{"id":8774,"date":"2024-11-30T09:00:36","date_gmt":"2024-11-30T08:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=8774"},"modified":"2025-01-14T22:08:55","modified_gmt":"2025-01-14T21:08:55","slug":"diario-de-un-sevillano-en-paris-its","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/diario-de-un-sevillano-en-paris-its\/","title":{"rendered":"diario de un sevillano en Par\u00eds: ITS"},"content":{"rendered":"\n<p>Mi primer apartamento en Par\u00eds fue un peque\u00f1o estudio en la isla de Saint-Louis, en pleno coraz\u00f3n de la ciudad. Reci\u00e9n llegado de Sevilla, me encontr\u00e9 viviendo en ese rinc\u00f3n id\u00edlico y a la vez postizo que abraza el Sena, un Par\u00eds de postal habitado sobre todo por estadounidenses y saud\u00edes, a pocos metros de Notre-Dame. De camino a casa, pasaba a menudo frente a la catedral y me paraba a admirar los relieves de su fachada. Precisamente a un lado de la plaza donde se eleva la construcci\u00f3n g\u00f3tica se encuentra el H\u00f4tel-Dieu, el hospital m\u00e1s antiguo de la ciudad. De l\u00edneas cl\u00e1sicas, el venerable edificio desprende, como muchos hospitales de Par\u00eds, una mezcla de solemnidad y decandencia fruto de a\u00f1os, de siglos, de actividad. Por sus patios y corredores flota el recuerdo de la tuberculosis y el sida. No s\u00e9 de d\u00f3nde vino la idea, quiz\u00e1s alguien me anim\u00f3 a hacerlo, o tal vez vi una pancarta perteneciente a una de esas campa\u00f1as que se lanzan cada a\u00f1o. El caso es que un d\u00eda me dije que deb\u00eda pasarme por el hospital para donar sangre -algo que, debo confesar, nunca hab\u00eda hecho en Sevilla. De esta manera, una tarde me encontr\u00e9 sentado frente a una enfermera en una peque\u00f1a sala de consulta. Ella sac\u00f3 un par de folios de una carpeta y, casi sin levantar la vista, comenz\u00f3 a hacerme las preguntas acostumbradas, me dije, previas a la extracci\u00f3n: edad, peso, h\u00e1bitos de vida&#8230; Cuando me pregunt\u00f3 por mi situaci\u00f3n de pareja, yo respond\u00ed que viv\u00eda con mi novio. Entonces su rostro cambi\u00f3 de expresi\u00f3n. Me mir\u00f3 directamente a los ojos y me inform\u00f3 de que, desgraciadamente, teniendo en cuenta mi orientaci\u00f3n sexual, no pod\u00edamos continuar con el proceso. La <em>R\u00e9publique<\/em> no quer\u00eda sangre de homosexuales. En cualquier caso, <em>merci<\/em> (*).<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, no era la primera vez que me somet\u00eda a un cuestionario de aquel tipo. Como chico gay a finales de los 90, hab\u00eda aprendido a protegerme de las ITS, que controlaba peri\u00f3dicamente mediante las pruebas correspondientes en centros especializados, como aquel, cerrado ahora desde hace a\u00f1os, de la calle Amor de Dios -\u00bfqu\u00e9 otra calle si no? En tales ocasiones, la persona encargada -siempre una mujer- me hac\u00eda las preguntas adecuadas para evaluar los riesgos a los que me hab\u00eda expuesto, as\u00ed como para alimentar estad\u00edsticas de incidencia. Dichas entrevistas se adentraban (se adentran) sin rodeos en los vericuetos de mi vida sentimental y sexual, pero he de confesar que nunca me han resultado inc\u00f3modas, supongo que, en gran medida, gracias a la pericia de esas mujeres. Me he encontrado a muchas a lo largo de los a\u00f1os, implicadas tanto en centros de salud orientados a la poblaci\u00f3n LGTB como en asociaciones de lucha por sus derechos. Al tel\u00e9fono, en