{"id":6053,"date":"2022-05-22T09:11:47","date_gmt":"2022-05-22T07:11:47","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=6053"},"modified":"2022-05-22T09:13:31","modified_gmt":"2022-05-22T07:13:31","slug":"taller-de-encuadernacion-sebastian-rodriguez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/taller-de-encuadernacion-sebastian-rodriguez\/","title":{"rendered":"Taller de encuadernaci\u00f3n Sebasti\u00e1n Rodr\u00edguez"},"content":{"rendered":"\n<p>Como siempre me pasa cuando visito el taller de un artesano, me siento rid\u00edculo. \u00bfQu\u00e9 pinto yo aqu\u00ed, tratando de entender en un rato un <em>savoir faire<\/em> pulido a lo largo de los siglos? Qu\u00e9 inconsistente mi m\u00f3vil, mi c\u00e1mara de fotos, mi cuaderno para tomar notas. Uno tiene que quitarse el sombrero cuando escucha hablar a alguien como Sebasti\u00e1n Rodr\u00edguez, encuadernador desde hace casi 60 a\u00f1os. Hoy todos amamos la artesan\u00eda, lo hecho a mano. Instagram, las revistas de tendencias y las gu\u00edas de viaje se extas\u00edan ante esos talleres m\u00e1s o menos escondidos donde se afanan artesanos anclados en otra \u00e9poca. Las im\u00e1genes de esos lugares, hermosos y pintorescos, junto a la idea del trabajo manual, nos seducen al plantearnos una alternativa a la vida hiperconectada que llevamos. Pero realmente \u00bfqui\u00e9n de nosotros ser\u00eda capaz de encerrarse durante a\u00f1os para perfeccionar una t\u00e9cnica artesanal, casi siempre en soledad y con una retribuci\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s que fluctuante? A m\u00ed me costar\u00eda mucho. Admiro a los que eligen ese camino y cuando los visito en su lugar de trabajo, siempre me presento con reverencia y humildad. <\/p>\n\n\n\n<p>Hace a\u00f1os que paso por delante del taller de encuadernaci\u00f3n de la calle Amparo. Cuando por fin un d\u00eda decido entrar, Sebasti\u00e1n est\u00e1 terminando un trabajo sobre el mostrador. Le hablo de Bonjour S\u00e9ville, de mi inter\u00e9s por escribir un texto sobre su historia. \u00c9l se muestra sorprendido ante la posibilidad de que su vida y su oficio puedan interesar a alguien. A lo largo de nuestra conversaci\u00f3n, percibo en \u00e9l cierta incredulidad: \u00bfqui\u00e9n es este extra\u00f1o que se presenta en mi taller y que me pide que le hable mi actividad? \u00bfPara qu\u00e9 todo esto? Por mi parte, vacilo: \u00bfno deber\u00eda dejar tranquilo a este se\u00f1or? \u00bfQu\u00e9 necesidad hay de escudri\u00f1ar los rincones de la ciudad, de exponer en las redes sociales lugares como este, felizmente ajeno a tecnolog\u00edas y tendencias? Mi determinaci\u00f3n flojea m\u00e1s que nunca. Me siento un mercader, un <em>influencer<\/em>, lo peor. Pero es Sebasti\u00e1n quien me saca de mis dudas. Me invita a entrar en la casa, a atravesar el patio y visitar la parte trasera del taller. Qu\u00e9 privilegio, pienso. \u00bfC\u00f3mo rechazar semejante amabilidad? Despu\u00e9s comprender\u00e9 que se trata tambi\u00e9n de desapego. Sebasti\u00e1n me abre las puertas de su casa y de su oficio desde la libertad que da la modestia. \u00abEn mi casa siempre hubo libros, cajas llenas debajo de las camas. Mi padre era librero de viejo y compraba y vend\u00eda constantemente. Cuando compr\u00f3 esta casa, instal\u00f3 aqu\u00ed el negocio, en la planta baja, donde estamos ahora mismo. Al poco tiempo tuvo la oportunidad de comprar toda la maquinaria y los instrumentos del antiguo taller de encuadernaci\u00f3n M\u00e1rquez, que estaba en la calle Mateos Gago, y se lo trajo todo aqu\u00ed\u00bb. Sebasti\u00e1n me muestra su colecci\u00f3n de hierros para marcar las pieles que se utilizan en la encuadernaci\u00f3n: letras, escudos, coronas, s\u00edmbolos&#8230; Todos los estilos est\u00e1n representados, desde el mud\u00e9jar al rom\u00e1ntico, pasando por el plateresco. \u00abYo ya hab\u00eda comenzado, a los 14 a\u00f1os, a trabajar en la imprenta y en el taller de los Salesianos. Hay que tener en cuenta que entonces, en los a\u00f1os 60, hab\u00eda muchas imprentas por toda Sevilla. Los comerciantes recurr\u00edan mucho a ellas para imprimirlo todo: facturas, cartas, libros de cuentas&#8230; En paralelo, encuadernar era bastante m\u00e1s frecuente que hoy; se encuadernaban las tesis doctorales, por supuesto, pero tambi\u00e9n las colecciones de varios n\u00fameros de una revista. Hoy se ha convertido en algo minoritario\u00bb.  <\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-683x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6174\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-683x1024.jpg 683w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-200x300.jpg 200w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-768x1152.jpg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-1024x1536.jpg 1024w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-1365x2048.jpg 1365w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_0737-scaled.jpg 1707w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>En la librer\u00eda paterna, Sebasti\u00e1n utiliza los conocimientos adquiridos en los Salesianos para encuadernar y restaurar libros antiguos. Por el momento, su trabajo reproduce lo que ha aprendido en Sevilla de la mano de viejos artesanos: labores repetitivas, sin demasiada proyecci\u00f3n art\u00edstica. \u00abEntonces me fui a Barcelona a completar mi formaci\u00f3n. Cuando volv\u00ed, empec\u00e9 a emplear una t\u00e9cnica m\u00e1s cuidada y m\u00e1s en la corriente de la encuadernaci\u00f3n art\u00edstica moderna. Resulta curioso: tuve que salir de Sevilla para perfeccionar y para actualizar mi oficio\u00bb. Volvemos al espacio principal del taller, el que da a la calle. Una hilera de hermosos papeles de aguas cuelga al fondo, todos confeccionados aqu\u00ed. Sebasti\u00e1n me muestra entonces algunas de las operaciones que intervienen en la encuadernaci\u00f3n de un libro, un proceso rico y complejo, lleno de posibilidades. Acepto que no voy a comprender ese proceso en estos pocos minutos. Lo que s\u00ed hago es sumergirme en el vocabulario t\u00e9cnico del oficio. Descubro que un objeto en apariencia sencillo como un libro est\u00e1 compuesto por numerosas partes, cada una con un nombre evocador: gracias, cabezadas, cofia, media ca\u00f1a, nervios&#8230; \u00abEl oficio ha evolucionado mucho. Hoy hay gente que hace cosas totalmente nuevas, muy interesantes. Yo tambi\u00e9n he introducido innovaciones en la t\u00e9cnica, como el uso del metal en las tapas y guardas. Cuando uno encuaderna un libro cl\u00e1sico, es necesario adaptarse a la \u00e9poca, al estilo; sin embargo, cuando se trata de algo moderno, el libro es como un lienzo en blanco que permite una gran libertad al encuadernador. Ah\u00ed es donde se puede experimentar\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Lo antiguo, lo moderno: conceptos que, lejos de limitar, parecen liberar el trabajo de Sebasti\u00e1n. Con su mirada pragm\u00e1tica y libre, la nostalgia le es ajena. Por m\u00e1s que intento arrancarle alguna queja, alg\u00fan suspiro por el pasado, \u00e9l no cae en la trampa. \u00abTodo va cambiando. Ya casi no quedan imprentas en el centro. Todo el mundo imprime por Internet. Tampoco talleres de encuadernaci\u00f3n. El paisaje de la ciudad ha cambiado enormemente en ese aspecto. \u00bfEra mejor antes? A m\u00ed hay cosas en la Sevilla de hoy que no me gustan, pero antes tambi\u00e9n las hab\u00eda. Las cosas son as\u00ed y hay que aceptarlas\u00bb. Yo, a trav\u00e9s de mi iPhone y de mi c\u00e1mara, me aferro a la melancol\u00eda; Sebasti\u00e1n, trabajando con sus manos, rodeado de herramientas m\u00e1s que centenarias, est\u00e1 anclado en el presente, desprendido y ligero. Tal vez ese sea el secreto del artesano. <\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-768x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6172\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-768x1024.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-225x300.jpeg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-1152x1536.jpeg 1152w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-1536x2048.jpeg 1536w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-360x480.jpeg 360w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/IMG_8764-scaled.jpeg 1920w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como siempre me pasa cuando visito el taller de un artesano, me siento rid\u00edculo. \u00bfQu\u00e9 pinto yo aqu\u00ed, tratando de entender en un rato un savoir faire pulido a lo largo de los siglos? 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