{"id":5693,"date":"2021-04-24T22:30:50","date_gmt":"2021-04-24T20:30:50","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/?p=5693"},"modified":"2021-05-27T22:19:38","modified_gmt":"2021-05-27T20:19:38","slug":"historias-de-itaca-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/historias-de-itaca-iii\/","title":{"rendered":"Historia(s) de Itaca (III)"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Esta serie de textos nace de mis conversaciones con Jos\u00e9 Antonio Campillo, fundador y propietario de Itaca, el m\u00edtico espacio, abierto en 1979, de la calle Amor de Dios. Las primeras tuvieron lugar por tel\u00e9fono, entre Par\u00eds y Sevilla, a lo largo de octubre de 2020. Luego se sucedieron otros encuentros&nbsp;cara&nbsp;a&nbsp;cara&nbsp;en&nbsp;varios&nbsp;caf\u00e9s&nbsp;y&nbsp;bares&nbsp;sevillanos,&nbsp;que&nbsp;me&nbsp;permitieron&nbsp;afinar&nbsp;el&nbsp;relato&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;historia&nbsp;del&nbsp;club,&nbsp;indisociable&nbsp;del&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;vida&nbsp;de&nbsp;Jos\u00e9&nbsp;Antonio y de la propia ciudad. Para este tercera parte, he contado adem\u00e1s con el testimonio de otras personas que han participado en el devenir del club a lo largo de los a\u00f1os: Luis Yanguas, DJ entre 1988 y 2000; Mae, su sucesor hasta el d\u00eda de hoy; &nbsp;Felipe&nbsp;Vivas, creador infatigable;&nbsp;Tina&nbsp;Cristal,&nbsp;artista&nbsp;de&nbsp;los&nbsp;espect\u00e1culos&nbsp;de&nbsp;los&nbsp;mi\u00e9rcoles&nbsp;de&nbsp;madrugada.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>El Diccionario panhisp\u00e1nico de dudas de la Real Academia Espa\u00f1ola se\u00f1ala que \u00cdtaca se pronuncia habitualmente en espa\u00f1ol como palabra esdr\u00fajula y que, por tanto, debe llevar tilde. He preferido utilizar&nbsp;la&nbsp;forma&nbsp;llana&nbsp;de&nbsp;la&nbsp;misma,&nbsp;Itaca,&nbsp;tal&nbsp;vez&nbsp;incorrecta&nbsp;pero&nbsp;consagrada&nbsp;por&nbsp;las&nbsp;miles&nbsp;de&nbsp;personas&nbsp;que,&nbsp;desde&nbsp;hace&nbsp;40&nbsp;a\u00f1os,&nbsp;han&nbsp;frecuentado&nbsp;esta&nbsp;isla&nbsp;de&nbsp;libertad&nbsp;en&nbsp;el&nbsp;centro&nbsp;de&nbsp;Sevilla.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<p><strong>Un chico conduce hacia Matalasca\u00f1as en los a\u00f1os 70. Como muchos fines de semana, escapa de Sevilla buscando soledad, calma. Huye de su trabajo en la f\u00e1brica, de su puesto en el sindicato, de la represi\u00f3n asfixiante. Huye tambi\u00e9n de s\u00ed mismo, de la paliza que su padre le dio a los once a\u00f1os por mariquita. Una se\u00f1al en la carretera le hace desviarse de su destino, casi sin pensar: El Roc\u00edo. Llegado a la extra\u00f1a aldea, el coche levanta nubes de polvo al avanzar por calles que parecen salidas de un <\/strong><em><strong>western<\/strong><\/em><strong>. Finalmente, para ante la Ermita. En su interior, el chico se sienta frente al altar, sin saber muy bien qu\u00e9 hace ah\u00ed. Es la primera vez que visita el santuario. \u00abRecuerdo que empec\u00e9 a hablar interiormente, sin demasiado control, a sacar de m\u00ed algo que era medio confesi\u00f3n, medio oraci\u00f3n. Recuerdo una mirada que encerraba una comprensi\u00f3n infinita, que me dec\u00eda <\/strong><em><strong>No pasa nada.&nbsp;<\/strong><\/em><strong>Nadie&nbsp;conoc\u00eda&nbsp;entonces&nbsp;mi&nbsp;homosexualidad\u00bb. A ra\u00edz de ese encuentro, el chico participar\u00e1 puntualmente en la peregrinaci\u00f3n que cada a\u00f1o realizan miles de personas, \u00abesa comuna hippy ambulante\u00bb, hacia las marismas del Guadalquivir. \u00abEl Camino es un camino de reflexi\u00f3n con pautas muy marcadas: unas veces se canta, otras se reza, o las dos cosas a la vez. Otras veces, muchas, se da rienda suelta a la diversi\u00f3n y al jolgorio que, desde mi punto de vista, para nada est\u00e1n re\u00f1idos con lo religioso. La convivencia hace aflorar el amor entre la gente. Hay momentos, tremendos