la recepci\u00f3n, atendiendo casos urgentes o coordinando reuniones y grupos de trabajo, su presencia siempre me causa una grata sorpresa por lo inesperado e inexplicable. \u00bfQu\u00e9 anima a una mujer heterosexual a consagrar su vida profesional a los problemas de las personas LGTB?, me pregunto, dejando al descubierto mi estrechez de miras. No cabe duda de que a ellas se les han asignado siempre las tareas relativas a <em>los cuidados<\/em>, esa palabra tan del gusto de la nueva generaci\u00f3n. Las mujeres dedican tiempo y esfuerzo a gestionar el sufrimiento ajeno -dice la tradici\u00f3n-, se preocupan por evitar y aliviar el dolor, con empat\u00eda e independencia del paciente que tengan delante. Por eso, mi sorpresa no puede ser tal. Y aun as\u00ed, cuando la enfermera, antes de pincharme para sacarme sangre, me habla de ITS y de Prep, pienso: \u00bfDe qu\u00e9 manera concibe ella mi intimidad, que le desvelo al hilo de sus preguntas, la intimidad de un hombre gay? <\/p>\n\n\n\n<p>Las estad\u00edsticas dicen que las ITS se ceban especialmente en nosotros. Nunca he considerado injusta esta preferencia, que encuentro casi gustosa, tributo a pagar por una <em>raza maldita<\/em> y elegida (obviamente, esto solo puede decirlo, con buena dosis de desverg\u00fcenza <em>old-fashioned<\/em>, alguien que nunca ha padecido una infecci\u00f3n de gravedad). Los heterosexuales no est\u00e1n al resguardo, por supuesto, aunque a veces parezcan vivir en otro planeta. El novio de una amiga empez\u00f3 a sufrir repentinos ataques de furia, momentos que le hac\u00edan perder el control sin raz\u00f3n. Tras hacerse las pruebas pertinentes, los resultados revelaron una s\u00edfilis contra\u00edda mucho tiempo atr\u00e1s, nunca diagnosticada y aun menos tratada. Despu\u00e9s de a\u00f1os pululando por su organismo, la infecci\u00f3n hab\u00eda terminado afectando de forma irreversible al sistema nervioso. Escuchando esta historia, no puedo evitar preguntarme si los gays no tendremos (o ten\u00edamos) una sexualidad m\u00e1s consecuente, si no estamos m\u00e1s <em>evolucionados<\/em> que los heterosexuales, como declara un amigo sevillano. Pero acto seguido, recuerdo el chemsex y sus derivas, y la ilusi\u00f3n se resquebraja. <\/p>\n\n\n\n<p>Leo en la prensa el \u00faltimo gran sondeo sobre la sexualidad de los franceses, publicado el pasado 13 de noviembre, y no puedo reprimir un ligero bostezo. De una heterosexualidad triunfante, los resultados solo exploran la <em>disidencia<\/em> -otro palabreja generacional- al constatar que las mujeres j\u00f3venes tienen cada vez menos reparo a la hora de confesar atracci\u00f3n por alguien de su mismo sexo. El resto del sondeo es un paisaje con ciertas transformaciones que, desde la acera de enfrente, se perciben redundantes, como un <em>d\u00e9j\u00e0-vu<\/em>. Tengo que comentarlo con la enfermera, la pr\u00f3xima vez que me haga pruebas de ITS, me digo cerrando el peri\u00f3dico. O que done sangre. <\/p>\n\n\n\n<p>(*) Desde 1983 hasta 2022, los homosexuales tuvieron prohibido donar sangre en Francia, si bien a partir de 2016 pudieron hacerlo tras certificar un a\u00f1o de abstinencia sexual. En Espa\u00f1a nunca ha existido tal prohibici\u00f3n.  <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi primer apartamento en Par\u00eds fue un peque\u00f1o estudio en la isla de Saint-Louis, en pleno coraz\u00f3n de la ciudad. 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