{"id":6704,"date":"2022-11-19T10:51:49","date_gmt":"2022-11-19T09:51:49","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=6704"},"modified":"2022-11-19T10:52:38","modified_gmt":"2022-11-19T09:52:38","slug":"howards-antiques","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/howards-antiques\/","title":{"rendered":"Howards Antiques"},"content":{"rendered":"\n<p><em>The eye has to travel<\/em> (El ojo debe viajar), pienso cada vez que entro en una tienda de antig\u00fcedades. La c\u00e9lebre frase de Diana Vreeland no hace referencia a lugar alguno: la editora estadounidense se\u00f1alaba m\u00e1s bien el deber que tienen las revistas especializadas, de moda y estilo en su caso, de guiar al lector en un viaje estimulante a trav\u00e9s de las p\u00e1ginas. De ilustraci\u00f3n en fotograf\u00eda y de fotograf\u00eda en art\u00edculo, la lectura debe llevarnos, seg\u00fan Vreeland, en un vagabundeo por otros mundos e ideas. Una evasi\u00f3n reconfortante. Algo parecido ocurre en los buenos anticuarios. Uno visita estos espacios abigarrados y la mirada divaga entre objetos de otras \u00e9pocas, revoloteando sobre la madera, el \u00f3leo y los tejidos. A medio camino entre el museo, el gabinete de curiosidades y el interior burgu\u00e9s, la puesta en escena juega all\u00ed un papel esencial. Todo parece estar dispuesto con el objetivo de seducir, de despertar la sorpresa, la sugesti\u00f3n aterciopelada, <em>baudelariana<\/em>, a veces abrumadora. Como en las iglesias, teatralidad y artificio dominan, envuelven y vencen. \u00abLo m\u00e1s importante es que la tienda tenga un recorrido, que est\u00e9 despejada y vaya guiando al cliente en su visita. Las piezas fuertes deben estar repartidas para dosificar la intensidad\u00bb. Ismael P\u00e1ez creci\u00f3 en una familia de anticuarios. A los 4 a\u00f1os pon\u00eda con su padre un peque\u00f1o puesto en el mercadillo de la Alameda, los domingos por la ma\u00f1ana, fragu\u00e1ndose as\u00ed en el peculiar c\u00edrculo de los amantes de lo viejo. Su madre, Susi, se especializ\u00f3 en los tejidos de otras \u00e9pocas. Madre e hijo ocupan hoy dos espacios contiguos en la calle Bustos Tavera, esa zona del casco hist\u00f3rico discreta y liviana, recogida frente al desm\u00e1n del turismo que arranca a pocos metros. <\/p>\n\n\n\n<p>Visito Howards Antiques, la tienda de Ismael, una ma\u00f1ana de octubre. Un apret\u00f3n de manos firme y decidido, una sonrisa franca, un <em>Me alegro de verte<\/em> lanzado con sabroso acento de barrio. Nos sentamos al fondo. Ismael lleva una perla a modo de pendiente en la oreja derecha y un tatuaje del <em>\u00c1ngel Ca\u00eddo<\/em> de Alexandre Cabanel en uno de los brazos. Bebe de una botellita de San Pellegrino. La puesta en escena personal tambi\u00e9n cuenta, pienso, aunque en este caso contraste con el entorno (\u00bfo no tanto?) y con la idea del anticuario anticuado. \u00abYo soy un <em>chamarilero fino<\/em>. Un anticuario estudia en profundidad la pieza y la conserva expuesta durante meses, a\u00f1os si es preciso, hasta que se vende. Aqu\u00ed compramos y vendemos con el objetivo de que las piezas circulen, que esto sea din\u00e1mico. Tengo que divertirme\u00bb. Miro a mi alrededor. Toda una comunidad de santos, V\u00edrgenes y Cristos pueblan la tienda encerrados en vitrinas o sobre peanas. Marcos, tulipas, molduras, incluso cubiertos de plata se esparcen con soltura por los expositores. Al fondo una cortina adamascada a medio recoger, como en un escenario; por el suelo, alfombras y esterillas. Howards comparte el esp\u00edritu de una tienda de antig\u00fcedades sevillana como Dios manda y lo sofistica con el desali\u00f1o propio de una <em>brocante<\/em> francesa. V\u00edctima propicia, el hechizo empieza a apoderarse de m\u00ed. \u00abNo estudi\u00e9 historia del arte ni nada parecido. He aprendido mirando, tocando. Funciono por el p\u00e1lpito: cuando una pieza me da <em>pellizco<\/em>, tengo que conseguirla como sea. A veces son impulsos casi f\u00edsicos, el objeto o la obra te llama. Luego hay otras cosas que compras porque son comerciales, se van a vender f\u00e1cilmente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Francia y Espa\u00f1a se acercan a lo antiguo desde perspectivas muy alejadas. Si la primera celebra la circulaci\u00f3n de cosas del pasado en innumerables mercadillos y <em>vide-greniers<\/em>, Espa\u00f1a ha dado la espalda durante d\u00e9cadas a todo lo viejo y usado, cautivada por el desarrollo y la modernidad. El franc\u00e9s conserva, el espa\u00f1ol tira a la basura y va al Corte Ingl\u00e9s. \u00abEs verdad, pero Sevilla es una excepci\u00f3n. Aqu\u00ed existe mucha afici\u00f3n a la antig\u00fcedad, a cierta antig\u00fcedad al menos. En otras ciudades, cuando se desmonta una casa por fallecimiento, los descendientes intentan