de emotividad, en que quieres abrazar a todo el mundo. No he encontrado un sentimiento de hermandad parecido en ning\u00fan sitio\u00bb. Resulta curioso c\u00f3mo las palabras de Jos\u00e9 Antonio al hablar de la romer\u00eda del Roc\u00edo concuerdan con las de los que vivieron la \u00e9poca de oro de Itaca: \u00abItaca uni\u00f3 a una generaci\u00f3n\u00bb, sentencia Luis Yanguas; \u00abaquella sensaci\u00f3n de fiesta y conexi\u00f3n es irrepetible. La gente aplaud\u00eda cuando se encend\u00edan las luces y la noche terminaba\u00bb, recuerda Mae. \u00bfY si la chispa que prendi\u00f3 el fuego de Itaca hubiera que buscarla en el Roc\u00edo? En cualquier caso, la discoteca de la calle Amor de Dios fue en sus mejores momentos un lugar de peregrinaci\u00f3n para muchos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe considero un revolucionario del amor, como fui un revolucionario de la lucha obrera. Adem\u00e1s, soy impulsiva y analfabeta\u00bb. Jos\u00e9 Antonio tiene ganas de hablar. Est\u00e1 a gusto. Llevamos varios encuentros en diversos bares de la Alameda de H\u00e9rcules, yo cuaderno y grabadora en mano. \u00c9l sigue desenmara\u00f1ando los 40 a\u00f1os de historia de Itaca. A medida que me va contando, percibo en su voz, en su mirada, la sorpresa de quien toma conciencia de todo lo vivido y creado, a menudo olvidado. Tras repasar los primeros pasos del club, llegamos al momento cumbre, a esos a\u00f1os que forjaron el mito. Pero tambi\u00e9n noto, muy sutil, cierta decepci\u00f3n por la labor no reconocida, quiz\u00e1s tambi\u00e9n ca\u00edda en el olvido (\u00abItaca no es ni sombra de lo que fue. Los chicos de hoy no conocen su historia\u00bb, me dir\u00e1 Tina Cristal). Personalmente, no recuerdo la primera vez que entr\u00e9 en el club, pero s\u00ed la primera vez que alguien me habl\u00f3 de \u00e9l. Fue a finales de los a\u00f1os 90. Me dijeron que en Amor de Dios exist\u00eda un lugar, que nadie hab\u00eda visitado, donde se hac\u00eda intercambio de parejas. La an\u00e9cdota da fe de los falsos rumores y de las leyendas que envolv\u00edan al local. El aura en torno a Itaca luc\u00eda entonces desde hac\u00eda m\u00e1s de diez a\u00f1os. Luis Yanguas rememora aquella d\u00e9cada dorada en que el espacio, lugar de culto para toda una comunidad de incondicionales, hac\u00eda tambi\u00e9n fantasear a los no iniciados. \u00abLa gente que pasaba por delante no sab\u00eda lo que ocurr\u00eda all\u00ed dentro. Itaca era un mundo, una familia compuesta por personas de toda la provincia, de toda Espa\u00f1a, de toda Europa. Aun hoy, la gente tiene mucha nostalgia de aquellos a\u00f1os\u00bb. Esa \u00e9poca decisiva empieza en 1988, cuando el bar experimenta una metamorfosis total. Ya transformado en discoteca, Itaca ser\u00e1 a partir de entonces un santuario del placer, de la fraternidad y de la libertad \u00fanico en la Espa\u00f1a de entonces.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una revoluci\u00f3n sevillana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Antonio frecuenta varios clubes antes de emprender la transformaci\u00f3n de Itaca. En Mallorca, visita \u00c1baco: \u00abBarroco <em>mariconil<\/em> tremendo en una casa-palacio llena de jarrones. Pon\u00edan Wagner y ca\u00edan p\u00e9talos del cielo. Un lugar para maricas refinadas\u00bb. Este esp\u00edritu abigarrado y decadente, tan sevillano por otra parte, ser\u00e1 uno de los ingredientes del cocktail que Jos\u00e9 Antonio elaborar\u00e1 en la ciudad. 