{"id":8876,"date":"2025-01-15T18:38:17","date_gmt":"2025-01-15T17:38:17","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=8876"},"modified":"2025-01-16T08:03:46","modified_gmt":"2025-01-16T07:03:46","slug":"diario-de-un-sevillano-en-paris-almodovar-et-moi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/diario-de-un-sevillano-en-paris-almodovar-et-moi\/","title":{"rendered":"diario de un sevillano en Par\u00eds: Almod\u00f3var et moi"},"content":{"rendered":"\n<p>Al volver a Par\u00eds tras pasar unos d\u00edas entre Sevilla y Estepa, mi novio me tiene preparadas (regalo de Navidad) dos entradas para el Crazy Horse, el m\u00edtico cabaret parisino al que llevaba tiempo queriendo asistir. Abierta en 1951, la <em>maison<\/em> cultiva desde entonces un esp\u00edritu absolutamente <em>glamour<\/em>, que no le impide dar carta blanca a creadores de renombre (core\u00f3grafos, dise\u00f1adores) en la invenci\u00f3n de nuevos n\u00fameros, nuevos cuadros m\u00e1s experimentales y contempor\u00e1neos. Adoro la desenvoltura con que Francia vive la frivolidad. M\u00e1s aun, en un pa\u00eds donde el detalle tiene igual o m\u00e1s peso que el contenido, donde un plato no ser\u00e1 apreciado sin una correcta presentaci\u00f3n, un discurso sin la pose ni la cadencia adecuadas, lo que la ce\u00f1uda Espa\u00f1a puede encontrar accesorio y superficial, aqu\u00ed se reivindica como tabla de medici\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p>Entrar en el Crazy Horse es como hacerlo en una pel\u00edcula de Blake Edwards. Todo all\u00ed es rosa, de la moqueta al techo, las burbujas no paran de juguetear en las copas de champagne y los camareros y el maestro de ceremonias se mueven entre las mesas con felina elasticidad. En el p\u00fablico, identifico las marcas del dinero: bolsos de lujo, relojes caros, rostros operados, parejas con una pronunciada diferencia de edad&#8230; Me siento en el crucero de la pel\u00edcula <em>El Tri\u00e1ngulo de la Tristeza<\/em>. El espect\u00e1culo, tal y como esperaba, resulta un fascinante ejercicio de ilusionismo chic, a trav\u00e9s de los cuerpos desnudos, casi irreales, de las bailarinas -las famosas chicas del Crazy Horse, tocadas con la misma peluca geom\u00e9trica- y de una iluminaci\u00f3n virtuosa. Recuerdo entonces las palabras de un amigo sevillano, due\u00f1o de algunos bares por el centro, cuando me confes\u00f3 que siempre hab\u00eda so\u00f1ado con abrir un cabaret <em>a la europea<\/em> en la ciudad. Buen conocedor de Sevilla, nunca se decidi\u00f3 a llevar a cabo su proyecto. Por mi parte, all\u00ed sentado durante el show, rodeado de sofisticaci\u00f3n, vuelve a m\u00ed la borrosa sensaci\u00f3n que siempre me embarga al codearme, aunque solo sea durante una velada, con la exclusividad.  Mi educaci\u00f3n me dicta profesar la mesura y despreciar el exceso, condenar el parasitismo de los ricos, pero, al mismo tiempo, no puedo negar mi atracci\u00f3n hacia esa nebulosa de lujo y fama donde imagino a los <em>happy few<\/em>, fuera del alcance de los ciudadanos de a pie. Una de las bailarinas est\u00e1 cantando <em>Je cherche un millionnaire<\/em>. Al final del espect\u00e1culo, antes de marcharnos, nos acercamos a la pared donde est\u00e1 inscrita la interminable lista de personajes famosos que han visitado el cabaret a lo largo de los a\u00f1os, desde Cher hasta Simone de Beauvoir. Un nombre atrae mi atenci\u00f3n: Pedro Almod\u00f3var. <\/p>\n\n\n\n<p>Precisamente ese mismo d\u00eda se estrena en Francia <em>La habitaci\u00f3n de al lado<\/em> (<em>La chambre d&#8217;\u00e0 c\u00f4t\u00e9<\/em> en franc\u00e9s). Veo el cartel de la pel\u00edcula en una parada de autob\u00fas y me acuerdo de aquella vez en que estuve al lado del celeb\u00e9rrimo director durante unos minutos -todo espa\u00f1ol deber\u00eda tener el derecho, y el deber, de pasar un ratito junto a Almod\u00f3var (al fin y al cabo, \u00e9l nos ha inventado ante los ojos del mundo). Viv\u00eda en Madrid. Un amigo, representante de Miguel Poveda, me invit\u00f3 a un concierto del cantaor en el teatro Alb\u00e9niz. Aquella noche, antes de acceder a la sala, decidimos tomarnos algo en la Casa de las Torrijas, justo enfrente. All\u00ed estaba \u00e9l, de pie en la barra, acompa\u00f1ado por su hermano y por Bibiana Fern\u00e1ndez, uno m\u00e1s entre los parroquianos. Por supuesto, no le dijimos nada. Luego, mientras ocup\u00e1bamos nuestros asientos en el teatro, nos dimos cuenta de que Almod\u00f3var y sus acompa\u00f1antes hac\u00edan lo propio unas filas m\u00e1s adelante -Poveda