{"id":2736,"date":"2020-04-13T17:32:59","date_gmt":"2020-04-13T15:32:59","guid":{"rendered":"https:\/\/bonjourseville.com\/casa-del-pumarejo\/"},"modified":"2022-11-01T20:14:34","modified_gmt":"2022-11-01T19:14:34","slug":"casa-del-pumarejo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/bonjourseville.com\/es\/casa-del-pumarejo\/","title":{"rendered":"Casa del Pumarejo"},"content":{"rendered":"\n<p>Ahora que los sevillanos nos rasgamos las vestiduras ante la turistizaci\u00f3n implacable de la ciudad, conviene recordar que los habitantes de la Casa del Pumarejo llevan luchando en ese frente desde hace casi 20 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Visito la Casa una tarde de septiembre. Hasta hoy, cada vez que pasaba delante, entraba en el zagu\u00e1n para admirar su patio, uno de los m\u00e1s bellos de Sevilla, desde la reja. Sergio, miembro de la <a href=\"https:\/\/pumarejo.es\/es\"> Asociaci\u00f3n Casa del Pumarejo <\/a>, me espera en la plaza y me invita a entrar. El Pumarejo pertenece a la prestigiosa estirpe de casas sevillanas con patio se\u00f1orial y escudo de armas tallado en la fachada. Sin embargo, ha tenido una evoluci\u00f3n completamente diferente a las dem\u00e1s: desde finales del siglo XIX hasta nuestros d\u00edas, ha funcionado como casa de vecinos. El patio alberga un magn\u00edfico revestimiento de azulejos y las columnas son de caoba cubana. La galer\u00eda del primer piso est\u00e1 pintada de rojo y ocre. A diferencia de los de otras casas de ilustre pasado, es un patio animado, con innumerables macetas primorosamente cuidadas por los vecinos. Actualmente solo el 30% de la casa est\u00e1 en uso. Una se\u00f1ora se asoma a una de las ventanas de arriba. Ha o\u00eddo voces en el patio. Sergio la tranquiliza: todo est\u00e1 bien. Me explica que es una de las pocas vecinas que sigue viviendo aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<!--more-->\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8b-683x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2726\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8b-683x1024.jpeg 683w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8b-200x300.jpeg 200w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8b-768x1152.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El Pumarejo es un referente en resistencia y lucha contra la especulaci\u00f3n. Quisieron transformarlo en hotel, echar a sus vecinos, construir apartamentos \u2026 Pero una actividad organizada y decidida tumb\u00f3 estos proyectos uno a uno. La Asociaci\u00f3n tiene diferentes comisiones que cubren todos sus objetivos. La comisi\u00f3n RQR est\u00e1 a cargo de las negociaciones con el Ayuntamiento, propietario de la casa desde 2011 despu\u00e9s de un proceso tortuoso. El departamento de comunicaci\u00f3n establece y regula los contactos con otras asociaciones, en Espa\u00f1a y en el extranjero. Muchas se han interesado por las actividades de la Casa, por ejemplo Flamenco en France, en Par\u00eds, que ha mantenido la misma lucha con el ayuntamiento de la capital francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>En una esquina del patio, las instalaciones del Centro de Vecinos de Pumarejo acogen las actividades de los muchos grupos que lo componen: grupos de mujeres v\u00edctimas de violencia machista, de acogida a inmigrantes&#8230; Tambi\u00e9n hay una biblioteca autogestionada. El Centro tambi\u00e9n tiene su propia moneda: el puma. Sergio me habla sobre la diversidad de perfiles que participan en este proyecto \u00fanico en Sevilla: abuelas, okupas, ni\u00f1os \u2026 Una rica variedad de perfiles que contribuye a la horizontalidad del proyecto. De hecho, la casa es un aut\u00e9ntico laboratorio, un caldo de cultivo para iniciativas sociales. Una fuente de inspiraci\u00f3n contra la mercantilizaci\u00f3n de la ciudad. Un espejo en el que Sevilla deber\u00eda mirarse en estos tiempos inciertos.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" width=\"683\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8d-683x1024.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2738\" srcset=\"https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8d-683x1024.jpeg 683w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8d-200x300.jpeg 200w, https:\/\/bonjourseville.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/fullsizeoutput_2f8d-768x1152.jpeg 768w\" sizes=\"(max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/figure><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ahora que los sevillanos nos rasgamos las vestiduras ante la turistizaci\u00f3n implacable de la ciudad, conviene recordar que los habitantes de la Casa del Pumarejo llevan luchando en ese frente desde hace casi 20 a\u00f1os. 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