1988 es el a\u00f1o del gran cambio. Tras varios meses de obras, el nuevo Itaca abre sus puertas y Sevilla se quita un velo m\u00e1s, o dos. Con todas las cartas sobre la mesa, la apuesta del club es radical e in\u00e9dita en la ciudad: una discoteca <em>de ambiente<\/em> con todas las de la ley, en pleno centro y con unos medios nunca vistos. El espacio aparece decorado con estatuas, columnas y jarrones. En las paredes, los murales de Felipe Vivas, realizados con pan de oro, despliegan una Arcadia poblada de fornidos muchachos en actitudes equ\u00edvocas. Un homenaje al pasado de Sevilla, a sus palacios renacentistas y a sus ruinas de It\u00e1lica, y tambi\u00e9n un gui\u00f1o a los p\u00e9plums que excitaban la curiosidad de Jos\u00e9 Antonio cuando ni\u00f1o. Una fascinaci\u00f3n por la Antig\u00fcedad grecolatina ineludible en cualquier maric\u00f3n que se precie, al menos hasta hace una generaci\u00f3n. \u00abQuer\u00eda combinar esas referencias con el cariz sexual y libre que el espacio hab\u00eda adquirido con los a\u00f1os, desde aquellas primeras proyecciones de cine X y aquel amago de cuarto oscuro\u00bb. El club responde a un proyecto ambicioso pero bien meditado, coherente y sincero, como el discurso de su impulsor. Tambi\u00e9n heterog\u00e9neo e inesperado, como la ciudad misma. Pero, m\u00e1s que por la puesta en escena, el nuevo Itaca supone un hito por sus dimensiones. Tras la anexi\u00f3n del local de una antigua ferreter\u00eda, su superficie se ha duplicado y abarca dos plantas, con cine porno y cuarto oscuro. Solo en Madrid y en Barcelona existe alguna discoteca gay de esas caracter\u00edsticas. El \u00e9xito es inmediato. Luis Yanguas, que empieza a trabajar como DJ en este momento, recuerda aquellas primeras noches tras la reapertura, en diciembre del 88: \u00abEntr\u00e1bamos boquiabiertos. Parec\u00eda imposible que un club as\u00ed existiera en Sevilla\u00bb. La gente, mucha gente, empieza a acudir: viene de los barrios, de los pueblos y, poco a poco, de otras provincias de Andaluc\u00eda. El club se llena cada noche hasta el amanecer. Muchos vienen atra\u00eddos por el cuarto oscuro, que, ahora en la planta de arriba y mejor acondicionado, exorcisa la represi\u00f3n y la frustraci\u00f3n de a\u00f1os. \u00abTuvimos que ense\u00f1ar a los chicos a canalizar el \u00edmpetu con el que entraban. En Barcelona se hab\u00eda abierto un local con cuarto oscuro que no funcion\u00f3, porque aquello era una verbena. Aqu\u00ed hicimos mucha pedagog\u00eda, sobre todo en cuanto al respeto y al tacto que hay que tener en un lugar as\u00ed. Hubo que educar mucho\u00bb, recuerda Jos\u00e9 Antonio. En Itaca solo pueden entrar hombres. El morbo y el cotilleo quedan fuera. Frente a un mundo invadido por la heterosexualidad, el club se da el gusto de consagrar un espacio imaginario, ut\u00f3pico y, en aquel momento, muy necesario.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente sigue viniendo, cada vez m\u00e1s: chicos j\u00f3venes y no tanto, en pareja, solteros, casados. Gente com\u00fan y gente famosa. Gente del cine, de la pol\u00edtica, del ej\u00e9rcito. Curas. Un cardenal. Un se\u00f1or del Aljarafe viene todos los fines de semana con una bolsa de pl\u00e1stico, de la que un par de tacones que se calza nada m\u00e1s entrar en el club. Subido a ellos toda la noche, por la ma\u00f1ana vuelve a su pueblo, y probablemente a una vida de ocultaci\u00f3n, llevando zapato de caballero. Nadie mira a nadie, nadie hace comentarios. Todos los clientes participan de la fiesta en pie de igualdad. Y la fiesta se alimenta, se enriquece de este clima plural e inclusivo. Las luces de colores iluminan cada noche a una multitud palpitante que se revuelve como un cuerpo en libertad. Felipe Vivas evoca la heterogeneidad de la pista de baile, donde \u00abel duque alternaba con el alba\u00f1il\u00bb. Itaca es, en palabras de Luis Yanguas, \u00abuna democracia perfecta\u00bb, donde todos, absolutamente todos, gozan de iguales derechos. Esta pol\u00edtica supone un corte de mangas al clasismo y a la caspa tradicionales de las discotecas de Sevilla. Itaca mira m\u00e1s all\u00e1. Su pista de baile y su cuarto oscuro son en estos a\u00f1os los lugares m\u00e1s cosmopolitas de la ciudad. Pronto, su notoriedad traspasa Despe\u00f1aperros y, con el tiempo, tambi\u00e9n los Pirineos: la gente viene a Sevilla, desde diversos puntos de Espa\u00f1a y de Europa, para