{"id":6862,"date":"2022-12-21T20:56:44","date_gmt":"2022-12-21T19:56:44","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=6862"},"modified":"2026-01-17T17:43:37","modified_gmt":"2026-01-17T16:43:37","slug":"diario-de-un-sevillano-en-paris-un-andaluz-aprende-frances","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/diario-de-un-sevillano-en-paris-un-andaluz-aprende-frances\/","title":{"rendered":"diario de un sevillano en Par\u00eds: Un andaluz aprende franc\u00e9s"},"content":{"rendered":"\n<p>Estudi\u00e9 franc\u00e9s por el glamour. El joven adulto que yo era asum\u00eda que Francia representaba la elegancia y el buen gusto, la moda. La literatura y el pensamiento le importaban poco. En casa hab\u00eda o\u00eddo hablar de Flaubert y de Proust, sin llegar a interesarse por ellos. Igual con el cine: poco o nada sobre Godard ni Truffaut. Tampoco sobre la patria de los Derechos Humanos, de la libertad y la igualdad. Todo eso vino despu\u00e9s. Francia era al principio sin\u00f3nimo de refinamiento y belleza. Me parec\u00eda a esas japonesas que vienen a Par\u00eds hechizadas por los anuncios de perfume y los decorados hollywoodienses levantados a imagen y semejanza de la rive gauche. As\u00ed empec\u00e9 mi aprendizaje de la lengua, en las aulas de la Facultad de Filolog\u00eda de la Universidad de Sevilla. Quer\u00eda hablar franc\u00e9s, desmarcarme de los que aprend\u00edan ingl\u00e9s, quer\u00eda alternar en la cafeter\u00eda del Rectorado con un cigarrillo entre los dedos y una bufanda enrollada al cuello como un maniqu\u00ed de Vogue. La lengua ten\u00eda para m\u00ed un borroso prestigio: el franc\u00e9s, idioma de renombre, de lo que est\u00e1 por encima. Y hab\u00eda algo m\u00e1s. En los cines del centro de Sevilla -ahora me asombra que un chaval de mi edad tuviera el arrojo de buscarlas en la cartelera, de comprar la entrada y ocupar su asiento en la sala; cre\u00eda ser el \u00fanico en la ciudad-, hab\u00eda visto ciertas pel\u00edculas, los filmes de Andr\u00e9 T\u00e9chin\u00e9 y <em>Las noches salvajes<\/em>, cuyas historias abr\u00edan una ventana hacia una experiencia de la homosexualidad. Una vivencia compleja y retorcida, francesa, pero posible al fin y al cabo. Con ese batiburrillo en la cabeza llegu\u00e9 a la universidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De mis d\u00edas en la facultad recuerdo las clases de fon\u00e9tica. Frente a un peque\u00f1o micr\u00f3fono, cada estudiante deb\u00eda leer un texto en voz alta. La profesora pod\u00eda interrumpir la lectura en cualquier momento a trav\u00e9s de los auriculares, y hacernos repetir alguna frase hasta conseguir de nosotros una pronunciaci\u00f3n adecuada (desde aqu\u00ed le doy las gracias por su paciencia y empe\u00f1o; se llamaba Emilia). Recuerdo las innumerables vocales del idioma, y tambi\u00e9n la ortograf\u00eda y sus emboscadas. El franc\u00e9s presentaba cierta dificultad, aunque su aprendizaje nunca fue arduo. A\u00f1o tras a\u00f1o, a fuerza de codearme con \u00e9l, aquel objeto de brillante deseo se convirti\u00f3 en algo cotidiano. Cuando termin\u00e9 la carrera, hab\u00eda le\u00eddo a Balzac, y hablaba la lengua con cierta soltura. Pero no hab\u00eda encontrado lo que esperaba. No me sent\u00eda especial.