{"id":9159,"date":"2025-08-30T19:24:10","date_gmt":"2025-08-30T17:24:10","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=9159"},"modified":"2025-08-31T21:23:11","modified_gmt":"2025-08-31T19:23:11","slug":"diario-de-un-sevillano-en-paris-ese-dia-le-van-a-dar-por-c-a-los-franceses","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/diario-de-un-sevillano-en-paris-ese-dia-le-van-a-dar-por-c-a-los-franceses\/","title":{"rendered":"diario de un sevillano en Par\u00eds: Ese d\u00eda les van a dar por c*** a los franceses"},"content":{"rendered":"\n<p>Hace a\u00f1os conoc\u00ed a una se\u00f1ora que trabajaba en el Instituto Cervantes de Par\u00eds. En aquella \u00e9poca visitaba con frecuencia su biblioteca, que entonces estaba en ese hermoso palacete de la <em>avenue<\/em> Marceau del que tanto se ha hablado \u00faltimamente en los medios de comunicaci\u00f3n. Sub\u00eda a la primera planta por la elegante escalera decorada con molduras y espejos, recorr\u00eda los estantes en busca de alg\u00fan libro o CD, me sentaba en la sala de lectura presidida por un busto de Falla, bajo los frescos pintados en el techo. Ella sol\u00eda estar en el mostrador de la entrada, donde uno ped\u00eda informaci\u00f3n sobre las obras disponibles. Era valenciana, muy habladora. Un d\u00eda, mientras registraba los libros que yo me llevaba en pr\u00e9stamo, me dijo que le quedaban solo unos meses para jubilarse, y para volver a Espa\u00f1a. Yo hice alg\u00fan comentario de circunstancia, ella exclam\u00f3: <em>Y ese d\u00eda les van a dar por culo a los franceses<\/em>. Sonre\u00ed, algo molesto por la contundencia de sus palabras pero sin darles mayor importancia, met\u00ed los libros en la bolsa y me desped\u00ed. Sin embargo, de vuelta a casa, en la l\u00ednea 9 del metro, pasaban las estaciones (Miromesnil, Saint-Augustin, Havre-Caumartin) y yo no pod\u00eda dejar de pensar en lo que acababa de escuchar. La bibliotecaria hab\u00eda acompa\u00f1ado su frase de un gesto de manos seco y obsceno. <em>Y ese d\u00eda les van a dar por culo a los franceses<\/em>. Record\u00e9 las peque\u00f1as charlas que manten\u00edamos cada vez que yo sacaba alg\u00fan libro, me hab\u00eda dicho que llevaba muchos a\u00f1os, toda una vida, en Par\u00eds. Esos a\u00f1os estaban a punto de terminar. Para ella, aquel final ten\u00eda un sabor dulce, el regreso a Espa\u00f1a, esperado durante tanto tiempo. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda algo amargo en su actitud, o eso pens\u00e9. Desde luego, el tono y el colorido de su frase eran t\u00edpicamente espa\u00f1oles, los mismos que se manifiestan en tantas situaciones de la vida cotidiana. Y a\u00fan as\u00ed, me dije que tambi\u00e9n eran los de alguien que espera su revancha. Entonces sent\u00ed una especie de v\u00e9rtigo. Conceb\u00ed todo el tiempo que aquella se\u00f1ora hab\u00eda pasado en Francia, la imagin\u00e9 relacion\u00e1ndose durante meses y a\u00f1os con gente que, a tenor de sus palabras,&nbsp; deseaba no volver a ver, imagin\u00e9 la frustraci\u00f3n acumulada, incluso el rencor. Sab\u00eda que estaba siendo parcial en mi an\u00e1lisis, que tambi\u00e9n habr\u00eda pasado buenos momentos en Par\u00eds, quiz\u00e1s sus hijos eran franceses. Pero no pod\u00eda dejar de escuchar su frase, ni de ver c\u00f3mo sus manos y su boca se hab\u00edan contra\u00eddo al pronunciarla. Me turbaba el tono resentido que hab\u00eda empleado, y la rudeza de lo que en aquel momento, mientras la l\u00ednea 9 del metro segu\u00eda avanzando, me pareci\u00f3 un resumen de su vida, una sentencia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>El pasado 9 de agosto mi madre me llev\u00f3 por la ma\u00f1ana a la estaci\u00f3n de Santa Justa. Despu\u00e9s de pasar unas semanas en Sevilla, ten\u00eda que coger el tren que me llevar\u00eda de vuelta a Francia. Era s\u00e1bado. A trav\u00e9s de la ventanilla del coche desfilaban las grandes avenidas de la ciudad: Luis Montoto, San Francisco Javier. Hab\u00eda muy pocos transe\u00fantes, tan solo personas de cierta edad paseando al perro o desayunando en las terrazas de los bares. Cada vez que el coche se paraba en un sem\u00e1foro, yo fantaseaba con la idea de decirle a mi madre: <em>Da media vuelta, me quedo aqu\u00ed, no vuelvo<\/em>. A medida que avanz\u00e1bamos rumbo a la estaci\u00f3n, me imaginaba viviendo en un peque\u00f1o piso de Nervi\u00f3n, en unas circunstancias que no pretend\u00eda definir del todo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>No era la primera vez que me dejaba llevar por una enso\u00f1aci\u00f3n as\u00ed. A veces los a\u00f1os pasados en Par\u00eds se me antojan un par\u00e9ntesis que alg\u00fan d\u00eda tendr\u00e9 que cerrar para comenzar la que ser\u00e1 mi verdadera vida. Como si a\u00fan no hubiera empezado a vivir, o solo lo hubiera hecho hasta que termin\u00e9 los estudios y me march\u00e9 a Francia. Es verdad que las razones que me llevaron a dejar Sevilla siguen siendo un misterio que me cuesta desentra\u00f1ar. Pero tambi\u00e9n lo es que el tiempo pasado desde entonces me parece, ciertas ma\u00f1anas en que la claridad atraviesa mis p\u00e1rpados sin despertarme completamente, el de una existencia que otro hubiera vivido por m\u00ed, y que puedo ver proyectada en una pantalla. \u00bfEra yo quien vivi\u00f3 tres a\u00f1os en aquella <em>rue,<\/em> con aquel chico ingl\u00e9s? \u00bfYo el que paseaba solo junto al Sena, el d\u00eda de mi 27 cumplea\u00f1os? \u00bfQu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed? \u00bfQu\u00e9 hago aqu\u00ed? En el coche, camino de Santa Justa, me acord\u00e9 de la bibliotecaria del Instituto Cervantes. Aparcamos en la entrada de la estaci\u00f3n. Justo antes de entrar, como suelo hacer, me volv\u00ed para decirle adi\u00f3s a mi madre con la mano.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace a\u00f1os conoc\u00ed a una se\u00f1ora que trabajaba en el Instituto Cervantes de Par\u00eds. 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