conocer este \u00abpara\u00edso gay\u00bb, como lo evoca Yanguas. \u00abItaca estaba incre\u00edblemente cargado sexualmente\u00bb. El objetivo de su fundador, crear un lugar de encuentro y de diversi\u00f3n, seguro y diverso, queda cumplido. Su af\u00e1n por integrar, por acercar, presente ya en aquel muchacho que aspiraba a borrar divisiones en su pueblo, sigue intacto. Jos\u00e9 Antonio declara: \u00ab&nbsp;Siempre, tambi\u00e9n hoy, me he resistido a encasillar Itaca: no es un club para gente mayor, ni para gente joven, ni para osos. Es un espacio acogedor y esa ha sido, creo, una de las claves del \u00e9xito. El lema no es <em>Divide y vencer\u00e1s<\/em>, es <em>Re\u00fane y vencer\u00e1s<\/em>\u00bb. O, como dec\u00edan las madres en Villanueva del R\u00edo y Minas para restaurar la solidaridad cuando sus ni\u00f1os se peleaban: <em>Entre todas los parimos<\/em>. En aquellos a\u00f1os, los propios clientes acu\u00f1an el t\u00e9rmino <em>Itacasa<\/em>: el club es sin duda un segundo hogar para muchos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"647\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser14-1024x647.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5706\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser14-1024x647.jpeg 1024w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser14-300x190.jpeg 300w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser14-768x485.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption>Fiesta romana en Itaca, a\u00f1os 90 (todas las fotos son cortes\u00eda de Jos\u00e9 Antonio Campillo).<\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"651\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser3-1024x651.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5708\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser3-1024x651.jpeg 1024w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser3-300x191.jpeg 300w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser3-768x488.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"658\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser9-658x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5710\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser9-658x1024.jpeg 658w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser9-193x300.jpeg 193w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser9-768x1195.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"658\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser10-658x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5712\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser10-658x1024.jpeg 658w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser10-193x300.jpeg 193w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Num\u00e9riser10-768x1195.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una modernidad sevillana <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00fasica es uno de los pilares del proyecto. \u00abItaca siempre ha puesto la mejor m\u00fasica de Sevilla\u00bb. Tras una primera etapa dominada por los sonidos comerciales del momento, el <em>house<\/em> hace su irrupci\u00f3n y se queda. Todos los a\u00f1os, Jos\u00e9 Antonio y Manolo, su pareja y la otra mitad de Itaca, env\u00edan a Londres a Luis Yanguas con la misi\u00f3n de husmear la m\u00fasica que se baila en los clubs de la ciudad. A su vuelta a Sevilla, el DJ se trae en la maleta estos sonidos punteros. Adem\u00e1s, varios amigos env\u00edan vinilos con lo \u00faltimo desde Estados Unidos. A finales de los 80, la capital brit\u00e1nica se sacude el yugo del thatcherismo a ritmo de <em>acid house<\/em> y entreg\u00e1ndose al abrazo de la qu\u00edmica. El Segundo Verano del Amor (<em>Second Summer of Love<\/em>) hace florecer <em>raves parties<\/em> y <em>smileys<\/em> por todo el pa\u00eds entre 1988 y 1989. Existe un documental de la BBC, realizado en aquellos a\u00f1os, en el que un grupo de j\u00f3venes comparte sus