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cada vez que un franc\u00e9s me pregunta por qu\u00e9 vine a vivir aqu\u00ed, le hablo de mis estudios universitarios, y de mis ganas de conocer Francia m\u00e1s all\u00e1 de los libros. A veces menciono a Cyril Collard como el culpable de todo, por a\u00f1adir algo de noveler\u00eda. La verdad es m\u00e1s ramplona. Estando en la facultad hab\u00eda descubierto que no hac\u00eda falta ser franc\u00e9s para ser gay. En Sevilla tambi\u00e9n exist\u00edan bares llenos de hombres. Hab\u00eda conocido a mi primer novio. El aura del idioma se hab\u00eda desvanecido, y las pel\u00edculas vistas en el cine Alameda se me hab\u00edan olvidado. Pero deb\u00eda hacer algo con mi vida. Mi t\u00eda, que ten\u00eda sobre la c\u00f3moda un frasco de Paris, de Yves Saint Laurent, dijo: <em>Debe de ser maravilloso vivir en esa ciudad<\/em>. Maravillosa casualidad: yo ten\u00eda una licenciatura en filolog\u00eda francesa. Con mi diploma en el bolsillo, me pareci\u00f3 l\u00f3gico venir a Francia, me dej\u00e9 llevar.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando llegu\u00e9, algunos franceses se burlaban de m\u00ed porque hablaba una lengua disecada. Era el franc\u00e9s que hab\u00eda aprendido a trav\u00e9s de los libros, un idioma muy alejado del que se habla en la calle. No conoc\u00eda el argot, y pronunciaba como me hab\u00edan ense\u00f1ado en Sevilla, articulando cada sonido con esmero. Despu\u00e9s pasaron los a\u00f1os, diez, quince, veinte. Mi forma de hablar se adapt\u00f3 a las maneras que escuchaba a mi alrededor. Al mismo tiempo, descubr\u00ed la relaci\u00f3n que los franceses tienen con su lengua. Descubr\u00ed que, desde peque\u00f1os, los alumnos toman conciencia de la importancia de tener buenas notas en franc\u00e9s, la reina de las asignaturas si uno quiere ser alguien. En este pa\u00eds, dominar el idioma es un marcador social. Aquel que haya aprendido a utilizarlo sin errores tendr\u00e1 mayores posibilidades de acceder a las esferas donde se deciden los asuntos importantes (sobra precisar a qu\u00e9 categor\u00eda socioecon\u00f3mica pertenecen esos hablantes modelo). Uno termina contagiado por ese af\u00e1n de perfecci\u00f3n. No se trata solo de asimilar la gram\u00e1tica, hay que ser capaz de utilizar la lengua para expresarse con coherencia y donaire, y de hacer juegos de palabras que hagan chispear toda su riqueza. El franc\u00e9s es un tesoro nacional. Ellos lo miman cada d\u00eda, y a veces se dir\u00eda que nunca\u00a0 agotan el placer que les proporciona su posesi\u00f3n. Tambi\u00e9n me pregunto qui\u00e9n se sirve de qui\u00e9n: si nosotros del franc\u00e9s, o si el franc\u00e9s, con todas su belleza y sus \u00ednfulas, de nosotros.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p>Adenda (enero de 2026). Por suerte, cada vez existen m\u00e1s voces que se oponen a esa sacralizaci\u00f3n de la lengua, ling\u00fcistas, investigadores y, por supuesto, artistas partidarios de romper con la inmovilidad, con la injusticia de un idioma que tanto ha servido para homogeneizar, y tambi\u00e9n para discriminar. Esta corriente celebra la mutabilidad del franc\u00e9s, su buena salud gracias a la evoluci\u00f3n que impone lo que se habla en la calle. Curiosamente, los no nativos podemos ser los m\u00e1s reticentes a aceptar esta visi\u00f3n din\u00e1mica. Quiz\u00e1s por el esfuerzo que hemos invertido en estudiarlo, o porque son los que vienen de fuera quienes con mayor ah\u00ednco defienden la ilusi\u00f3n de la pureza.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudi\u00e9 franc\u00e9s por el glamour. El joven adulto que yo era asum\u00eda que Francia representaba la elegancia y el buen gusto, la moda. La literatura y el pensamiento le importaban poco. 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