, y tan de moda en aquella \u00e9poca, de las cenefas que ornan platos y tazas. Cuando salgo al jard\u00edn, busco el peque\u00f1o teatro que la Reina se hizo construir para disfrutar de funciones privadas, e incluso para actuar en alguna de ellas. Me topo con un roble plantado durante el reinado de Luis XV, uno de los \u00e1rboles m\u00e1s antiguos de Versalles, seg\u00fan explica un discreto cartel. El viento sopla por entre sus ramas, \u00fanico sonido en la tarde de julio. Estoy solo con \u00e9l, los turistas se han quedado atr\u00e1s. Poso una mano sobre su tronco. Cuando llego al teatro de la reina, lo encuentro cerrado. <\/p>\n\n\n\n<p>Vuelvo a Par\u00eds en tren. Nada m\u00e1s llegar, voy a casa de B., que est\u00e1 haciendo las maletas, tiene que coger el tren nocturno hasta la frontera con Espa\u00f1a. Le hablo de mi visita del d\u00eda. <em>Yo he conocido Versalles en otra \u00e9poca, cuando hab\u00eda menos control<\/em>, dice. <em>Por la noche cerraban los jardines y nosotros nos escond\u00edamos para que los guardias no nos echaran, nos qued\u00e1bamos dentro.<\/em> <em>Ahora es imposible, todo est\u00e1 muy vigilado<\/em>.  <\/p>\n\n\n\n<p>Me cuenta sus noches de fiesta por los jardines del palacio, y cuando arranc\u00f3, en el aldea de la Reina, un trazo de una barandilla de madera, que a\u00fan conserva. <em>La madera est\u00e1 pintada de rosa, el color de la emperatriz Mar\u00eda Luisa, pero, si rascas un poco, llegas al verde de la \u00e9poca de Mar\u00eda Antonieta<\/em>. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Despertar indolente, ma\u00f1ana de domingo. El cielo est\u00e1 cubierto, el aire corre fresco. Salgo de la inercia y, por una vez, tomo una decisi\u00f3n: ir en bici hasta Versalles. 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