experiencias con el \u00e9xtasis. Una de las chicas habla de la conexi\u00f3n con los otros y describe una pista de baile llena de manos elev\u00e1ndose hacia lo alto, hacia las luces l\u00e1ser, \u00abcomo una escena b\u00edblica\u00bb. El Roc\u00edo no queda lejos. En sus viajes, Luis Yanguas absorbe esta cultura y se la trae a Sevilla: \u00abEvidentemente, el \u00e9xtasis un\u00eda a la gente, pero el <em>house<\/em> fue el verdadero aglutinante\u00bb. Yanguas se\u00f1ala que \u00abla m\u00fasica que se bailaba en Itaca era la que se bailaba en los circuitos internacionales. La gente que llegaba de Berl\u00edn o de Par\u00eds flipaba\u00bb. El contrapunto a este ambiente cosmopolita lo ponen las sevillanas que se intercalan en medio de la sesi\u00f3n: la m\u00fasica para y los hombres bailan en pareja por Los Romeros de la Puebla o por Ecos del Roc\u00edo. Le doy un sorbo a mi caf\u00e9 y le pregunto a Jos\u00e9 Antonio si, en aquella \u00e9poca, eran conscientes de lo que hab\u00edan creado. \u00abNos d\u00e1bamos cuenta de que Itaca era un antes y un despu\u00e9s. En Sevilla, nadie se hab\u00eda atrevido a plantarse con tanta valent\u00eda, a sacar la cabeza del agujero. Por otro lado, cuando viaj\u00e1bamos, la mayor\u00eda de la gente que nos encontr\u00e1bamos hab\u00eda o\u00eddo hablar del club\u00bb. La perplejidad le invade al recordar. Itaca fue \u00abun milagrito\u00bb que cuesta creer: \u00abNo s\u00e9 c\u00f3mo nos atrevimos con todo aquello, en aquella \u00e9poca y en esta ciudad\u00bb. La historia del club, visitado de inc\u00f3gnito por arist\u00f3cratas y por dise\u00f1adores de fama internacional, pone en entredicho la cerraz\u00f3n y el inmovilismo end\u00e9micos de Sevilla, desvelando una identidad mucho m\u00e1s compleja y plural. La ciudad aparece como una milhoja cuyos pliegues, invisibles para la vista, contribuyen al sabor del bocado. Itaca florece porque sus ra\u00edces se hunden profundamente en la actividad creativa y contestataria de la Alameda de H\u00e9rcules de los a\u00f1os 70 y 80. Los <em>domingos buhoneros<\/em>, los movimientos vecinales, los carnavales, los espect\u00e1culos del Teatro Real, en una casa okupa de la calle Joaqu\u00edn Costa&#8230; Ese es el terreno que nutre el devenir del club. H\u00edbrida y polifac\u00e9tica, la Sevilla del momento lo acoge y acomoda, y adem\u00e1s le proporciona una plantilla de artistas (pintores, dise\u00f1adores, actores) que moldea su identidad.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos a\u00f1os, una parte de ese equipo art\u00edstico que gravita alrededor del club vive en los pisos de arriba. Todo el edificio parece sacado de un c\u00f3mic de Nazario. Felipe Vivas recuerda: \u00abEra un subir y bajar continuo de chicos y de amigos. La puerta principal no cerraba bien, solo hab\u00eda que empujarla para entrar. Algunos clientes sal\u00edan de Itaca y se met\u00edan dentro, utilizando las escaleras o el ascensor para sus escarceos\u00bb. Los due\u00f1os del club viven en la primera planta, donde uno de los apartamentos ha sido convertido, durante la gran transformaci\u00f3n, en cuarto oscuro. En la segunda vive Antonia (*), <em>la Caravaca <\/em>, con su hija Laura, modelo punk. Sordomuda, cardado y joyas, Antonia hace el gesto de pasarse un dedo por la mejilla para preguntarles  por su orientaci\u00f3n sexual a los camareros de Itaca, que viven en el piso de al lado. Aunque no puede o\u00edr la m\u00fasica que sube del club, se queja de que las paredes de su dormitorio vibran y de que la cama tiembla. La tercera planta est\u00e1 ocupada por Luc\u00eda Pey\u00f3n, due\u00f1a de todo el edificio. En la \u00faltima, do\u00f1a Pepita, la farmac\u00e9utica, y sus hijas; en el apartamento de enfrente, Felipe comparte piso con Luis Yanguas, con alumnos de la facultad de Bellas Artes y \u00abcon todos los gays de Sevilla\u00bb. La azotea sirve de solarium y de mentidero: \u00abNos sub\u00edamos en ba\u00f1ador, con las