acababa de publicar un disco de copla, una de las cuales serv\u00eda de banda sonora a la nueva pel\u00edcula del director. El caso es que, despu\u00e9s del recital, mi amigo propuso que fu\u00e9ramos a los camerinos para felicitar a <em>Miguel<\/em>. Cuando penetramos en el reducido espacio, me encontr\u00e9 de golpe formando parte del corrillo que all\u00ed se hab\u00eda reunido, y que inclu\u00eda al propio cantaor, Carmen Linares, una monumental Bibiana Fern\u00e1ndez y Agust\u00edn y Pedro Almod\u00f3var, justo a mi derecha. Mientras todos charlaban -evidentemente, yo no abr\u00ed la boca-, \u00e9l apenas dijo nada. Casi parec\u00eda m\u00e1s intimidado que yo. La Fern\u00e1ndez, que, en un peculiar arrebato flamenco, tild\u00f3 a Poveda de <em>monstruo de las galletas<\/em>, organizaba el cotarro con desparpajo, decidiendo d\u00f3nde ir\u00edan a cenar y qui\u00e9n compartir\u00eda taxi con qui\u00e9n. Fueron solo unos minutos. Ellos salieron por la puerta de artistas, nosotros volvimos al patio de butacas, para salir a la calle de la Paz por el acceso principal del teatro. Al d\u00eda siguiente volv\u00ed a mi aburrido trabajo, haciendo el mismo trayecto de todos los d\u00edas, con la sensaci\u00f3n de aquel a quien solo han dejado probar una gota de miel. <\/p>\n\n\n\n<p>Ya he podido leer en la prensa francesa algunas cr\u00edticas de <em>La habitaci\u00f3n de al lado<\/em>, en general positivas, cuando no halagadoras. Tambi\u00e9n he hablado sobre la pel\u00edcula con algunos conocidos. Hace a\u00f1os que Almod\u00f3var es una estrella en Francia (1), si bien nunca he logrado comprender del todo el porqu\u00e9 de tal \u00e9xito. Sin duda sus personajes, esas mujeres al extremo, confirman el estereotipo franc\u00e9s de la espa\u00f1ola impetuosa, en un pa\u00eds, <em>la France<\/em>, que se ve a s\u00ed mismo remilgado, y donde sobre la mujer aun pesan los dictados de la coqueter\u00eda, y hasta de la compostura. Todos queremos que nos reconforten en nuestras creencias, sobre todo las que m\u00e1s se alejan de nuestra propia naturaleza. A caballo entre lo burlesco y lo dram\u00e1tico, las historias de Almod\u00f3var no pueden sino gustar en Francia. Incluso en los 90, cuando Espa\u00f1a las ninguneaba, las despreciaba y ridiculizaba, a este lado de los Pirineos cr\u00edtica y p\u00fablico se rend\u00edan ante su descaro. De hecho, tras el estreno de esta nueva pel\u00edcula, algunas voces se han lamentado por la ausencia de aquella audacia. Por otro lado, el cuidado de la forma que el director pone en todos sus films &#8211;<em>son como hospedarse en un hotel de lujo<\/em>, dijo alguien una vez sobre ellos-, la esmerada puesta en escena, ese apetitoso universo almodovariano, \u00bfc\u00f3mo no van a gustar en este pa\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>Termino estas l\u00edneas durante una pausa en el trabajo. Almod\u00f3var en los camerinos del teatro Alb\u00e9niz y el Crazy Horse parecen muy lejos desde aqu\u00ed. De todas formas, concluyo, est\u00e1 bien as\u00ed. Soy demasiado perezoso para invertir las enormes cantidades de tiempo y esfuerzo que demanda el \u00e9xito. \u00a1Si al menos hubiera nacido marqu\u00e9s!<\/p>\n\n\n\n<p>(1) De hecho, el primer libro sobre el director lo escribi\u00f3 un franc\u00e9s. Se trata de <em>Conversations avec Pedro Almod\u00f3var<\/em>, publicado en 1986 por Fr\u00e9d\u00e9cic Strauss. <\/p>\n\n\n\n<p>En la foto, los servicios del cabaret Crazy Horse, en Par\u00eds. <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al volver a Par\u00eds tras pasar unos d\u00edas entre Sevilla y Estepa, mi novio me tiene preparadas (regalo de Navidad) dos entradas para el Crazy Horse, el m\u00edtico cabaret parisino al que llevaba tiempo queriendo asistir. Abierta en 1951, la maison cultiva desde entonces un&hellip; <a class=\"read-more\" href=\"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/diario-de-un-sevillano-en-paris-almodovar-et-moi\/\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":9031,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0},"categories":[305],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8876"}],"collection":[{"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8876"}],"version-history":[{"count":154,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8876\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9038,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8876\/revisions\/9038"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/9031"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}