venderlo todo (muebles, tejido, arte, vajilla) y se reparten las beneficios. El sevillano trata de mantenerlo todo en el seno de la familia. Creo que existe una mayor conciencia del valor de todos esos objetos reunidos a lo largo de varias generaciones. Por eso resulta dif\u00edcil comprar en Sevilla. De hecho, a menudo me avisan desde Barcelona de que una familia de aqu\u00ed est\u00e1 vendiendo, como si fuera una operaci\u00f3n secreta, a escondidas. Hay algo de deshonra en el hecho de deshacerse del patrimonio familiar\u00bb. Quiz\u00e1s la devoci\u00f3n a la familia no sea la \u00fanica que explique la inclinaci\u00f3n del sevillano hacia lo antiguo. Los franceses llaman <em>bondieuseries<\/em> (<em>quincalla de Dios<\/em>, <em>baratijas divinas<\/em>) a esos objetos de la piedad popular que uno puede llevarse a casa: estampas, figuritas, velas, rosarios&#8230; La modernidad parisina utiliza este merchandising religioso para decorar alg\u00fan rinc\u00f3n de su apartamento, pero siempre con iron\u00eda. As\u00ed, una <em>sainte Th\u00e9r\u00e8se de Lisieux<\/em> de cer\u00e1mica se coloca en una estanter\u00eda de la cocina, un grabado del martirio de <em>saint S\u00e9bastien<\/em> sobre las cremas y los perfumes en el cuarto de ba\u00f1o. No hay lugar para la veneraci\u00f3n, ni para el apego sentimental, al contrario de lo que suele ocurrir en Sevilla. En Par\u00eds el objeto piadoso se ha desprendido de su funci\u00f3n original, en Sevilla la sigue cumpliendo. Howards tiene algo para ambos clientes. \u00abAdem\u00e1s aqu\u00ed est\u00e1n las hermandades, tanto las j\u00f3venes como las de solera, que buscan siempre renovar o mejorar su patrimonio. De todas formas, en Sevilla se vende lo que se vende. Intentamos vender mueble industrial y no funcion\u00f3. Tengo varias litograf\u00edas de Warhol en un caj\u00f3n porque nadie las quiere. Objetos pop de los a\u00f1os 70, tampoco&#8230;\u00bb.  <\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY el Jueves? \u00abProbablemente sea el mercadillo m\u00e1s antiguo de Europa pero actualmente no est\u00e1 en su mejor momento. Creo que el Ayuntamiento deber\u00eda cogerlo y renovarlo. Siempre fue un punto de encuentro de profesionales: ah\u00ed est\u00e1n las fotos de principios del siglo XX, con el cristalero, el cacharrero, el anticuario&#8230; En alg\u00fan momento todo eso se diluy\u00f3 en un revoltijo de baratura y de cosas encontradas en los contenedores. Nosotros intentamos cambiar el g\u00e9nero todas las semanas, hacer algo digno. Habr\u00eda que replantearse el Jueves como una vitrina para la gente de la profesi\u00f3n, para los artesanos tambi\u00e9n. Cualquier ciudad importante tiene un buen mercadillo de antig\u00fcedades. En Sevilla es muy dif\u00edcil\u00bb. Un conocido, tal vez del barrio, entra y pregunta a Ismael el precio de tres Ni\u00f1os Jes\u00fas. Tiene uno en su casa, quiere saber cu\u00e1nto podr\u00eda obtener deshaci\u00e9ndose de \u00e9l. En mi siguiente visita, otro hombre pasa por la tienda hablando de una Dolorosa que est\u00e1 dispuesto a vender. Tomo conciencia entonces de c\u00f3mo el negocio est\u00e1 aqu\u00ed imbricado en la vida de la gente y su patrimonio, sus recuerdos quiz\u00e1s, su supervivencia a veces. Las obras de arte, el mobiliario, los objetos de la vida cotidiana, m\u00e1s all\u00e1 de la fascinaci\u00f3n novelesca que puedan despertar, son gajos de historias dispersados seg\u00fan el capricho del tiempo. <\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/howardsantiques\/?hl=es\">https:\/\/www.instagram.com\/howardsantique<\/a>s<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6807\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-225x300.jpeg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-360x480.jpeg 360w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0381-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6809\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-225x300.jpeg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-360x480.jpeg 360w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0394-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6811\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-225x300.jpeg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-360x480.jpeg 360w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0389-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6813\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-225x300.jpeg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-360x480.jpeg 360w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/11\/IMG_0380-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>The eye has to travel (El ojo debe viajar), pienso cada vez que entro en una tienda de antig\u00fcedades. 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