toallas, a tomar el sol. Aquello parec\u00eda San Francisco. Tambi\u00e9n \u00edbamos a veces de madrugada para otras cosas\u00bb. Ese apartamento, \u00absituado encima de uno de los clubs m\u00e1s deseados de Espa\u00f1a\u00bb, asiste a un incesante traj\u00edn de visitas, llegadas de Madrid, de Barcelona o de fuera del pa\u00eds. Al amanecer, cuando Itaca cierra, la fiesta sigue para algunos en la cuarta planta. Pero el cl\u00edmax llega el d\u00eda de la fiesta romana, cuando el piso recibe a un nutrido grupo de amigos. All\u00ed calientan, entre copas y poppers, antes de bajar disfrazados a la m\u00edtica cita.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"500\" height=\"500\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/4593BFF5-A351-415C-8613-044F8F2F754A.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5719\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/4593BFF5-A351-415C-8613-044F8F2F754A.jpeg 500w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/4593BFF5-A351-415C-8613-044F8F2F754A-150x150.jpeg 150w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/4593BFF5-A351-415C-8613-044F8F2F754A-300x300.jpeg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><figcaption><em>Smiley<\/em>, la sonrisa eterna del Segundo Verano del Amor. <\/figcaption><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p><strong>La fiesta romana y los shows <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Antonio detalla: \u00abTodo empezaba en las mercer\u00edas. Semanas antes de la fiesta, los maricones de la ciudad compraban telas y cintas para confeccionar sus disfraces\u00bb. La fiesta romana ocupa un puesto de honor entre los recuerdos de todas las personas entrevistadas para la escritura de esta serie de textos. Su creaci\u00f3n supone un golpe maestro, no solo de los due\u00f1os, sino de todo la <em>familia<\/em> de Itaca. \u00abNos envalentonamos y decidimos montar una bacanal con todas las de la ley\u00bb. Esperada con ansias por muchos, esta cita anual, extravagante y excesiva, consolida el mito de Itaca. La fiesta tiene lugar en noviembre, un d\u00eda entre semana, y solo es accesible para los clientes vestidos para la ocasi\u00f3n. El espacio se transforma en una villa romana preparada para una org\u00eda. Quiz\u00e1s sea el momento en el que Itaca mejor se reconozca en sus or\u00edgenes: triclinios, bandejas cargadas de fruta, estatuas y cortinas, incienso&#8230; Un decorado kitsch y suntuoso. \u00abLa sensaci\u00f3n de fiesta era total\u00bb, recuerda Mae. \u00abLa gente reservaba aquella noche y ven\u00eda de muchos lugares distintos, \u00fanicamente para estar en Itaca\u00bb. Por su parte, Felipe Vivas rememora la noche en que se visti\u00f3 de Cleopatra para asistir a la fiesta: \u00abCubierto de velos, mis amigos m\u00e1s fuertes me llevaron en una parihuela desde mi casa, en Conde de Torrej\u00f3n. Los coches se paraban al verme pasar. Al llegar a Itaca, tuvieron que abrir las puertas de par en par para mi entrada triunfal\u00bb. En una de nuestras citas, Jos\u00e9 Antonio me entrega dos sobres con fotos antiguas del evento. Veo caras ufanas que parecen sacadas del <em>Satiric\u00f3n<\/em> de Fellini o de una aventura de Ast\u00e9rix. Cuerpos de hombre pre-Instagram, reales. Por supuesto, no veo ning\u00fan m\u00f3vil. \u00abEsa forma de estar en un club se ha ido perdiendo\u00bb, lamenta Mae. Al terminar la fiesta, por la ma\u00f1ana, los romanos invaden las calles del Centro. Cogidos de la cintura, cantando, ebrios y contentos, remolonean en t\u00fanica y falda, vuelven a sus casas o se dejan llevar a casa de otro. Los taxistas que los recogen se preguntan si est\u00e1n rodando una pel\u00edcula en la ciudad. Sin embargo, siendo cita ineludible, la fiesta romana no es la \u00fanica: \u00abNos re\u00edamos de todo. Montamos fiestas de canc\u00e1n, de lagarteranas, del Descubrimiento, de vaqueros&#8230; Incluso la fiesta del apag\u00f3n, cuando cada cliente llevaba una linterna y todo el bar estaba a oscuras\u00bb. El dinamismo y la reinvenci\u00f3n constantes definen el esp\u00edritu del club desde el principio. <\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"1024\" height=\"575\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C-1024x575.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5716\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C-1024x575.jpeg 1024w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C-300x169.jpeg 300w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C-768x432.jpeg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C-1070x600.jpeg 1070w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/3D31382F-0994-41DE-A637-BB0AC45C8E4C.jpeg 1746w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><em>Satiric\u00f3n<\/em> (Federico Fellini, 1969). <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En los primeros tiempos, Itaca organizaba una cruz de mayo. Una peque\u00f1a performance a cargo de una travesti amenizaba el evento: movi\u00e9ndose por el bar y alternando, la improvisada animadora repart\u00eda bolsitas de <em>chochitos<\/em> entre los clientes. Con los a\u00f1os, este embri\u00f3n de espect\u00e1culo se sofistica y se institucionaliza los mi\u00e9rcoles de madrugada. \u00abTodo estaba muy trabajado. Era como una obra de teatro, con una presentaci\u00f3n, solos, n\u00fameros de conjunto y un final. Hab\u00eda un gui\u00f3n, un hilo conductor. Le ech\u00e1bamos mucha creatividad. Era un espect\u00e1culo muy sudado\u00bb, se\u00f1ala Tina Cristal. \u00abTen\u00edas que amar tu trabajo y entregarte completamente. Si te tocaba hacer de folcl\u00f3rica, hab\u00eda que cre\u00e9rselo hasta el final, y si te tocaba ser una monja, lo mismo\u00bb. La artista, imprescindible en la historia de Itaca, recuerda una \u00e9poca en la que el p\u00fablico prestaba atenci\u00f3n a lo que suced\u00eda sobre el escenario. A Itaca se iba, los mi\u00e9rcoles, para asistir al show. Las redes sociales no exist\u00edan. \u00abHoy las cosas son distintas. La gente viene sobre todo a divertirse. Quiz\u00e1s ser\u00eda una buena idea cobrar una entrada para cambiar la percepci\u00f3n que se tiene de nuestro trabajo\u00bb. Figura esencial en la gestaci\u00f3n de los espect\u00e1culos de los mi\u00e9rcoles, F\u00e9lix Pardillo, conocido por todos como <em>la Abuela<\/em>, iba para cura. Tras dejar el seminario y su Sig\u00fcenza natal, pulula por Madrid y Torremolinos, donde comienza su transformaci\u00f3n art\u00edstica. En Sevilla trabaja en los espect\u00e1culos del Trastamara. Jos\u00e9 Antonio lo recoge, literalmente, cuando cae en una depresi\u00f3n y lo instala en el apartamento contiguo al suyo, encima de Itaca. \u00abF\u00e9lix era enormemente cultivado. Ten\u00eda ingenio y era muy polifac\u00e9tico, pasaba de lo c\u00f3mico a lo pat\u00e9tico sin pesta\u00f1ear. Un verdadero animal de escena, inteligente y sensible, que cre\u00f3 escuela: Tina Cristal o Vicky Aranda se inspiraron mucho de \u00e9l\u00bb. Tina Cristal confirma: \u00abF\u00e9lix y yo ten\u00edamos la misma perspicacia, las mismas salidas. Trabajamos mucho juntos, en salas de Sevilla, en galas de verano, en ferias y en <em>vel\u00e1s<\/em>. Yo me iba a su casa un poco antes para estar con \u00e9l y luego baj\u00e1bamos juntos a Itaca para empezar a trabajar\u00bb. Como una artista del Renacimiento, <em>la Abuela<\/em> escribe mon\u00f3logos, cose sus propios trajes y concibe n\u00fameros personal\u00edsimos. Todos recuerdan su interpretaci\u00f3n de <em>I\u2019ve written a letter to daddy<\/em>, la canci\u00f3n que Bette Davis interpreta en <em>\u00bfQu\u00e9 fue de Baby Jane? <\/em>Con la cara empolvada, traje de ni\u00f1a y tirabuzones, F\u00e9lix gesticula como la m\u00edtica actriz y roza la genialidad. Nati Mistral es otra de sus especialidades. Comprensivo, sagaz, el artista es parte constituyente del ADN de Itaca. Muere de un infarto, solo y en su sill\u00f3n, una noche poco antes de bajar a trabajar. Su desaparici\u00f3n ennegrece la<em> joie de vivre<\/em> y la despreocupaci\u00f3n de aquella \u00e9poca. Itaca, tan barroca en su concepci\u00f3n, encarna en su devenir los contrastes del claroscuro del arte del siglo XVII. Sus a\u00f1os de esplendor corren parejos a la evoluci\u00f3n de la epidemia del SIDA, a la aparici\u00f3n de bandas neofascistas y, como colof\u00f3n, a la caza de brujas del caso Arny.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Manolo <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando me propuse contar la historia de Itaca, pregunt\u00e9 a mi alrededor por si alguien conoc\u00eda a su propietario. Un amigo y las redes sociales me llevaron hasta Jos\u00e9 Antonio Campillo. Si el club de la calle Amor de Dios fuera un cuerpo, \u00e9l ser\u00eda la cabeza. Jos\u00e9 Antonio abri\u00f3 el espacio en 1979 y lo ha modelado a lo largo de los a\u00f1os, haciendo de gestor y de director creativo. Sin embargo, seg\u00fan todos los entrevistados, el coraz\u00f3n del proyecto ser\u00eda Manolo, su marido. \u00abYo siempre he sido de segundo plano, de controlar; Manolo es el animal social\u00bb. Aunque nunca he hablado directamente con \u00e9l, Manolo aparece en todas las charlas que he tenido con las personas que han participado en la historia de Itaca. \u00ab\u00c9l estaba todas las noches, muchas veces detr\u00e1s de la barra. Escuchaba las historias de los clientes y sab\u00eda animarlos cuando lo necesitaban\u00bb, se\u00f1ala Jos\u00e9 Antonio. \u00abCon una infinita capacidad para la empat\u00eda, Manolo era una especie de psic\u00f3logo dentro del club\u00bb. Mae recuerda c\u00f3mo, durante su primera noche como DJ en Itaca, los nervios le imped\u00edan concentrarse. Manolo se acerc\u00f3 y lo tranquiliz\u00f3 con estas palabras: \u00abAunque esta noche haya poca gente, que se vayan contentos a casa. Lo est\u00e1s haciendo muy bien\u00bb. Por mi parte, una ma\u00f1ana de diciembre de 2020 me pas\u00e9 a recoger a Jos\u00e9 Antonio en su casa del barrio de la Alameda de H\u00e9rcules. Mientras me ense\u00f1aba su huerto, me sacaba libros y fotos y se interesaba por mi vida, Manolo pas\u00f3 discretamente y me salud\u00f3 con aire t\u00edmido. Entonces no se me ocurri\u00f3 que aquel hombre callado, que se preparaba el desayuno en la cocina, tuviera algo que contarme sobre la historia del club. Gran error por mi parte. Con frecuencia, la gente que no habla tiene mucho que decir. La memoria de Itaca, bordada en la de Sevilla, vive en los recuerdos de Manolo y de tantos otros que participaron de la fiesta. Algunos de los que siguen por aqu\u00ed no han querido que su nombre aparezca unido al del club. La homofobia es un invitado que, en 2021, aun vive entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>(*) Todos los nombres en este p\u00e1rrafo han sido cambiados.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/8B03F0A4-FE9A-411B-9E87-9D4F0167DFD9-e1619295901870-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5723\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/8B03F0A4-FE9A-411B-9E87-9D4F0167DFD9-e1619295901870-768x1024.jpg 768w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/8B03F0A4-FE9A-411B-9E87-9D4F0167DFD9-e1619295901870-225x300.jpg 225w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/8B03F0A4-FE9A-411B-9E87-9D4F0167DFD9-e1619295901870-360x480.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><figcaption>Huerto en casa de Jos\u00e9 Antonio y Manolo. Tomates, habas, calabacines, plantas arom\u00e1ticas, rosales, un limonero&#8230; <br>Jos\u00e9 Antonio reparte toda la cosecha entre amigos y vecinos.  <\/figcaption><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta serie de textos nace de mis conversaciones con Jos\u00e9 Antonio Campillo, fundador y propietario de Itaca, el m\u00edtico espacio, abierto en 1979, de la calle Amor de Dios. 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